Por Ismael García M./Zona Roja

Tres personas asesinadas el sábado 13 de abril y un asalto violento el domingo 14 en Puerto Escondido, así como al menos tres accidentes de tránsito ayer, son parte de los recientes saldos tras la apertura de la supercarretera Oaxaca-Costa, en su tramo Barranca Larga Ventanilla.

Y eso ocurrió solamente el fin de semana, pero no hay día en que no sucedan tragedias en la vía rápida, como tampoco faltan los constantes cierres temporales por parte del gobierno federal, para seguir ejecutando trabajos pendientes, que son muchos.

Sí, la supercarretera se inauguró sin concluir, ya lo hemos dicho; aunque transitable y rápida, aún no hay un plan para evitar tantas tragedias, mucho menos para salvar a Puerto Escondido.

Y en el colmo, hay un olvido gubernamental de la carretera federal 175 Oaxaca-Puerto Ángel y la 131 Oaxaca-Puerto Escondido; ni planes de promoción ni planes de apoyo ni planes de rehabilitación ni recorridos de seguridad.

Sí, también es cierto, toda obra trae sus daños colaterales, pero en este caso concreto, no hay ninguna propuesta para apuntalar rutas y destinos relevantes, como San José del Pacífico y/o Santa Catarina Juquila.

PLAN OFICIAL

Tras los puntuales señalamientos en este espacio de “Zona Crítica” acerca de la inacción gubernamental en los tres órdenes, el titular del Poder Ejecutivo, Salomón Jara Cruz, encabezó una reunión de trabajo para delinear acciones tras la apertura de la supercarretera a Puerto Escondido.

Previo a ello, tras la inauguración de la obra, ya había delineado diversas acciones de desarrollo para la Costa.

Entre ellas: se trabajará para garantizar el acceso a los servicios públicos como agua, drenaje, saneamiento y tratamiento de residuos sólidos que son una demanda urgente.

Para garantizar un viaje y una estancia segura para las personas usuarias nacionales y extranjeras, se fortalecerá la seguridad y la capacidad de reacción frente a cualquier situación de emergencia.

A fin de incentivar la actividad económica y comercial se fortalecerán los sectores productivos, comenzando por el agrícola y pesquero; también se asegurará que la atracción de inversiones y el desarrollo inmobiliario se den en condiciones de absoluta certidumbre legal y de la manera más ordenada y transparente posible.

Se encuentran en proceso de publicación los programas de planeación y desarrollo urbano y ordenamiento territorial de las zonas de Colotepec, Mixtepec, Huatulco, Tututepec, Tonameca, Pochutla, Puerto Escondido y Pinotepa Nacional.

¿Y LOS DEMÁS?

Sin embargo, hasta ahora no se tiene contemplada ninguna estrategia de desarrollo para cabeceras municipales y localidades instaladas en las rutas carreteras antiguas, como la 131 y la 175.

En el primer caso, están destinos relevantes como San Sebastián de las Grutas, Sola de Vega y Santa Catarina Juquila.

En este último caso llegan al año miles de peregrinos, provenientes de diversas entidades del país, principalmente Puebla.

Por lo pronto, los transportistas que ocupaban esa ruta hacia Puerto Escondido, ya lo hacen por la supercarretera, lo que ha significado un descenso considerable de tránsito de personas y en consecuencia afectaciones al comercio local y al sector turístico.

Pasa igual con la vía hacia San Pedro Pochutla, donde hay lugares de interés destacados, como Miahuatlán de Porfirio Díaz, donde esfuerzos privados han instalado sitios de recreo y esparcimiento, como cabañas ecoturísticas.

También la agencia de San José del Pacífico, que en los últimos años ha apostado por el crecimiento en el sector turístico, no solamente con restaurantes, sino también en instalaciones de alojamiento. 

Y así se podrían enumerar una serie de lugares que se podían visitar, o por lo menos detenerse para consumir alimentos. Pero no hay acciones emergentes o a mediano plazo o a largo plazo para respaldarlos.

QUÉ HACER

Es cierto, con la supercarretera Oaxaca-Puerto Escondido no se morirán las comunidades de las otras dos carreteras federales a la Costa.

Lo mismo se decía cuando se inauguró la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan, para llegar más rápido a la Ciudad de México; el hecho es que en este caso, los municipios sobreviven de la región Mixteca.

Desde luego, no se trata de ser catastróficos y aseverar a muy tempranas fechas que quedarán en el olvido y van hacia el desastre las comunidades asentadas a lo largo de las mencionadas vialidades a la Costa.

Pero sí advertir que hasta este día, no hay ningún plan de rescate o apoyo para dichas zonas.

Al igual que ocurrió con Puerto Escondido, que durante tres lustros nadie previó la masificación turística, así pasó con los pueblos de la ruta carretera Oaxaca-Puerto Ángel y Oaxaca-Puerto Escondido.

Los primeros responsables serían los ayuntamientos, pero éstos están más ocupados en sustraer ilícitamente el presupuesto que invertir en sus municipios.

¿Harán algo? Están a tiempo para evitar tragedias. O protestas, que no tardan en llegar.

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