Por Pablo Espinosa

El flamante disco de la cantante sufí Arooj Aftab es un torrente de luz radiante. Se titula Night Reign y nos trae en susurros los delicados secretos de las horas íntimas cuando termina el día y comienza la eternidad: el reino de los sueños.

Es el cuarto álbum de esta creadora fascinante, que amalgama con delicadeza la música de sus ancestros con lo más reciente de la música que nace a diario en Nueva York, confluencia de culturas y pulsiones.

Arooj Aftab nació en Pakistán y emigró a Nueva York. Su primer álbum, Bird Under Water, es la gacela transmutada en ave bajo el agua, es poesía amorosa, velos acuáticos, vuelos rasantes, paraíso sufí.

Su segundo disco, Siren Islands, continúa esos surcos de agua y se transfigura en la Metamorfosis de Ovidio. Su siguiente álbum, grabado con sus paisanos Vijay Iyer y Shahzad Ismaily, es la apoteosis de lo sutil, lo íntimo, el amor y sus potencias metafísicas susurradas al oído.

En ese álbum, Love in Exile, todo acontece en murmullos, voz baja, tanto de ella como de los instrumentos; notas sutiles apenas insinuadas, parsimonia, calma, lentitud de arroyo en fluir sereno.

Ese disco desdobla donosura y donaire, redondea rotundas rondas. Es una pieza delicada de orfebrería de pastores ancestrales, una serie de encantamientos de ritual, música de tálamo, en el sentido erótico de lecho amoroso por igual que anatómico, por esa zona del encéfalo que interviene y regula la actividad de los sentidos. Música entonces sexual y sensual. Es como El cantar de los cantares sufí.

La belleza de esta música es un arroyo cristalino en el campo, cuya trayectoria es una trenza formada por la voz de otro mundo que nace del pecho de la pakistaní Arooj Aftab, forma espirales con las notas emanadas del piano de Vijay Iyer y va a parar, para elevarse, en el contrabajo acústico y en el sintetizador Moog del pakistaní Shahzad Ismaily, los tres con los ojos cerrados, en clara actitud meditativa.

La sensación del escucha es de ensoñación, gozo, traslado a otras eras.

El canto de Arooj Aftab es una combinación afortunada de eras y geografías: fundamentalmente, la música de su natal Pakistán, el canto qawwali, que popularizó hace un par de décadas Nusrat Fateh Ali Khan, gracias al trabajo de difusión que emprendió Peter Gabriel con su proyecto Womad.

La concentración del canto de Arooj Aftab pertenece a la estirpe ghazal, que es la poesía amorosa cultivada durante milenios en las literaturas árabe, persa, turca y urdu.

Una gacela (ghazal) puede ser visualizada como una expresión poética del dolor de la pérdida o la separación y la belleza del amor a pesar de ese dolor.

Su nuevo disco, Night Reign, es la continuación de su extraordinario Vulture Prince, que la hizo merecedora a ser la primera pakistaní en obtener un Grammy, además de convertirse en uno de los discos favoritos de Barack Obama, de manera que, ahora sí, podemos afirmar que este disco, que es una joya verdadera, lo tiene hasta Obama.

El plan original de Arooj para este disco era dedicarlo por entero a la poesía de Mah Laqa Bai Chanda, la primera poeta urdu.

Mah Laqa Bai nació y murió con el nombre de Chanda Bai en Hyderabad, India (1768-1824, este año conmemoramos su bicentenario luctuoso). Poeta en lengua urdu y filántropa, fue la primera mujer en lograr una diwan: colección de poemas con el tema ghazal, que se publicó después de su muerte, y vivió la transición del dakhini (una variante urdu) hacia la alta poesía urdu persa y contribuyó a lograr otras transformaciones lingüísticas en la zona sur de la India.

Ella fue una influyente cortesana de Nizam, gobernante de Yderabad, quien la designó omarah (el honor más elevado) y la incluyó en el círculo relevante de su corte, donde ella intervenía en la redacción de las políticas de gobierno y le fueron asignadas tareas diplomáticas delicadas. Era experta en tirar lanzas, instalar tiendas de campaña y gran arquera; acompañó a Nizam II en tres batallas, cacerías y campamentos. Se trasladaba en palanquines con guardias y tocadores de tambores que anunciaban su llegada.

Su poesía estaba inspirada en grandes autores, como el místico Siraj Aurangabadi, y fue alumna de Nawab Mir Alam. Su lengua natal fue el urdu, pero dominó también las lenguas persa, árabe y bhojpuri. En sus poemas hay palabras recurrentes: bulbul (pájaro canoro), gul (capullo de rosa) y saqi (quien escancia el vino). Fue célebre diciendo sus poemas en los mushaira (simposios de poesía). Un ejemplo de su poesía:

En el anhelo de florecer un día
cada capullo se sienta,
sosteniendo su alma en un puño.

En su nuevo disco, Arooj Aftab pone en vida dos de los poemas de Mah Laqa Bai Chanda: Na Gul y Saaqi. El resultado es una ensoñación.

Su voz, proveniente de otro mundo, está arropada por los músicos que mencioné antes, con quienes grabó Love in Exile, además de otros genios que se unieron como sus colaboradores: la extraordinaria arpista escocesa Maeve Gilchrist, quien prácticamente sostiene todo el diálogo con Arooj durante todo el disco. También colaboran el gran bajista griego Petros Klampanis y Camae Ayewa, conocida por su nombre artístico Moor Mother, activista integrante del colectivo Black Quantum Futurism y de los grupos Irreversible Entanglements y 700 Bliss.

El legendario Elvis Costello le entra con su piano eléctrico Wurlitzer; participa también Jamey Haddad, especialista en tambores de mano; la propia Aftab toca el piano, cohibida porque el genial Vijay Iyer hace lo propio. Y destaca otro protagonista de este disco: Gyan Riley, hijo del genio Terry Riley.

Arooj Aftab presentó este disco el 31 de mayo, y al interpretar la composición titulada Raat Ki Rani, anunció que el protagonista es una persona cuya gran capacidad de seducción, magnetismo y carisma la hacen flotar durante una elegante y bella fiesta nocturna en un jardín.

En general, todo el disco posee ese encanto, esa cualidad de seducción, ese don hipnótico que nos ubica, flotando, en medio de un jardín nocturno y vaporoso.

La voz de Arooj, en urdu y en inglés, junto con los instrumentistas que nombré, es una profusión de enigmas, olores, densidades pocas veces experimentadas en discos que fluctúan entre tradiciones milenarias y la contemporaneidad, como es el caso.

Un ejemplo claro es la ejecución magistral de Arooj Aftab de un clásico revisitado infinitas veces (Miles Davis y Nat King Cole, entre otros gigantes) por muchos intérpretes, Autumn Leaves, pero en esta versión tenemos una fragancia única, habitada por hadas, como un encantamiento en medio del bosque.

Entre los secretos de esta receta figura la intervención de Linda May Han Oh, maravillosa ejecutante de contrabajo acústico de nacionalidad australiana y ancestros orientales, experta en música tradicional de la India y figura internacional como colaboradora del trío de Pat Metheny, en un concierto en el Teatro Metropolitan que jamás olvidaremos.

En la ejecución de Las hojas muertas, Linda May Han Oh sigue como una sombra la voz de Arooj Aftab, en un efecto espectral impresionante. La combinación sencillez-sofisticación es otro de los secretos de esta música tan poderosa.

Este disco, Night Reign, es un claro ejemplo de música multicultural, contraria a lo que muchos se limitan a nombrar con el terminajo crossover. Se trata de música en estado puro, que entabla comunicación con la divinidad, objetivo fundamental de la música de Pakistán, la música qawwali, con sus ramificaciones que la acercan con claridad a las ragas de la música clásica de la India.

El título del disco, Night Reign, guarda coherencia con su contenido: es la música del reino de la noche; la música que gobierna la noche, los sonidos de la intimidad, el placer, los sueños y los anhelos; el amor que quedó flotando como una hoja de laurel que levita apenas movida, conmovida, por el viento.

Escuchamos los versos sufís, las sílabas hipnóticas, y entonces la música se repite como un verso que nace de nuestros labios mientras dormimos.

Tu opinión es importante