Por Ismael García M.

 No está en duda la eficacia del operativo estatal y federal del pasado jueves en que detuvieron a al menos una decena de presuntos delincuentes de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO).

Lo que está en duda es si con ello desaparecerán los “narcosindicatos” o sólo se transformarán y mutarán de nuevo, para seguir delinquiendo disfrazados de taxistas, transportistas, ambulantes o cualquier masa humana susceptible de ser coptada.

Porque en unos días más iniciará el proceso electoral 2026-2027, para elegir a diputados locales y presidentes municipales por el sistema de partidos políticos, y con ello sin duda que los aspirantes y dirigencias partidistas echarán mano de manera conveniente de esos sindicatos que mueven grupos a su antojo, conveniencia y bajo el color partidista que mejor pague.

La historia política de Oaxaca, y del país, ha estado plagada de de la utilización de grupos sociales de todo tipo pero que, en los últimos años, principalmente en el lapso del Partido Morena en el poder, parece que han tenido carta de impunidad como pago a su respaldo, porque hacen y deshacen, y hasta gobiernan.

El golpe

Como se ha dado a conocer ampliamente, el pasado jueves se efectuaron al menos 14 cateos (según la Secretaría de Marina fueron 21) en la capital oaxaqueña y municipios de la zona conurbada.

Tras ello detuvieron a nueve personas (según la Marina 10), incluyendo dos mujeres, una de ellas la dirigente de ASAEO, Sharon Italia C. L., y otra una regidora del ayuntamiento de San Antonio de la Cal.

Los nombres por sí solo, como Óscar A. S, alias “El Cangrejo”, quien tenía asolado el distrito de Etla, principalmente San Pablo y San Lorenzo Cacaotepec, donde imponía el cobro de cuotas a base del terror, según han denunciado los propios vecinos.

O como Érick M. C., “El Panda”, quien tenía su coto de poder delictivo en la Villa de Zaachila e inmediaciones.

Fueron llevados a la Ciudad de México, donde serán juzgados por delitos federales, independientemente de acusaciones de índole local. ¿Hará la justicia federal su trabajo? O los dejará libres en corto tiempo habida cuenta de los favores político-electorales que han hecho.

Y, en las redes sociales y medios informativos se ha insistido también en que aún falta los Ríos Suárez, Iván e Indira (hermanos de David, presuntamente ejecutado en agosto de 2024), a quienes las autoridades consideran cabecillas de grupos delictivos pero que siguen actuando en la entidad, principalmente en la zona oriente de la capital.

Como siempre

En el antaño imperio priista, existían la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Regional de Obreros y Campesino, la Confederación Nacional Campesina, entre otras grandes masas, músculo que se movilizaba para respaldar a alguna autoridad o para participar en cualquier proceso electoral.

Así funcionó por más de ocho décadas el priismo, coptando grupos sociales, a quienes consentía con apoyos, despensas, una torta y un refresco, programas sociales, dinero, etcétera.

Por lo menos en lo que se sabe, en esa época no tenían vínculo alguno con hechos delictivos. Eso sí, habían caciques que lucraban y movían a la gente a su antojo y se enriquecían de manera insaciable.

Sólo quedan los membretes, pues el priismo está muerto también en Oaxaca, pero hubo un sobreviviente, la CTM, en el sexenio del priista, hoy morenista, Alejandro Murat.

Justo en ese lapso la CTM “revivió”, pero sólo bajo el poder del tesorero Marcos Sánchez, quien después tuvo una desavenencia con el entonces mandatario, por lo cual le montaron un operativo y lo detuvieron, presuntamente acusado de homicidios.

Los testigos se “desistieron” y fue puesto en libertad; tras ello, continuó con sus “negocios”, empresas formales y presuntamente actividades delictivas.

Con Murat Hinojosa se fortaleció también la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), donde impuso el terror con el uso de la fuerza y también sus dirigentes fueron señalados de estar involucrados en ilícitos.

CATEM ha estado agazapada en este sexenio morenista de Salomón Jara Cruz pero no desapareció; se mudó de manera discreta a otras organizaciones, entre ellas ASAEO, pero su líder nacional Pedro Haces ya anunció la reactivación en el país.

Con Murat tuvieron también fuerte presencia y actividad la Confederación Libertad, de Guadalupe Díaz Pantoja; la Confederación Joven, de los jóvenes Villaseca, los grupos de Marcos Sánchez, vía ahora un nuevo membrete, Confederación Internacional de Trabajadores, junto con Hipólito Rojas.

En el sexenio del priista ahora morenista, no hubo combate, sino “apapachos”,  pese a las fuertes diferencias con algunos de ellos, entre ellos Libertad.

Ya desde la precampaña y campaña por la gubernatura anterior, los grupos de “transportistas” cobraron de nuevo relieve.

Por ejemplo, el modernismo arropó a la mayoría de ellos, entre estos Confederación Joven, que fue “la consentida” posteriormente con obras e impunidad, hasta que mataron a dos de tres de sus dirigentes.

La CIT-FITO de Marcos Sánchez e Hipólito Rojas se movieron a favor de Susana Harp durante la precampaña y después se agazaparon.

En este sexenio, como expusimos, varios de los grupos “sindicales” se disfrazaron en ASAEO pero el favorito fue la Confederación Joven, cuyos líderes cobraron un poder inusitado, como cobro de cuentas por haber apoyado electoralmente tanto en la elección gubernamental como municipal.

Noé Jara Cruz fue uno de sus principales promotores —y protectores, dice el clamor popular—, y por lo menos a través de múltiples videos, fotografías y transmisiones, hay testimonios de la colaboración mutua, así como de halagos.

Tras el asesinato de dos de los Villaseca —que previo a ello presuntamente intentaron asesinar a Marcos Sánchez, su acérrimo rival, en un restaurante de la capital— resurgió ASAEO, ahora con Sharon Italia a la cabeza.

El resto de la historia de terror, cobro de cuotas, extorsión y presunto narcotráfico ya es conocido de todos, tras lo cual vino el operativo de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y la Secretaría de Marina.

Así ha sido el devenir de las organizaciones sindicales, que ahora abarcan además ambulantes y toda clase de gremios. 

¿Desaparecerán tras la desarticulación de las cabezas de ASAEO? No, definitivamente no. Probablemente se disfracen de nuevo en otro sindicato y resurjan en este ya muy cercano proceso electoral.