Por Pablo Espinosa

He aquí una música al mismo tiempo sublime que cerebral, emotiva que pensativa, racional que lírica, con un pie en la tierra y otro en la eternidad.

La música de Erkki-Sven Tüür es un océano, manantial, fuente nutricia.

Una manera rápida de ubicarlo y atraer la atención hacia su obra es la siguiente: es el continuador de Arvo Pärt.

Salvando distancias y diferencias, Erkki-Sven Tüür se erige como relevo en cuanto es a la fecha el compositor más importante de Estonia, paisano de nuestro querido Arvo.

Por supuesto que la música de Tüür no es una continuación de la de Arvo. Sus puntos de contacto, empero, existen. Sobre todo en los momentos calmos, donde comparten la intención clara de habilitar una meditación.

También, los momentos salvajes de Tüür retrotraen las partituras de Arvo anteriores a su era tintinábuli.

En realidad, Erkki-Sven Tüür representa a la siguiente generación de grandes compositores de Estonia después de la de Arvo Pärt.

En la generación de Arvo destacan Veljo Tormis (1930-2017) y Cyrilius Kreek (1889-1962). Mientras que en la siguiente generación, junto a Erkki, están Galina Grijorgeva (nacida en 1962) y Toivo Tulev (1958).

Erkki-Sven Tüür nació en Kärdla, isla estoniana de Hiiuma, el 16 de octubre de 1959. Se formó en el Conservatorio de Tallinn, tierra natal de Arvo Pärt y en 1979 fundó In Spe, fabulosa banda de rock progresivo en la que fungió de compositor, flautista, tecladista y vocalista hasta 1983. Ahí desarrolló una música muy original nacida de la influencia de los grandes grupos progresivos: King Crimson, Yes, Emerson Lake & Palmer, Genesis, así como Mike Oldfield y Frank Zappa.

Ya como compositor de música de concierto, tiene varias etapas estilísticas, pero en todas ellas se distingue una dimensión de muy intensa energía que busca transformar a las personas que la escuchan. Sus partituras poseen un sistema orgánico cuya intensidad las dota de vida propia.

Ha compuesto 10 sinfonías, muchas obras para gran orquesta y grupos de cámara, así como conciertos para distintos instrumentos solistas y ópera.

Es un pensador. Busca siempre que su música provoque preguntas existenciales, la central de ellas: ¿En qué consiste mi misión?, a lo que responde: Uno de mis propósitos es tocar la energía creativa del escucha. La música como forma abstracta de artes es capaz de crear diferentes visiones para cada uno de nosotros, para cada individuo, único e irrepetible.

Su obra es inconmensurable y abarca una cantidad asombrosa de técnicas, estilos y crea nuevas vertientes a partir de su interés por el canto gregoriano, el minimalismo, la polifonía lineal, los microtonos, la música dodecafónica y la técnica de sound-field.

Inventó el término metalenguajepara desarrollar su técnica de oposición de contrarios: tonalidad contra atonalidad, ritmos repetidos regularmente contra ritmos irregulares y complejos, quietud meditativa contra teatralidad explosiva.

En esa categoría caben algunas de sus obras más atractivas: Architectonics VI, Crystallisatio y la Tercera sinfonía.

Explica Erkki: Mi trabajo de compositor está profundamente anclado en la relación entre la energía emocional e intelectual y las maneras mediante las cuales esa energía puede dirigirse, acumularse, disiparse y volverse a acumular. De manera que mis obras son dramas abstractos en sonido, con símbolos y una dinámica extrema en una cadena de acontecimientos; van apareciendo en un espacio que todo el tiempo está deslizándose, expandiéndose y contrayéndose.

De su primera etapa, la del metalenguaje poliestilístico, Erkki transitó a un siguiente estilo, ejemplificado con su Cuarta sinfonía (Magma) y con la pieza Ardor, intensa como su nombre lo indica. Y es a partir de que escribió Oxymoron, Tüür comenzó a usar el término método vectorial para describir su música: La diferencia fundamental respecto de mi etapa composicional de mis inicios, es que en términos de raíces populares, la composición entera está encapsulada en una fuente de códigos, un gen, que, en la medida en que muta y crece, interconecta los nodos en la fabrica del trabajo en conjunto.

¿Por qué vectorial? Responde Erkki: “El papel fundamental de una voz principal en una partitura se expresa gracias a su posición en el planteamiento original hacia varias direcciones y curvas. Los percibo como vectores, que se definen por intervalos (cuyo turno de aparición está indicado por números). En cualquiera de los casos, lo que uno escucha es muy diferente de los trabajos meta-lingüísticos que escribí en la década anterior. Este sistema es equitativamente flexible; aún, el principio central de organización permanece como prioridad. El primer ejemplo puro es Oxymoron, de 2003. Todo lo que he escrito desde entonces tiene un tratamiento vectorial”.

Los títulos de las partituras de Erkki hablan ya de la naturaleza de cada una de ellas. Su Séptima sinfonía se llama Pietas; su Novena, Mythos. Y también denotan sus filiaciones y sus orígenes, por ejemplo su obra Searching for Roots se subtitula Hommage a Sibelius, así como su obra Epitaph es un Hommage a Anton Bruckner. La obra titulada Crystallisatio, para orquesta de cámara, nos muestra exactamente cómo se cristaliza cada nota, cada compás, cada etapa de la obra, mientras Tormiloits/ Incantation of Tempest, nos lanza a un viaje mental en el encantamiento de la observación de una tormenta.

Su Concierto para viola y orquesta se titula Illuminatio y es, efectivamente, una iluminación.

El propósito central de Erkki-Sven Tüür, recordemos, consiste en estimular la energía creativa del escucha. Explica el compositor: La música debe contenerlo todo: un poder abrumador, capacidad de iluminación, ternura infinita y la más profunda oscuridad. Furia, dolor, remordimiento. Todo lo que nos hace humanos. Y el dulce toque del amor que salva.

Su obra Arkamine (Awakening) tiene intensa carga poética y filosófica, existencial y prácticamente cercana al budismo. No olvidemos que Erkki, al igual que su antecesor Arvo Pärt, cultiva prácticas espirituales al escribir música. Por eso explica así su obra Arkamine (Awakening): 

“Despertar, como caminar desde un sueño, salir del sueño, despertar a una nueva vida, el despertar de los sentidos adormilados, hacia la claridad, un despertar religioso, el despertar de la naturaleza en la primavera… esta palabra tiene una profundidad extrema y un extenso campo de significados. Estoy convencido que ese despertar puede concebirse como un proceso que nos lleva toda la vida, nos conduce, es lo contrario a caer en un sueño y desaparecer. Mientras escribía esta obra, perseveré en el nivel de los instintos y los sentidos, y dejé que los textos a los que recurrí, formaran jirones de melodías sin temor a que ocasionalmente parecieran canciones folclóricas de Estonia, canto gregoriano o materiales que inventé para mi antigua banda de rock progresivo In Spe. El objetivo que persigue la orquesta es envolver el coro con un aura que cambia constantemente, con una intensidad, color y transparencia balanceándose de un extremo al otro. Desde una perspectiva musical, esta obra puede tomarse como un despertar hacia la luz”.

Para el propósito, Erkki recurrió a poesía de escritores de Estonia, entre ellos Juhan Liiv, Ernst Enno, Jaan Kaplinski y Doris Kareva.

Un crujir se mueve entre los árboles
suave y sereno
el amor camina de puntitas
a través del paisaje
hacia la tierra de los haces de luz
y cada capullo anhela
cada pequeña violeta sonríe
como todas las flores sonríen

Otra de mis obras favoritas de Erkki se titula Whistles and Whispers from Uluru y en ella escuchamos el canto de las aves que escuchó el compositor en la isla donde nació y vive actualmente: Hiiumaa, en Estonia. En su mente, el autor conectó Uluru, la montaña sagrada de los aborígenes de Australia, con los ámbitos bucólicos (homenaje a Les Luthiers) de la región báltica, su terruño y el resultado es un impulso emocional muy hondo, preñado de significados que nacen de lo que sentimos, del latir de nuestros sentidos y del latir de nuestro corazón, enamorado.

Eso, la música de Erkki-Sven Tüür es una manera muy original, creativa, vaporosa y cálida de cantar el amor.

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