Tirar del Hilo | Hay escasez y contaminación 

Por Paola Flores

Al problema por la escasez hídrica en Oaxaca se le suman los niveles de contaminación del agua que consumimos. ¿De dónde viene el agua que usamos? 

En días pasados circuló en redes sociales una imagen de dos pipas en las riveras del río Atoyac. Medios de comunicación y usuarios denunciaron que los servicios privados de agua potable estaban cargando agua contaminada, para después venderla.

No había más contexto, no se supo a qué empresa pertenecían esas pipas ni se comprobó que realmente pretendían venderla, lo que sí es cierto es que el agua en todo el país, tanto subterránea como superficial presenta algún grado de contaminación. 

Pongámoslo en términos numéricos: 

En México, 60 por ciento del agua potable proviene de los cuerpos de agua superficiales. Se cuenta con una red hidrográfica de 633 mil km de longitud, en la que destacan 51 ríos. 

De esos ríos, siete representan el 71 por ciento del agua superficial del país, distribuidos en la zona centro y sur, mientras que sólo 29 por ciento del agua superficial se ubica en la zona norte.

En febrero del 2023 el Instituto Mexicano para la Competitividad elaboró un informe en el que destaca que el agua superficial en México enfrenta problemas por contaminación, en particular por las aguas residuales, ya sean domésticas, industriales, agrícolas o ganaderas, que en la mayoría de los casos son vertidas sin tratamiento previo. 

Un año antes, en febrero de 2022, la secretaria de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso) en el sexenio de Alejandro Murat, Helena Iturribarría Rojas dio a conocer la existencia de 86 cargas directas de aguas negras, procedentes del drenaje que llegan a los ríos Atoyac y Salado, en una cantidad de 36 litros por segundo.

En su comparecencia ante el Congreso dijo que estas aguas residuales provienen de 34 municipios cercanos. En una cuantificación más elaborada se estableció que estos cuerpos hídricos reciben lo equivalente a 124 pipas de aguas negras, cada hora.

Por su parte, la Comisión Nacional del Agua tiene estudios donde se demuestra la presencia de coliformes fecales por un millón de litros en el afluente. Esto  provoca entre la ciudadanía enfermedades intestinales de forma más recurrente. 

Además la contaminación del agua superficial reduce la disponibilidad para una población cada vez más numerosa, y deja como opción al agua subterránea. El 40 por ciento del agua que se consume en México proviene de los mantos acuíferos.

En Oaxaca existen una gran cantidad de pozos legales y clandestinos, que ante la escasez se sobreexplotan y cuya calidad se degrada cada vez más como consecuencia de la contaminación de los cuerpos de agua superficiales.

Es decir, la contaminación genera más contaminación y hay que agregarle el factor del calentamiento global. Con el aumento de la temperatura, el agua tiene una menor cantidad de oxígeno disuelto y por consiguiente, una menor capacidad de autodepuración de los depósitos de agua. No hay salvedad en esta situación. 

Sumado a ello tenemos el problema de la basura. En 2022 y 2023, según informó el periódico El Universal, la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente de Oaxaca (Propaeo) interpuso cinco denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, contra el líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) y contra el dirigente del Sindicato 3 de Marzo, por delitos ambientales al depositar la basura y desechos contaminantes en los márgenes del río Atoyac.

Hoy, en las riveras del Atoyac, a la altura de la Central de Abastos todavía se pueden observar montículos de basura y carros recolectores del municipio de Oaxaca de Juárez estacionados alrededor de ellos. El olor es penetrante y la contaminación evidente. 

A ello hay que sumarle la contaminación que penetra directamente en los mantos freáticos en el tiradero de Zaachila. 

Durante más de 40 años no se le dio el tratamiento adecuado a la basura en ese lugar. Los lixiviados se derraman directamente al subsuelo cada hora, cada día, contaminando todo a su paso. 

Ante este problema la respuesta del gobierno actual ha dejado mucho que desear. En el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2028 una de las estrategias hídricas es promover el acceso de la población al agua con los requerimientos mínimos de potabilidad.

Según la Conagua la disponibilidad media anual de agua subterránea en el acuífero de Valles Centrales es de 3 millones 030 mil 253 metros cúbicos anuales.

Los ciudadanos tienen acceso (según el último informe) a 107 litros al día, ¿cuánta de esa agua está contaminada?

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