Tirar del Hilo | 25N: La memoria del 2006

Por Paola Flores

El 25 de noviembre de 2006 la Policía Federal Preventiva reprimió sin piedad las manifestaciones encabezadas por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) dejando a su paso desparecidos, muertos, heridos y cientos de detenciones arbitrarias. 

La ciudad se encontró en estado de sitio luego de que las movilizaciones sociales, iniciadas el primero de mayo de ese año, ya no solo fueran nutridas por el sindicato de maestros o dirigentes sociales, sino por el pueblo oaxaqueño, que a una sola voz exigía la destitución del gobernador Ulises Ruíz Ortíz. 

El pliego petitorio de la APPO exigía una transformación profunda y radical de las relaciones gobierno y sociedad, de las instituciones y de la manera de ejercer el poder, reclamaba un Oaxaca basado en la equidad social y la justicia. 

En la Declaración Política de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca se describe el contexto del que surgió la indignación, la protesta, las movilizaciones masivas. Los oaxaqueños y oaxaqueñas que participaron en el movimiento consideraban que al final del sexenio de Vicente Fox, el país se encontraba en una de sus crisis más agudas. 

En el texto dirigido a los pueblos de México y del mundo se lee: No existe gobernabilidad, la inseguridad es creciente, se  ve en la forma impune en que actúa la delincuencia; el narcotráfico crece con la complicidad del gobierno; el desempleo y la economía informal aumentaron. Se incrementaron la deuda externa, la corrupción y la pobreza. Las clases medias han visto descender sus ingresos, la migración de nuestros paisanos creció como nunca aún a costa de sus vidas.

Hace 17 años la tolerancia de la sociedad oaxaqueña llegó a su limite y en sus legítimas exigencias descansaba la sazón de su lucha. Estaban organizados, dispuestos, porque compartían un mismo propósito. 

No es de sorprender entonces que en pocos meses conquistaran el espacio público, radiofónico e incluso televisivo. Las amas de casa, los taxistas, los estudiantes, niños y niñas, ricos y pobres expresaban en las calles y en los micrófonos de Radio Plantón, de Radio Universidad y de Cortv su hartazgo, sus denuncias.

Las autoridades rebasadas por sus gobernados recurrieron con saña al mismo práctica a la que recurren todos los tiranos: la violencia. Sistemáticamente cada una de sus respuestas estuvo cargada de menosprecio hacia las exigencias del pueblo,  de represión y de atropello a los derechos humanos. 

Sin embargo el pueblo resistió con sus propios recursos, organizado y digno. Las luchas ganadas, lo conquistado fue mucho. Las perdidas también. Murieron inocentes, otros fueron torturados, exiliados, encarcelados. 

Y otros, los más afortunados cayeron de pie en la primera alternancia de poder que vivió el estado con la llegada de Gabino Cué Monteagudo al gobierno del estado, aunque ese momento político cargado de esperanza pronto se volvió una enorme decepción. 

A casi 20 años de ese hito es urgente hacer un repaso de nuestra historia. 

Oaxaca actualmente atraviesa una segunda alternancia, el poder reside en un gobierno que se proclama de izquierda. El gobernador Salomón Jara en 2006 era senador de la República y denunció las violaciones a las garantías individuales de cientos de oaxaqueños que padecieron la represión contra el movimiento social y magisterial. 

Incluso presentó una demanda penal contra el ex presidente, Vicente Fox, contra el ex gobernador Ulises Ruiz; contra el ex Secretario de Seguridad Pública a nivel federal y hoy preso: Genaro García Luna; contra el ex procurador Eduardo Medina Mora y contra Lizbeth Caña Cadeza ex procuradora estatal. por sus responsabilidades en lo ocurrido en Oaxaca.

Pero la memoria es corta y hoy nuestro estado vive un contexto tan similar al del 2006 que es difícil distinguir  una diferencia en la narrativa y acciones del gobierno actual con el gobierno de entonces. 

En marzo pasado, habitantes de Santiago Xiacui se presentaron en Palacio de Gobierno denunciado el saqueo de los recursos de su municipio por parte del Comisionado Municipal y fueron desalojados por la Policía Estatal con violencia, incluso usaron gas lacrimógeno contra ellos y los normalistas en sus protestas corrieron con la misma suerte. 

¿Dónde quedó el compromiso de ser un gobierno que construye la paz, emanado de la izquierda, de lo movimientos sociales y de la lucha del pueblo?

Además en últimos días ha quedado en jaque la gobernabilidad del estado, la violencia se ha incrementado y nos enfrentamos a hechos tan terribles como el ataque armado a habitantes de San Miguel El Grande, en la región Mixteca, donde perdieron la vida cinco personas: dos agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), dos agentes municipales de Guadalupe Victoria y Lázaro Cárdenas y el ciudadano Ramón Cruz Murillo, hermano de la cineasta Ángeles Cruz. 

Un conflicto agrario de 50 años mantiene en disputa 7 mil 964 hectáreas de bosques. Los gobiernos “neoliberales” cómo los llama el gobernador no solucionaron nada y es con los personajes centrales de esos gobiernos con quienes hoy Morena establece alianzas. 

Por ejemplo, la diputada Gaby Pérez, hija de Eviel Pérez Magaña, quien fue funcionario en la administración de Ulises Ruíz Ortíz goza de la amistad del gobernador Salomón Jara. 

¿Cuál es la diferencia entre los políticos de antes y los de hoy? 

El clima social es cada vez más oscuro y difícil y es casi imposible distinguir diferencia alguna entre un bando y otro, todos representan lo mismo: sus propios intereses. 

¿Habrá otro 2006? 

Seguramente no, habrá otra cosa, con otras voces y actores, pero algo va a ocurrir porque la resistencia en Oaxaca es histórica y nace en las entrañas de su pueblo, siempre digno, nunca cobarde. 

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