Tirar del Hilo | Folclorismo innecesario

Por Paola Flores

La impostura de este administración que replica los modos, usos y costumbres de las comunidades originarias del estado queda en evidencia con improvisaciones cómo Oaxaca al estilo Disney. 

Sin embargo el gobierno presidido por Salomón Jara Cruz insiste en  echar mano de la cosmovisión de la culturas y de su forma de organización social para construir el discurso que lo enmarca. 

Para él somos pueblo según su conveniencia. 

Y él dirige un gobierno popular, no neoliberal. 

Retoma a conveniencia términos y prácticas como: el Tequio, la Gozona y la Guelaguetza. 

El Tequio para convocar a sus funcionarios y amigos políticos a las calles, quienes gustosos acuden a promocionar sus intereses e imagen personal. 

La Gozona para intentar construir una imagen que no ganó en las elecciones, con un uso mañoso de los medios de comunicación. 

La Guelaguetza para ensalzar su visión de interculturalidad romántica. 

Lo último han sido los “Topiles por la paz”, una asignación que no termina de quedar clara, pues como en todos los casos, hasta ahora, las improvisadas convocatorias de la 4T oaxaqueña terminan en polémica. 

El término topil, es de orgien náhuatl, significa bastón de mando y hace referencia obligada a labores de seguridad, pues en las comunidades que se rigen por los Sistemas Normativos Internos las personas así nombradas, cumplen esa función. Son quienes vigilan el orden público en la comunidad. 

Mientras que en zapoteco de la Sierra Norte esta función se nombra como zragaa. 

Además el cargo de topil o zragaa es una asignación que se da en Asamblea y forma parte de la Comunalidad que persigue y construye El Buen Vivir de las comunidades. 

Estas naciones que distintas en modo y forma del Estado cuentan con una historia lengua e identidad propias y resisten por medio de ellas.

Esta identidad y el estilo de vida que conlleva no es un código ni un recetario a seguir. No es un discurso, es un actitud, un hacer colaborativo, solidario y respetuoso. 

El gobierno estatal persigue adjudicarse estos valores, pero no su práctica.

El 30 de junio pasado se emprendió el reclutamiento de ciudadanos voluntarios para el programa “Topiles por la Paz”, que según anunciaron tendrían como tarea “ayudar” en las labores de seguridad durante la celebración de la Guelaguetza 2023.

Luego se desdijeron y acertaron a corregir el propósito de su participación, dejándolos como una suerte de embajadores turistas, quienes (cito textualmente) fortalecerán la atención a las y los visitantes que así lo requieran durante el desarrollo de las actividades de la Guelaguetza.

La secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), Karina Barón Ortiz, informó que 252 personas se sumaron voluntariamente al programa y han recibido capacitación para cumplir con esta tarea. 

Resulta innecesario el remarcado uso del folclorismo para posicionar el sello identitario de este nuevo gobierno, cuando la marca personal de sus funcionarios está muy lejos de la austeridad, el servicio desinteresado y el compromiso con las demandas de los ciudadanos. 

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