*El “Día Cero” se refiere a un escenario futuro en el que no se podría abastecer la cantidad de agua que se requiere a toda la población de una ciudad

Redacción

Mediante acciones que van desde la promoción de la cultura del agua y la inversión en proyectos de infraestructura, hasta medidas más drásticas de racionalización y multas por el desperdicio, las principales megaciudades del mundo buscan atender las crisis hídricas que impactan a millones de personas en todo el mundo y evitar así el llamado “Día Cero”.

Un estudio de la Dirección General de Análisis Legislativo del Instituto Belisario Domínguez (IBD) destaca que una de las características distintivas del siglo XXI consiste en el crecimiento de los asentamientos urbanos.

En el año 2007, por primera vez en la historia de la humanidad, se habitó más en ciudades que en áreas rurales. En 1950 solamente 30 por ciento de la población mundial habitaba en las ciudades, porcentaje que en 2018 era de 55 por ciento y para 2050 se estima que llegue a 68 por ciento.  

La investigación titulada Retos y estrategias de las megaciudades para evitar el Día Cero, elaborada por Itzkuauhtli Benedicto Zamora Saenz, señala que todas las megaciudades comparten la problemática de la creciente demanda de agua; no obstante, son diferentes las características geográficas, las trayectorias históricas de desarrollo, así como los arreglos institucionales que tienen en el manejo del agua para encontrar una solución.

El estudio refiere que, en Tokio, se elaboró en 1973 un “Plan de Conservación de Agua”, con un horizonte a 30 años. Ese plan, entre otras cosas, ha permitido que sólo 2% del agua se desperdicie en fugas. En la actualidad se enfocan en garantizar el suministro cuando haya sismos y en el tratamiento avanzado de aguas residuales para su reúso.

El gobierno de Shanghái, por su parte, ha priorizado mejorar la calidad de las descargas a los cuerpos de agua superficial mediante una mayor infraestructura para el tratamiento de agua residual. Mientras que en Sâo Paulo, una de las medidas paliativas que han implementado en los últimos años consiste en racionamientos al suministro de agua, particularmente en el estiaje.

En la Ciudad de México, en el 2019 se puso en marcha el Programa Cosecha de lluvia mediante el cual se instalaron sistemas de captación de agua de lluvia en viviendas en zonas con escasez. Otras medidas han consistido en sectorizar la red hidráulica para reparar fugas y en implementar un programa de rehabilitación de pozos del Sistema Lerma y de algunos ubicados dentro de la propia ciudad.

En Oaxaca de Juárez existen 103 tanques que bombean agua a las 185 colonias, 81 fraccionamientos y 14 barrios que conforman la principal zona metropolitana del estado. La escasez de agua se presenta en el 90 por ciento de la cobertura a la que está comprometido el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado.

La respuesta del Estado ha sido una inversión millonaria para la instalación de hidratantes en puntos específicos de la ciudad capital, sin que dicha estrategia garantice integralmente el acceso al agua para los oaxaqueños y oaxaqueñas.

La investigación del IBD concluye señalando que el “Día Cero”, más allá de una fecha que suscite alarma y preocupación, podría ser considerado como un llamado para acelerar el cambio hacia un modelo de sostenibilidad hídrica que pueda hacer efectivo el derecho humano al agua.

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