Por Marcos Aurelio Espíndola

Allí donde el mundo real se cambia en simples imágenes, las simples imágenes se convierten en seres reales y en las motivaciones eficientes de un comportamiento hipnótico.

G. Debord

Aleida es clara en su discurso, ella no es solo la hija del Che, es quien es por su obra. Poco dura su presentación y aisladas quedan sus palabras, a los segundos todo empieza a girar alrededor del héroe de la boina, Aleida entonces reacciona indolente, seria, inmutable ante los números que se suceden. Al paso de las cantantes, entre la música del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam) y el colorido de los trajes, a Aleida le reaparece la sonrisa y le brotan los aplausos.

La Guelaguetza de la Palabra, un evento organizado por el gobierno de Oaxaca, es un momento random en la de por si surrealista realidad oaxaqueña. Desde su inicio la actividad generó bastante revuelo, entre cambios de sede, críticas por la movilización masiva de jóvenes bachilleres y burócratas y la probable -y no acontecida- interferencia en el programa por parte de organizaciones sociales

Al transcurrir las lecturas de poesía, entre las palabras de funcionarios nacionales y cubanos, escritores e historiadores, no queda clara la finalidad del suceso, si es un encuentro literario, un homenaje político, un festival musical, o un evento gubernamental protocolario para lucir a los funcionarios de estado con nuevos invitados. Lo que se confirma es que el cartel de Aleida la hija del Che, es lo previsto, un momento para aludir al afamado personaje, no para conocer la vida y obra de la doctora y escritora.

El término Espectáculo, como concepto de la teoría crítica expuesto por la Internacional Situacionista, hace referencia a lo que meramente existe como representación, como imagen. Los situacionistas señalan que la dictadura de lo aparente es la verdadera dictadura de estos tiempos, la apariencia gobierna. Todo régimen político se basa en su capacidad de mantener la atención y la simpatía, una de las tareas fundamentales de todo Estado es mantener el estado de animo de su audiencia. La tecnificación económica y las tecnocracias gubernamentales de la actualidad se van desarrollando por las fuerzas productivas. Sobre todo, por la fuerza de producción de representaciones: imágenes con discursos sobrepuestos.

Manteniéndonos con nuestro análisis situacionista en el libro tristemente poco celebre La sociedad del espectáculo de Guy Debord podemos leer: “el espectáculo se cuida de que la gente sea inconsciente de lo que está sucediendo, o al menos de que olviden rápidamente todo aquello de lo que puedan haber llegado a ser conscientes. Lo más importante es lo más oculto.” ¿Qué se oculta detrás de un evento que reivindica al -junto a Cristo- revolucionario más famoso de la humanidad?

Nadie podría despreciar el fomento a la lectura que pueden dar los clubs de lectura o el abaratamiento de los precios de los libros de Historia, lo que extraña es la incongruencia ideológica de la eventualidad ¿Porque este es el primer evento de esta masividad en Oaxaca para hablar de un personaje asociado a una postura contestaria? En Oaxaca y en los territorios que le son cercanos ha habido tantas luchas, gestos y movimientos civiles. ¿Porque el gobierno en turno no les rinde homenaje, memoriales, música y canto?

La incongruencia se agrava cuando volteamos a ver los casos de represión de esta administración en contra de normalistas, activistas antigentrificación y defensores de la tierra y el territorio. ¿Como puede un gobierno hablar del Che cuando hoy en día hay jóvenes encarcelados, enterrados y perseguidos por luchar por esa humanidad nueva, con el ímpetu que tuvo en su momento Guevara?

Lo que se puede intuir es que el evento fue más un guiño entre una generación de izquierda para afirmar su adscripción a una ideología que solo revive en un monologo que dice entre líneas : aquí no hay dialogo, nosotros tenemos el poder hasta de reivindicar a los muertos.

El Che como humano es una representación de muchas de las contradicciones al interior de una lucha: fanatismo, caudillismo, la virilidad clásica y el voluntarismo como política. Como símbolo, es un revolucionario digno que ha servido de guía moral y de acción a ya varias generaciones. Este día, estudiantes del COBAO con boinas y estrellas de fomi corriendo por los pastos del Centro de convenciones, escapando de la mirada de sus docentes, han sido lo más rebelde en muchos metros a la redonda.

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