Por Paola Flores

Han pasado 151 días desde la desaparición de Sandra Estéfana Domínguez y su familia sigue sin respuestas. “El Estado nos la arrebató”, denuncian su mamá y hermanas, quienes se han enfrentado a la indiferencia de las autoridades y a la revictimización en su búsqueda.

Pese a los operativos anunciados, su paradero sigue siendo desconocido Y ante la ineficacia gubernamental, Kenia y Kisha Domínguez y la señora Aracely Martínez han decidido organizarse y conformar el Komite Pëjy Tyotk, un espacio para la búsqueda de Sandra y la vinculación con otras familias que atraviesan la misma lucha.

Luego de una marcha en la capital oaxaqueña, su familia, acompañada por organizaciones sociales aseguró que Sandra no se “perdió” ni “desapareció por su voluntad”. “La vigilaron, la acosaron, la persiguieron hasta desaparecerla”, afirmaron. También acusaron al Gobierno de Oaxaca de minimizar su caso y de fallar en la garantía de seguridad para quienes defienden los derechos humanos.

Sandra Domínguez se dedicaba a la defensa de los derechos de las mujeres indígenas y la justicia social. En 2020 y 2023 denunció a funcionarios como Donato Vargas, coordinador de los delegados de paz en el gobierno actual por su participación en chats pornográficos. Su familia y allegados la recuerdan como una mujer valiente, comprometida con su comunidad y con las causas justas.

En estos cinco meses de ausencia, denuncian que han sido testigos de la inexperiencia de las instituciones encargadas de la búsqueda, de la falta de sensibilidad hacia las víctimas y de la desinformación que impera en los procesos oficiales. “Es lamentable que vociferen que en Oaxaca hay una ‘primavera’, cuando en realidad vivimos un oscuro invierno”, expresaron.

“No nos van a callar”

La familia de Sandra también ha hecho responsable al gobierno de Salomón Jara de cualquier agresión en su contra. “Sabemos que los poderosos intentan infundir miedo, pero no nos vamos a dejar callar”, aseguran.

Han exigido a las autoridades que se abstengan de criminalizar su lucha, una estrategia que, afirman, ha sido utilizada para deslegitimar a quienes defienden los derechos humanos. “No vamos a permitir que esto quede en el olvido”, sentenciaron.

Una lucha que se suma a otras resistencias

Con la conformación del Komite Pëjy Tyotk, la familia de Sandra busca articularse con otros movimientos nacionales e internacionales que también buscan a sus desaparecidos. Han mencionado su inspiración en las Madres de Plaza de Mayo, en el movimiento de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa y en las luchas históricas de las madres y familias de desaparecidos en el país.

Asimismo, han manifestado su solidaridad con los familiares de los tres activistas de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) recientemente asesinados, así como con Cristino Castro, defensor comunitario de Santiago Astata. También han exigido protección para la defensora Silvia Pérez Yescas, quien ha recibido amenazas en María Lombardo.

“A Sandra Domínguez la desapareció el Estado. Y el Estado es responsable”, reiteraron en su pronunciamiento. “Seguiremos gritando su nombre hasta que la devuelvan”.

En la manifestación estuvieron acompañadas de la organización Consorcio Oaxaca y Sol Rojo. Yésica Sánchez Maya, presidenta de Consorcio denunció la presencia de enviados del gobierno en la protesta.

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