Por Paola Flores 

En las periferias de Oaxaca abren la llave a diario con la esperanza de que ese día surtan agua y se frustran con la cantidad que les llega. Hasta hace medio año recibían el suministro cada semana, pero desde octubre del año pasado cuentan hasta 30 días de espera. 

Gise es una de las afectadas.  Ella no compra pipa, ahorra todo lo que puede, incluso ha dejado de usar su regadera y calentador para priorizar el gasto de agua en su hogar. 

El calentador ya no lo ocupamos la verdad, porque es mucha agua la que se gasta. Nos bañamos y ponemos otro tambo para recolectar esa agua y echarle al baño.

El domingo de hace ocho días vino el agua, pero por lo regular tarda así, lo más formal: tres semanas, pero nosotros somos bien ahorradores porque ya no usamos la regadera, ya nada más en una cubeta calentamos el agua con la resistencia y con un tambo de agua nos bañamos dos.

Todo el sistema de plomería en su sanitario está desconectado.

Las llaves ya no sirven, ya no las abrimos para no desperdiciar. 

La resistencia con la que Gise calienta su agua para bañarse.

Ella vive con su esposo e hija en Ex Hacienda Candiani, una agencia que en el papel pertenece al municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, pero en la práctica se vuelve un territorio interregno. 

Este lugar se nombra tanto en el Plan de Desarrollo de Santa Cruz Xoxocotlán como de Oaxaca de Juárez, pero para temas de seguridad o de la recolección de basura los dos municipios “se echan la bolita”. 

Lo que pasa es que nosotros no somos ni de Oaxaca de Juárez ni de Candiani, somos lo que queda en medio. 

La colonia Ex-Hacienda Candiani es un territorio interregno.

No tiene claro si a esto se debe que no atiendan a sus reportes. Pero comenta que batallan para almacenar la poca agua que el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado envía. 

Antes llegaba con fuerza y subía hasta arriba pero ahora ya no llega con fuerza así que nos ponemos atentos y en la madrugada si oímos que sigue llegando esperamos a que agarre más presión. 

Y el agua es de mala calidad, al principio la ves clara, limpiecita, pero cuando ya pasa el tiempo abajo del tinaco se quedan como hojuelas negras, ni siquiera es lodo, ha de ser lo de las tuberías porque se ve así como restitos de cobre.

Este es el tinaco que Gise vigila en las madrugadas para asegurarse de que se llene cuando surten agua.

Pero esta no es la realidad de todos los vecinos en Ex Hacienda Candiani. Ahí se encuentra el residencial “Caña”, un espacio que es ofertado como “un proyecto de vanguardia arquitectónica”, con una característica muy peculiar:pozo propio. 

En 2019 cuando se construía los vecinos se opusieron a esta mega obra, pretendían protestar, bloquear calles para impedirla, pero fueron amenazados. Un vecino que prefiere no revelar su nombre cuenta lo que ocurrió: 

Nosotros nos enteramos porque como ese es nuestro paso vimos que estaba ahí la gente y dijeron que lo que querían hacer ahí era un pozo de agua, pero que no los iban a dejar. 

Un grupo de vecinos solicitó el apoyo para impedir que llegaran las máquinas, planeaban bloquear calles y centros comerciales, pero se corrió el rumor por el mismo agente de aquí de Candiani. 

Él dijo que estaba temeroso porque no quería tener problemas, porque esas personas habían dicho que ni se le moviera porque sino iban a mandar personas armadas. Y él no quería enfrentamientos por eso dijo que mejor se calmaran las cosas, hubo quien lo acusó de que había recibido dinero.

Luego pusieron una lona de que esa obra era del Sindicato Joven de CATEM y ya la gente no quiso hacer nada. Sólo veíamos como un carro enorme metía tubos. No es como un pozo normal, son pozos profundos, esa máquina no sé que hace pero van metiendo tubos. 

Todos dicen que es de Javier Villacaña, se llama residencial Caña y por eso surgen rumores de que es de él, pero no sabemos bien. 

Los vecinos dicen que el pozo no se ve a simple vista, pero sí se escucha una bomba e incluso a veces se les riega el agua. 

El 13 de diciembre de 2019 Caña Residencial publicó un video en su cuenta oficial de Facebook mostrado la construcción de tres cisternas de 65 mil litros, asegurando que quien elija vivir en ese espacio no padecerá de escasez de agua.

El costo de una vivienda en uno de los tres edificios de siete niveles ronda los dos millones de pesos y su venta está a cargo de Inmobilaria Aguilar, misma que ha sido acusada de fraude por vecinos del fraccionamiento Rancho Valle de Lago en Tlacolula, donde algunas casas ya se consideran pérdida total, otras sufren de filtraciones, cuarteaduras, entre otros daños estructurales.

La cuñada de Gise, Gaby, vive en la misma colonia con ocho personas más. Ella sí compra pipas, siempre ha comprado.

Nosotros anteriormente cuando aquí no teníamos el servicio de agua potable ya de por sí utilizábamos las pipas, desde entonces aprendimos a cuidar más el agua, casi no desperdiciamos.

Pero pues sí, la escasez nos afecta, ya no podemos tener plantitas porque ya no se pueden regar, el agua que almacenamos nada más es para el uso personal.

En la mayoría de los hogares, el tamaño de la pipa que compran depende del espacio con el que disponen para almacenar el agua. Guadalupe tiene dos tinacos y una cisterna.

Aquí se puede comprar una pipa de mil 100 litros y está en 800 me parece, va variando. Luego muchas veces las pipas ya no quieren venir porque como no compramos siempre, las pipas cuando tienen clientes, prefieren abastecer a sus clientes que son seguidos, pero uno que le compra una vez al mes, pues no quieren traerte el agua.

A veces tardan un día en atender su pedido, a veces tres. 

Tu opinión es importante