*El autor presentó en Oaxaca su libro: No fue penal: una jugada en dos tiempos, reeditado por Almadía
Por Paola Flores
Durante mucho tiempo se pensó que el futbol pertenecía a las cosas innobles de las que no debía tratar la literatura por ser algo demasiado popular o incluso vulgar. Escritores tan eminentes como Jorge Luis Borges o posteriormente Álvaro Mutis dijeron que el futbol era un forma de embrutecimiento.
Sin embargo, a partir de los años 60 empezó a considerarse que la cultura popular pertenecía también a las formas de representación dignas de ser estudiadas, que no solamente la alta cultura era meritoria, sino que el bolero, los cómics, el tango y muchas otras manifestaciones formaban parte de la expresión humana y podían darnos algunas claves de comportamientos significativas y el deporte no es la excepción. Desde entonces diversos escritores se ocuparon de este tema; Juan Villoro (México, 1956) es uno de ellos y en esta entrevista platicamos sobre una de las más grandes pasiones de su vida: el futbol.
P. ¿Por qué escribir sobre futbol?
R. Hace un tiempo se rompió el tabú de que la literatura se ocupara de asuntos deportivos, escritores como Pier Paolo Pasolini en Italia, Eduardo Galeano en Uruguay, Osvaldo Soriano en Argentina, Manuel Vázquez Montalbán en España, empezaron a hablar de estos temas, de modo que hoy en día, afortunadamente, podemos nosotros abordar la literatura futbolística sin complejos ¿Por qué? se trata simple y sencillamente de entender el mundo contemporáneo.
El futbol es el espectáculo mejor organizado en el planeta tierra, con más repercusión en cuanto a número de seguidores. Si queremos conocer nuestro tiempo, inevitablemente tenemos que saber como se divierte la gente en esta época, del mismo modo que si quieres conocer como era el antiguo Egipto o el clásico maya tienes que saber también como se divertían, entonces afortunadamente ya se ha vencido este complejo, ha habido muchos escritores que al igual que yo, nos hemos ocupado de escribir de futbol, a veces yo lo he hecho de manera no ficción como en mi libro Dios es redondo, pero ahora en No fue penal se trata de historias imaginarias.
¿Qué es lo que más le interesa del fútbol? Usted lo practico…
A mí me gusta mucho como aficionado ver los partidos, soy un apasionado del Necaxa en México, del Barcelona en España, me gustan los juegos de calidad, jugué mucho, de manera bastante esforzada y entusiasta, pero sin tener buen nivel en fuerzas básicas de Pumas. He estado muy cerca como tantos aficionados de esta maravillosa experiencia, pero como escritor lo que más me ha interesado es la afición por el futbol.
Es decir, no tanto lo que pasa en la cancha, porque no soy un historiador del deporte, ni alguien que defina las estrategias de juego, lo que a mi me interesa es porque la gente se ilusiona tanto por esto y cual es la relación que hay entre el futbol y la pasión. Entonces tratar de entender eso, es tratar de entenderme a mí mismo porque yo también soy una apasionado por el juego y es un poco lo que yo trato de poner en escena cuando escribo de futbol. No solamente lo que ocurre sobre el césped, sino cómo eso repercute en la vida y en el ánimo de las personas.
Al final de cuentas, el futbol termina siendo también una metáfora de la vida…
En el futbol se cristalizan todos los grandes elementos de la vida humana, la amistad, la solidaridad, la traición, la competencia, la injusticia, los logros, las decepciones, los romances, las nostalgias, todo eso esta presente en el futbol de manera muy dramática. Incluso gente que no consideras que sea sensible, cuando pierde su equipo está llorando, eso a mí me parece muy significativo, que el futbol es una reserva emocional, bastante primitiva, pero muy auténtica.
¿Y qué pasa en esta relación que tenemos los seres humanos con el deporte? Por ejemplo ahora que fueron los juegos olímpicos y nos sentamos a mirar las competencias, ¿qué es lo que nos convoca?
Bueno, es muy distinto el deporte olímpico al fútbol. El deporte olímpico generalmente nos sorprende por la habilidad de los atletas, pero muy difícilmente tenemos un conocimiento previo de quienes se trata y también es raro que tengamos pasiones muy marcadas por algunos participantes o por otros, normalmente nos da gusto que México gane una medalla, pero es muy raro que sepamos que alguien va a ganar en tiro al blanco o en taekwondo, en cambio el futbol es algo completamente distinto porque es una tradición.
Nosotros llegamos a un partido con muchas ideas previas de lo que puede ocurrir, apoyamos a un equipo, odiamos a otro, nuestro padre tenía relación con determinada escuadra y esto influye, conocemos lo que pasó durante muchos otros partidos con los mismos equipos: el futbol llega con una mitología muy grande.
El futbol compromete mucho más a la imaginación que los deportes olímpicos porque ahí se trata de ver la destreza atlética de los jugadores, de apreciarla, admirarla o de decepcionarte, pero en el caso del futbol, estas involucrando muchos elementos previos que ya tienes tú, por ejemplo en el pasado mundial, se esperaba que Messi finalmente ganara un mundial. Era un deseo no solamente de los argentinos sino de muchas otras personas, entonces hay expectativas, hay sueños por cumplirse y eso es muy diferente a otros deportes.
Y hablando de estas filias y fobias, en México se ve con mucho rechazo a los americanistas…
Claro, en No fue penal yo traté de explorar un tema que es muy marcado en el futbol, que es que hay personas que prefieren odiar a un equipo que amar a otro. Es decir hay gente que se define más como odiadorde los americanistas que seguidor de las chivas o del Cruz Azul.
En No fue penal hay una secta que se llama Odio al América que se dedica, prácticamente de forma religiosa, a odiar a las águilas del América que han sido percibidas como el equipo todopoderoso, propiedad de Televisa, en un tiempo eran apodados “Los Millonarios del América”, luego se convirtieron en “Las Águilas”, ellos mismos diseñaron una campaña publicitaria que su lema era: Odiame más, es el antihéroe del futbol mexicano, tú le vas a un equipo y si ese equipo no es el América, normalmente, también odias al América, es una situación peculiar la que tiene este equipo. Y eso forma parte de lo que yo comentaba antes, de esas mitologías futbolísticas.
Un equipo todopoderoso, de gran calidad que por cierto, recientemente ha sido, aunque nos cueste aceptarlo, el mejor equipo del futbol mexicano entonces ya cuando vas a ver al América, vas con una carga emocional muy fuerte y eso me parece magnífico del futbol. No solamente depende de cómo boten la pelota y de cómo se desempeñen los jugadores, sino de circunstancias anímicas, psicológicas, culturales que van más allá de ese juego.
Hoy en día el futbol es mucho más sucio que nunca y mucho más fingido que nunca
Juan Villoro
En No fue penal, a nivel narrativo elige contraponer dos posturas que chocan entre sí, pero con un trasfondo fraternal, de amistad profunda…
Yo quería explorar la relación muy intensa que se da en el deporte, de amistad, entre compañeros de equipo y al mismo tiempo, como esta amistad se puede fracturar. En el caso de No fue penal la amistad se fractura literalmente porque en un entrenamiento dos jugadores chocan y uno accidentalmente fractura al otro, aunque ya tiene ciertos recelos contra él porque han competido por una mujer y tiene causas de alguna manera para perjudicarlo, aunque el choque sea fortuito, podría pensarse que no lo es.
Me parecía muy interesante explorar la historia de estas dos personas que ha sido íntimos amigos. Los famosos compañeros de cuarto en el equipo. Que es algo que marca mucho. Los futbolistas profesionales hablan de quien los acompaña en el equipo y muchas veces el compañero de cuarto es con el que se desahogan, con el que hablan de sus temas, sus ilusiones, etc.
Se dan amistadas muy intensas con las cuales compartes más tiempo que con tu propia familia, pero esto se puede romper y trocar en enemistad, quería explorar primero esta situación y luego pensar en la posibilidad de que estas dos personas mucho tiempo después se volvieran a reunir, ya no como futbolistas porque ambos se han retirado, sino en circunstancias diferentes: uno como entrenador de un equipo que se juega el descenso y el otro como video árbitro, en esa circunstancia el video árbitro puede sancionar y juzgar lo que le pasa al equipo de su antiguo amigo, ¿lo va a hacer de manera objetiva o va aprovechar para vengarse de él?
Esa es una situación muy interesante, porque su sentido de la justicia, también está comprometido por las pasiones que él tiene. Y desde el punto de vista narrativo también creo que es interesante contar de dos formas diferentes la misma historia porque todos nosotros tenemos percepciones distintas de lo que ocurre en la realidad. Si tú y yo vamos a la Guelaguetza, tú puedes tener una vivencia tal vez muy alegre y yo una vivencia lúgubre, por razones personales y entonces tú cuentas una historia maravillosa de la Guelaguetza y yo cuento una historia triste.
En las jugadas de futbol sucede lo mismo, una decisión del arbitro y ahora del video arbitraje determina si un jugada fue o no fue fuera de lugar, una persona puede decirlo. Ya se usa la inteligencia artificial para evitar esta discrepancia, pero durante mucho tiempo muchas jugadas se han prestado a discusión. Yo quería justamente reproducir esto en la narrativa, como dos vidas pueden ser contadas de manera diferente. Primero vemos la versión del Tanque, que es quien ahora se ha convertido en entrenador y luego vemos la versión de Valeriano Fuentes que es la antigua gran estrella del futbol que se ha convertido en video arbitro…
Y que nunca quiso jugar futbol…
Eso también me parece muy interesante, fíjate que yo he conocido futbolistas, uno de ellos Batistuta, que menciono aquí y con quien compartí transmisiones en el mundial de 2006 en Alemania, quien fue un magnífico atleta, una persona sobre dotada para desempeñar cualquier deporte, muy bueno para el tenis, le gustaba el surf, pero que se decantó por el futbol, el deporte más popular de Argentina y lo hizo con excelencia, pero no era un fanático de los partidos, los equipos, las historias…
Él había jugado porque podía hacerlo. En cambio, hay otro tipo de jugadores que son muy esforzados, que no tienen tanta calidad pero que son auténticos apasionados del juego y quería contrastar esto. El Tanque daría su vida por el futbol, es alguien como este entrenador Marcelo Bielsa que sufre en cada partido, nunca fue un jugador tan destacado, es un muy buen técnico, pero tú lo ves al borde de un infarto en cada partido. Y así es el Tanque. En cambio, Valeriano Fuentes, es un persona con muchas habilidades para jugar, pero con poca pasión para entusiasmarse por el partido. Hay futbolistas que no ven el futbol y que sólo van a jugar.
Carlos Vela, el futbolista mexicano era así. Una persona con toda la posibilidad de ser una estrella y que disfrutaba más ver un partido de basquetbol.
Muchas veces el error no se resuelve, simplemente se retarda.
Juan Villoro
También menciona que hoy en día para establecer los errores en las jugadas, las pantallas mienten igual que las personas….
Es cierto porque cuando tú ves una pantalla, salvo cuestiones que son innegables, como si la pelota entró o no a la portería o si el jugador estaba adelantado, las decisiones de si fue penalti o no fue penalti, esas siguen siendo subjetivas. Porque muchas veces el árbitro no puede resolverlas, la situación se va al var y los comentaristas dicen, esto de ninguna manera puede ser penal y el video arbitraje para sorpresa de todo mundo declara que es penal.
Porque finalmente quien interpreta la pantalla es un ser humano, lo cual es un poco triste porque el error antes se producía de inmediato y tu puedes comprender que una persona que está corriendo detrás de la pelota, que llega sin aliento a la jugada y que tiene la vista nublada por el sudor y debe decidir en un segundo lo que pasó, se equivoque, pero es mucho más grave que cinco minutos después, al cabo de una revisión en tres o cuatro pantallas diferentes un grupo de personas se vuelva a equivocar. Muchas veces el error no se resuelve, simplemente se retarda.
Y eso me parece que es uno de los problemas actuales del futbol…
Y traspalando eso a la vida cotidiana, las pantallas mienten todo el tiempo…
Totalmente, tenemos una existencia espectral en las pantallas. Pasamos a veces más tiempo en la computadora y el teléfono que en relación con los demás y es un mundo de simulacros en donde la gente de alguna manera se representa de manera teatral, hay por supuesto photoshop que cambia las cosas. Es una simulación de la realidad, a veces más cercana, a veces más alejada, pero estamos viviendo en un mundo de espectros, en donde no necesariamente las cosas son como verdaderamente suceden, sino como se representan en la pantalla.
Tu ves por ejemplo, los colores, la alta definición hace que la cancha de futbol se vea totalmente esmeralda, la gente se ve rosadita y en la vida real los colores son distintos, la realidad es más opaca que la alta definición. Es una realidad acrecentada, corregida y hay mucho de artificial en el mundo de las pantallas. Por no hablar ya del photoshop o las cosas que se hacen con inteligencia artificial, los filtros que la gente se puede poner, hoy en día cualquier persona tiene en su iPhone un filtro para quitarse arrugas, pecas, en fin…
¿Qué pasa con el fútbol y la inteligencia artificial?
Hay cosas que no me gustan y hay cosas que se deberían hacer, no me gusta el criterio del fuera de lugar tal y como se ejerce hoy en día porque es un criterio cientificista, exagerado. Hoy en día si un jugador tiene un centímetro de piel, digamos la falange del dedo meñique por delante del rival eso califica como fuera de lugar. Y todos lo que hemos jugado futbol sabemos que esa diferencia no da ventaja. Antes el abanderado juzgaba si alguien estaba adelantando viendo de bulto al jugador que sobresalía de alguna manera, y yo creo que eso es exagerado, debería haber un criterio más flexible, una forma de determinar que en efecto está obteniendo un favor ilícito, porque esto ha llevado a anular golazos por una situación previa en donde hubo algo así, eso me parece muy mal..
En cambio, pienso que la inteligencia artificial debería usarse, por ejemplo para las faltas reiteradas. Hoy en día el futbol es mucho más sucio que nunca y mucho más fingido que nunca, los jugadores ruedan ante cualquier empujoncito, están tratando de que les marquen faltas todo el tiempo, se han vuelto actores, a diferencia del futbol femenil que es mucho más honesto y que no están jugando a fingir. Yo creo que si se aplicara la inteligencia artificial para contar las faltas reiteradas y después de tres faltas tuvieras tarjeta de amonestación eso haría al futbol mucho más limpio, porque con tres faltas ya tienes una tarjeta y con otras tres te vas del partido. Hoy en día tu puedes cometer nueve faltas pequeñas y sales sin ningún problema, tal vez con una tarjeta, pero ya te saliste con la tuya ¿no? Ahí yo creo que sí se podría aplicar positivamente.
No fue penal: una jugada en dos tiempos también puede escucharse en la plataforma digital de lectura, Scribd Original con las voces de los actores José María de Tavira y Martín Altomaro.




