Por Ernesto Reyes

¿Qué puede significar la palabra protestante en un país en donde por influencias clericales se reivindica ser guadalupano como si fuera una doble nacionalidad?

Carlos Monsiváis, quien el 19 de junio cumplió 14 años de estar ausente físicamente, tuvo una formación protestante, aunque lectores y especialistas de su obra poco hemos reparado en esta particularidad. Encontramos en sus libros, discursos, crónicas, ensayos y artículos periodísticos, referencias directas a La Biblia, el libro que para el escritor además de su guía espiritual fue el detonante de su precoz afición a la lectura.

Defensor tenaz de la libertad religiosa, la separación de la Iglesia y el Estado, abogado de una nación pluricultural y diversa, en donde no se discrimine a nadie por el hecho de pensar diferente, o ejercer su sexualidad abiertamente, su carrera literaria es objeto de múltiples análisis.

Y en esta tesitura, el escritor Carlos Martínez García habló el martes pasado, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, sobre la pertenencia a la minoría protestante de uno de los mejores autores de crónica periodística que han existido en México. Monsiváis nos dejó varias lecciones. Una de ellas es la defensa de las minorías, pero no las que conviven con los poderes políticos, económicos o mediáticos, sino las que están en la base de la pirámide social.

Monsiváis siempre sacó la cara por ellos, ya fueran los que se atrevían a desafiar la moralina de la sociedad católica mediante su vestimenta, orientación sexual, música y comportamientos públicos. Asimismo, de las llamadas minorías protestantes que, alojadas en comunidades indígenas y rurales, siguen siendo víctimas de intolerancia, castigos, discriminación, exclusiones y expulsiones, las más de las veces violentas. Oaxaca está llena de estos ejemplos.

En el libro titulado La Biblia y la iconografía heterodoxa de Carlos Monsiváis el presentador centró su atención en el ambiente familiar protestante en que nació y creció el gran cronista de la colonia Portales, quien tuvo a su madre, doña Esther, como su principal instructora aunado a las enseñanzas recibidas en la Escuela Dominical de la Escuela Metodista a la que acudía de pequeño.

Carlos – agregó- admiraba y leía a personajes centrales del protestantismo y recitaba con su memoria prodigiosa pasajes bíblicos, salmos, versículos y citas enteras de la Biblia en la traducción al español de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera que luego replicaba en sus textos, llegando a titular sus trabajos con alusiones y frases del gran libro cristiano, sin que sus habituales lectores advirtieran estas inflexiones, salvo los especialistas e integrantes de su fe.

En el texto de 168 páginas, Carlos Martínez García hace un recorrido bibliográfico del escritor. El autor es especialista en la historia del protestantismo en México, articulista de La Jornada y amigo personal, durante 22 años, de Monsiváis. Varias anécdotas contenidas en el texto, las escuchamos aquí, en viva voz del propio investigador.

Aunque sobrevivieron en su ser restricciones y hostigamientos, incluso por su orientación sexual, Monsiváis nunca abandonó el buen humor ni la lucha a favor de los derechos de las minorías religiosas. Algunos de sus escritos sobre el tema se plasman en Protestantismo, diversidad y tolerancia, libro editado en físico y en versión electrónica por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el año 2002. No está por demás recordar que el escritor fue siempre solidario con causas sociales y enemigo de las injusticias, llevando por delante su ética protestante, influenciado sin duda por esta cultura.

Martínez García refiere en su estudio “el concepto peyorativo que ya sea el clero católico o la izquierda miope”, incluso personas poco informadas, endilgan a las iglesias que no son católicas. Monsiváis nunca estuvo de acuerdo en considerar ilegítimas las creencias no mayoritarias.

Incluso antropólogos, sociólogos y curas insisten en el “delito” o la “traición” que cometen los indígenas que desisten del catolicismo, refirió el autor del libro.

“Dividen a las comunidades”, se les acusa en la prensa o bien lo aseguran autoridades civiles, sin averiguar las causas de la disidencia y de la agresión.

Esta actitud frente a la comunidad evangélica protestante, una de las tres vertientes en que históricamente se dividió la cristiandad “es un retorno a la intolerancia y olvido de la libertad de cultos, acompañado del término secta que evoca de inmediato a la clandestinidad, a la marginalidad por decreto”, criticaba Monsiváis.

Recordó Martínez García que Monsiváis abordaba esta situación con fina ironía. En un texto que aparece en el libro, editado por la CNDH, se lee: “Aunque me llamen un aleluya…Las ventajas y desventajas de las minorías religiosas”. Parte de la intensa vida del autodenominado “precoz, protestante y presuntuoso”: Carlos Monsiváis.

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