Por Paola Flores 

Escuchar a Olivia Teroba es refrescante, sabe de lo que habla. Hoy es un jueves caluroso y nos hemos reunido vía zoom para platicar sobre la escritura, la precarización de la labor artística, la inteligencia artificial y sobre el descanso. 

Sus ideas son claras y cada una armoniza (sin esfuerzo) con la anterior. Está próxima a publicar su siguiente libro: El dinero y la escritura, el mismo título del ensayo ganador del Primer Concurso de Ensayo de la Revista Latin American Literature Today en junio de 2023. Así comienza la conversación:

P. En el ensayo se aborda el tema de la precariedad, ¿cómo se puede explicar, para que las personas puedan identificarlo? Muchas personas lo viven, pero no sabe que así se llama, ¿en tus propias palabras cuál sería una definición de precariedad o precarización?

R. A mí se me hace muy importante nombrar, estamos muy acostumbrados, por lo rápido que fluye la información estos días, a buscar soluciones y mi escritura intenta detenerse, detenerse primero a saber qué está ocurriendo y eso lo intento hacer constantemente. 

Entonces, justo quise hablar primero de la situación, desde mi punto de vista que es el que mejor conozco, pero tiene que ver con algo que también he visto en amistades, en compañeros de trabajo y creo que es bien peculiar porque a veces cuando se habla de dinero se piensa mucho en el mundo material y sí es cierto que es lo que más afecta, pero también el mundo emocional se ve afectado y creo que justamente la precariedad y la precarización del trabajo creativo tiene que ver con una sensación de incertidumbre, de no saber cuando va a llegar el siguiente pago, cuando habrá oportunidades o no y eso también da un gran desconcierto por el futuro, el saber que en casos de mayor vulnerabilidad donde la fuerza productiva tenga que detenerse, podría no haber en que sostenerse ya que la precariedad tiene que ver con un trabajo que se hace siempre con urgencia, que se hace siempre al momento, que se recompensa al momento pero no te promete nada de continuidad. 

En 2020, durante la pandemia ¿cómo fue la manera en la que tú sorteaste esto? 

Yo no creo que mi caso sea ningún ejemplo de éxito, me pasó lo que nos pasó a muchos: me saturé de trabajo. Resultó que nuestro trabajo creativo fue muy necesitado en la pandemia, justo porque había personas que no sabían que hacer con su tiempo libre, entonces estuve dando muchos talleres, tuve mucho contacto con muchas personas y eso a veces me hacía sentir bien, pero al mismo tiempo me agotaba, me agotaba por estar en la pantalla todo el tiempo, por no tener espacio de esparcimiento y relajación y también por la lejanía con mis personas cercanas, entonces yo creo que también este ritmo frenético de la pandemia suscitó reflexiones posteriores como las del ensayo. 

Finalmente somos un cuerpo que está escribiendo y este cuerpo necesita mantenerse, en otro de mis textos yo digo: mi cuerpo es una máquina de escritura, al final es un organismo que funciona para escribir pero pues todas las máquinas necesitan periodos de no ser usadas de mantenerse y esta manera de mantener el cuerpo tiene que ver con la salud misma, que a veces se deja de lado porque las actividades intelectuales no la piden.

Pero si se quiere continuar con esta actividad en el futuro, es necesario que haya un cuidado del cuerpo, esa reflexión se suscitó mucho en la pandemia a raíz de las jornadas exageradas y tampoco bien remuneradas, (que haya tenido mucho trabajo) no quiere decir que haya tenido solvencia económica, más bien tenía muchos pequeños trabajos, algunos mejor, otros peor, pero que no alcanzaban para sostener una vida sana en ese momento. 

En este ensayo a lo que más se apela es a la dignidad de las personas, al derecho a una vida digna, independientemente del oficio, del trabajo al que te dediques, en este caso es la escritura ¿cómo construir como comunidad algo que les permita tener a los escritores una vida digna?

Justo dijiste la palabra que yo tengo más en la mente últimamente: la comunidad, creo que generar un entorno que nos permita tener una vida digna tiene que ver con aprender a relacionarnos a generar más conexiones con el entorno, con las personas, con los seres vivos alrededor y creo que es un trabajo de pensar en conjunto y va más allá de la escritura. 

Yo hablo de la escritura porque es lo que conozco, pero creo que más allá, es algo que ya estamos necesitando, tenemos un montón de problemas ya  a la vuelta de la esquina, como la crisis climática, que es el más grave y también el problema de las pensiones, del futuro de la vejez en unos años, que son cosas que ya nos están tocando la puerta, entonces yo lo que creo es que es un momento que está propiciando organizarnos alrededor de esto y al organizarnos también procurar tener mejores condiciones de vida y también, insisto, la vida emocional es importante y esta idea de trabajar en comunidad, creo que puede alimentar nuestra vida emocional. 

Escribes que las familias de clase media que no viven acomodadas sino más bien incómodas no pueden darse el lujo de tener un escritor o escritora, porque llega un punto en el que poder dedicarte a la escritura es un lujo o un privilegio, reservado para determinado grupo de personas con ciertas características de vida ¿Ahí que pasa? 

Además justo ahora hay mucha crítica alrededor del mundo editorial. Parece ser que hay un sistema que no permite que la escritura y la lectura sea para todos, ¿Qué es lo que las personas que aspiran a dedicarse a escribir pueden hacer? 

Es bien complicado dar un solo consejo porque varios de los temas que mencionas van por separado, uno de ellos, sería empezar por la clase media, sí es cierto que la literatura en occidente se piensa como un lujo de la burguesía, pero ya tenemos mucha distancia recorrida de esto, entonces yo creo que ahí hay algo que nos toca como sociedad, algo tan simple como darle su espacio y su lugar a la lectura, es complicado porque muchas veces se promueve: leer te hace mejor persona, leer te va a ayudar a superarte o hacer que destaques, pero aquí la idea es que la lectura no es un medio para conseguir un fin, es una forma de conectar con nosotros mismos, de pensar en compañía de otros, entonces creo que tiene que ver con darle un valor al ocio, pero al ocio no pensado sólo como no hacer absolutamente nada, sino hacer tareas que no sean útiles para el sistema, que no generen utilidades, que no sean remuneradas.

Últimamente he estado dando muchos talleres y he descubierto toda una comunidad de personas que están interesadas y eso a mí me fascina, personas que tienen interés en escribir sus historias, que tienen interés en leer las historias de otras personas. 

Hace poco en una clase, una chica me dijo: Oye gracias porque esto me libera, al final del día, salgo de trabajar y tengo este espacio donde hablamos si el título del texto es el adecuado o no y eso me ayuda a pensar la vida de otra manera y a sentirme distinta. Creo que esto se va relacionando mucho con nuestra vida emocional, con darle lugar a este espacio que muchas veces pasa, en la clase media, que como venimos de familias que han tenido muchas carencias económicas, dejamos la salud al final y la salud emocional ni siquiera se menciona. Pienso que estamos en un momento en donde sí es necesario ponerla al frente y entender que todo lo que es la creación es parte de nuestra vida y también es parte de esta idea del bienestar. Y no necesariamente leer, hay muchas personas que les gusta bailar, actuar, jugar, pero sí darle su espacio al ocio.

Y respecto a la remuneración en los medios editoriales. Insisto en que es necesario organizarnos para empezar, hace mucho que se está hablando de crear un tabulador de servicios editoriales que es algo que no se ha concretado, yo no diría yo voy a organizarlos porque no tengo la capacidad pero sí tratar de pensar en ello.

Creo que otro problema que veo aquí son las redes sociales que tienden más a polarizar y a segmentar que a ayudarnos a pensar en objetivos comunes. Entiendo que las denuncias son necesarias, muchas veces sirven para poner el dedo en el renglón: oigan esto está ocurriendo, pero por otro lado, algo que he notado a lo largo del tiempo es que después de las denuncias no pasa nada. Entonces la pregunta sería ¿luego qué? Ya nos desfogamos, ya hablamos, ya criticamos, también creo que siempre hay que tener un punto de vista muy crítico en cómo criticamos, en qué se cuestiona y que no

Esto daría para un debate inmenso: ¿Con qué figura suelen las redes sociales ensañarse? Muchas veces las denuncias cuando se trata de escritoras, son jóvenes, a mí se me hace muy peculiar que no nos atrevamos a denunciar a la gente que tiene más poder. A veces están ocultos, por ejemplo las editoriales ¿quiénes son los presidentes? Nadie sabe, a veces son editoriales transnacionales que tienen toda una historia truculenta y oscura. Que si nos pusiéramos a investigar cómo surgieron las grandes editoriales transnacionales nos encontraríamos con cosas muy espantosas. Y por otro lado hay instituciones que ya están muy segmentadas en México. A mí se me hace muy raro que no salgan los nombres de los directores, siempre nos estamos yendo sobre subordinados que pueden tener muy malas prácticas, pero insisto ¿Por qué a unos se critica y a otro no? 

A veces parece que tiene que ver con la forma en la que se mueve el medio ¿Por qué ella sí lo tiene y no yo? Una comparación constante de las oportunidades que se han tenido. Entonces es muy complicado. Mi consejo sería ese: buscar una comunidad y trabajar con ella, desde el lugar en el que estés, puede que estes empezando, júntate con amigos a tallerear, amigos que quieran escribir, busquen herramientas que les ayuden a construir sus textos y después en la publicación, hacer publicaciones independientes, hay mucho trabajo que hacer en la difusión, en el compartir la lectura y yo preferiría que nuestra energía se enfocara en eso, pero no es algo que una pueda decidir, por eso me mantengo muy al margen de los debates en redes, siento que es muy fácil mal entender, muy fácil polarizar, en dos renglones no se puede decir todo y al final siempre acaba una defendiendo su postura, en vez de pensar en ser parte del gremio. 

Pienso que todos somos colegas, no tenemos que ser amigos, pero sí buscar herramientas que nos sirvan a todos o que en un futuro puedan servirle a los que entren a este medio. A mi generación le tocó un punto donde el gremio estaba muy segmentado, muy abandonado, donde algunas propuestas ya habían dejado de funcionar, entonces sí nos toca construir en ese sentido. 

¿Cómo hacer para no terminar romanizando la precariedad? Porque muchas veces se dice: viene desde abajo y se volvió una persona muy profesional, casi por accidente… 

Yo creo que hablando y siendo muy transparentes con nuestros procesos, ya lo decías tú, hay un misticismo alrededor de las letras de decir: este escritor o escritora salió de la nada y es genial y esta idea de la genialidad es muy tramposa porque implicaría que no hay nexos con nada alrededor y a veces si te pones a investigar o a platicar con los escritores te das cuenta que ah es que fue alumno de tal escritor que le ayudó a impulsar su escritura y eso no tiene nada de malo, yo como profesora a veces digo: este alumno no solo tiene talento sino persistencia, todavía sigue y sigue, me gustaría que después publicara y si yo puedo hacer algo, lo voy hacer. Entonces creo que tiene que ver con eso, con ser muy transparentes. 

A mí me preguntan: ¿cómo le hiciste para llegar a la editorial en la que estás? Y yo les digo y trato de ser lo más sincera posible: la verdad tocando puertas. Y muchos me dicen es que yo pensé que te habían hablando y no yo fui con mi manuscrito y llegué. Obviamente ya habían pasado algunas cosas, el libro ya era más conocido, pero a veces es eso, es tocar puertas, también a veces es entender hacia donde va tu obra. Eso también es súper importante. 

Me ha pasado muchas veces que estoy asesorando personas y quieren editorial A cuando su libro yo lo veo en la editorial C y no tiene nada que ver la una con la otra, una es una editorial súper comercial y la otra es artística y entonces también es eso, aprender a entender la obra, y todas estas estrategias creo que si se conversan pueden darnos más claridad, incluso a veces a largo plazo platicando más, hay quien dice: no quiero publicar, quiero hacer un fanzine, yo quiero dárselo a mis amigos y ya, entonces es bueno hablar y matizar y decir sí hay libros, hay librerías, pero preguntarse ¿yo quiero eso en realidad? Y si sí, ¿cómo lo puedo lograr? ¿A quién me puedo acercar? Entender que es un trabajo que lleva tiempo, años, incluso a los que nos llaman jóvenes, nos ha llevado mucho tiempo. Yo empecé a escribir a los 22, llevo 13 años escribiendo y mi primer libro se publicó hace cinco años, me tardé ocho años en publicar, tampoco es algo que pase de la noche a la mañana y no es una cuestión de sufrimiento, es entender cómo está el medio, yo di a conocer mi trabajo antes, en lecturas con mis amigos y eso también está bien.

Entonces sí, tiene mucho que ver con hablar y no romanizar el asunto ni simplificarlo. Nunca es tan sencillo, tiene mucho que ver con el lugar en el que creciste, incluso, que es de lo que yo hablo en mis libros. Tiene que ver con la gente que conozcas, a veces ni siquiera que sean tus amigos, simplemente estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. 

Yo conozco muchos editores de revistas que están buscando colaboradores debajo de las piedras, y luego conozco a alguien que escribe muy bien y es como: deben conocerse y es eso, también hay que acercarse. Es un proceso complejo y pensando en las mayor posibilidad de sus dimensiones también te permite entenderlo y no desesperarte. Es algo de mucha paciencia y a veces, justo por la inmediatez de las redes, no nos damos cuenta, parece que es arte de magia, pero no, nunca pasa tan rápido. 

Sí, realmente es difícil. Queremos brincar de un paso a otro muy rápido, esta idea del tiempo se ha vuelto muy inmediata, pero es todo un proceso, ¿en tu caso cuántas horas inviertes escribiendo?

Mi vida es escribir, pero para la escritura en sí, no tengo una rutina, yo trabajo por proyectos, me cuesta mucho medir cuánto le dedico a cada proyecto, pero sí me puedo llevar para una reseña por ejemplo, dos semanas, y en horas pueden ser unas 15, si soy una persona organizada dos al día, si soy una persona desorganizada tres días de trabajo intenso. 

Escribir es todo, escribir es revisar, lo cual a veces me lleva un tiempo frenético innecesario y obsesivo, escribir es administrar, yo escribo y soy mi propia asistente, atiendo los correos electrónicos, citas, incluso decir que no, te quita tiempo, las redes, también colaborar con amigos, a veces ellos me revisan mis textos y yo los suyos, es un intercambio y algo bien importante: escribir es un estado de conciencia donde siempre estás escribiendo.

Es ir buscando alrededor lo que vas a usar para tus textos. Ahora acabo de terminar un libro que se va a llamar igual: El dinero y la escritura y va a salir en junio y yo andaba así, pensando: Dinero y Escritura, me levantaba y decía: tengo que anotar esto y ahí no puedes contar cuanto tiempo le dedicas, hay un tiempo frente a la computadora, pero hay muchos momentos que son de leer, de reunir información, va siendo un proceso muy rico que es inmersivo, pero muy satisfactorio, todo se va conectado, de pronto tu día a día te va dando las herramientas. 

Claro, al final no hay un momento en el que no estes escribiendo…

Sí, eso pasa un montón, estoy lavando los trastes y de pronto se me ocurre algo o salgo de bañarme, eso siempre me pasa, las mejores ideas vienen cuando me estoy bañando, no sé si es el champú…

En muchos lugares se está discutiendo sobre el descanso, se habla mucho de ello, ¿cómo priorizar el descanso? ¿Cómo buscamos esos momentos? ¿Cómo llegar a él? Porque a veces parece que llegamos tan abruptamente al descanso que no descansamos en realidad… Hace poco convocaron a dormir en zoom como parte de una campaña para promover el descanso, de hecho tú la compartiste… 

Ahí es donde se empiezan a mezclar las emociones y la historia de vida con todo este proceso. Fíjate que recientemente vi una Expo de Canek Zapata en el Palacio de Autonomía de la UNAM y hablaba de la inteligencia artificial, es un video- ensayo y al final había una parte donde decía: yo creo que la forma de subvertir la maquina, el algoritmo que a veces es muy alienante muy individualízate, es usarlo mal. 

Entonces justo creo que es la finalidad de este performance de dormir en zoom, porque zoom es para trabajar, entonces estás transgrediéndolo al usarlo mal, lo peor que puedes hacer en zoom es ver gente durmiendo, según lo que seguramente la gente pensó al crearlo. Por ahí podemos encontrar estos resquicios para desde la escritura, desde la creación, dedicarnos a eso. 

Hay textos, hay ensayos sobre la pereza, sobre el ocio, hay muchas formas para jugar con esto. Al final es hasta un ciclo, uno quiere ser productivo, pero no se puede ser productivo sin descansar. Hacemos cosas frenéticamente, todos hemos pasado por eso, en la universidad, en la escritura, en algún punto donde dices voy a seguir, voy a seguir, y a mi me pasa, de pronto me doy cuenta que sólo estoy viendo la computadora, estoy exhausta, mi cuerpo me está pidiendo descansar. 

Además cuando la mente tiene este tiempo de descanso es cuando mejor puede crear. Es una paradoja porque quiero trabajar, quiero ser productiva, pero lo que necesito es descansar para ser productiva y es algo que a veces no alcanzamos a ver por esta idea de ver resultados muy pronto. 

Mencionabas esto de la inteligencia artificial, y ya para terminar, me acordé justo de estos manuscritos que se han hecho con IA, esto ha sido parte de una discusión porque está suplantando de cierta manera el trabajo de un escritor, no va a ser lo mismo obviamente, pero sí se está vendiendo, hay gente que lo consume…

Creo que tiene que ver con esto que decía Canek en su video ensayo, las máquinas tratan de imitar lo más que pueden la creatividad humana porque están programadas para ello, pero justo cuando hacemos las cosas mal es cuando ya no pueden, porque ya no tienen una manera de seguir un procedimiento, yo algo que repito y sigo pensando es que nuestra creatividad radica en nuestras contradicciones y en nuestros errores. 

Yo he reconocido ya que soy muy dispersa y por eso empecé a escribir ensayo y es algo muy bonito que al final me ha servido mucho. Mis primeros ensayos son mucho más extremos en el sentido de que estoy hablando de Sailor Moon y termino hablando de Simone Beauvoir, eso sería difícil que una inteligencia artificial lo hiciera porque es muy errático.

Y también insisto en hacer una lectura muy crítica porque en redes dicen que ya se volvieron muy famosos con esos textos plagiados, pero también hay lectores que son más profundos que eso y hay muchos niveles de lectura, hay muchas formas de leer y hay libros muy comerciales, no podemos comparar nuestras creaciones literarias con libros de autoayuda por ejemplo, y tal vez los libros de autoayuda sí los pueda hacer una inteligencia artificial porque tienen una estructura muy dada, una forma de apelar a los lectores. 

Entonces es eso, confiar en el criterio de los lectores, en nuestra creatividad porque estamos haciendo otra cosa y eso hay que tenerlo siempre muy claro.  

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