Por Paola Flores
El celular de Claudia Vásquez Aquino no ha parado de sonar, desde que salió a la luz que fue ella quien diseñó el vestido que portó la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo en su toma de protesta.
En entrevista, la artesana, originaria de Santa María Xadani, en el Istmo de Tehuantepec, contó lo que representa para ella saber que una prenda suya fue parte de esta importante ceremonia.
“Todavía no me la creo. A mí me pidieron una propuesta y yo supuse que había más opciones, así que quedaba a su elección si la usaría”, precisó.
El equipo de la presidenta la contactó y le pidió una propuesta para este 1º de octubre. Claudia no dudo en aceptar, pidió detalles sobre el protocolo, criterios y medidas de su tocaya y en sólo cuatro días terminó el vestido blanco, con flores istmeñas que Sheinbaum lució en el primer día de su sexenio.
Ella dibujó el boceto, cortó la tela y armó el vestido parte por parte. Muy conmovida detalló que estaba lista para esta tarea: “me preparé para esto, yo nací bordando, así como nací hablando zapoteco, pero en el camino me fui preparando para que esta pieza se vea con elegancia y sea cómoda.”
Explicó que cuando la oportunidad se presentó tenía una semana libre, así que aprovechó ese tiempo para armar el diseño, “cuando empecé fue lo más tardado, porque es imaginar qué es lo que llevaría, en qué me voy a inspirar, de qué tamaño van a ser las flores. Yo he visto en la tele que piezas usa, cuál es su estilo (de la presidenta), todo eso me ayudo, las flores son las que nosotros (en el Istmo) usamos en nuestros trajes.”
La animo mucho la confianza que el equipo de la doctora Claudia depositó en ella, lo demás vino solo: “Al darme esta pauta de libertad de elegir, lo que sé hacer se hizo de manera automática, sin nervios, lo hice como siempre, como para cualquiera de mis clientas.”
Eso sí, no se imaginaba lo que esto iba a provocar. Medios internacionales como El País la han contactado para conocer la historia detrás del icónico vestido de las dos claudias.
Una noche antes, el lunes 30 de septiembre supo que la presidenta llevaría puesto su vestido, pero ella no lo creyó hasta que la vio bajarse del coche. En ese momento estalló en llanto por la emoción.
Estaba trabajando y puse la tele desde muy temprano, una noche antes me dijeron felicidades, eligió tu diseño, prepárate y yo dije: ¿prepararme para qué? Ya al otro día los nervios, no veía venir el impacto, lloré mucho de emoción.
Claudia Vásquez
Luego vino la avalancha de reflectores. Medios de comunicación de todas partes la contactaron. Y sus clientas comenzaron a encargar el vestido de la presidenta.

Claudia Vásquez se siente agradecida porque para ella esto es fruto del esfuerzo de la empresa familiar Lari Guie’, que significa “tela bordada.”
“Yo no trabajo sola, es un emprendimiento familiar, mis hermanos y yo aprendimos de mi mamá y esto hará posible que podamos trabajar en equipo con más compañeras artesanas de mi pueblo.”
Ella se siente muy agradecida porque dentro de muchos años cuando se recuerde este día, podrá decir que fue parte de él.
“Ya le contaremos a los sobrinos y va a quedar en la historia.”









