Por Carlos Martínez García

El fenómeno religioso es muy dinámico y, por tanto, elusivo para quienes estudian sus manifestaciones y buscan sistematizar su estudio y explicarlo conceptualmente. Casi todos los autores clásicos de la sociología produjeron estudios en el campo de la sociología de la religión, así como sobre la incidencia de las creencias en el entramado social.

En estos días tiene lugar el encuentro 25 de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (Rifrem), coauspiciado por la Universidad de Guadalajara, en su Centro Universitario de la Costa, en Puerto Vallarta. El programa es muy diverso y, al serlo, refleja la pluralidad de investigaciones que antropólogos, sociólogos, historiadores y teólogos sobre la ampliación de distintas creencias religiosas en el territorio nacional.

Si bien lo religioso incluye las experiencias llamadas espirituales y/o místicas en quienes profesan determinados credos, también contiene percepciones del mundo y formas de interactuar con él, ya sea rechazándolo completamente o buscando su transformación en diversos niveles. Aunque existen comunidades aislacionistas que rehúyen la interacción social con los ajenos a su identidad religiosa, la tendencia dominante en los núcleos/agrupaciones religiosas es influir con sus valores los horizontes sociales.

En este ejercicio hay diversos enfoques, desde el los integristas que anhelan dominar e imponer lo que creen a la sociedad en general, hasta el de quienes han internalizado que no sólo es factible, sino deseable, la convivencia de la pluralidad de identidades religiosas elegidas y la vigencia del Estado laico que garantice la libertad de creencias.

El programa de actividades hace constar la amplia gama de actividades: conferencias plenarias, exhibición de documentales, mesas temáticas, y presentaciones de libros. La vastedad queda reflejada en las 51 páginas en que se desglosa cada uno de los segmentos a tratar por los especialistas. Una característica que permanece en los encuentros de la Rifrem, y el vigésimo quinto no es la excepción, tiene que ver con la oportunidad que da a los estudiantes de participar como ponentes en las mesas temáticas. Así, ellos obtienen experiencias importantes para su formación como investigadores.

El tema general del encuentro es Reconfiguraciones religiosas en la era digital: creencias, prácticas y comunidades de creyentes. Aunque habrá participaciones virtuales, la mayoría de eventos tendrán lugar de manera presencial, a diferencia de los dos encuentros anteriores, 2022 y 2023. Por tanto, además de lo anunciado en el programa, tendrán lugar actos espontáneos, pero muy enriquecedores para los participantes, como conversaciones, tertulias, intercambio de libros y perspectivas sobre los temas de interés común y/o novedosos.

En lo que a mí respecta me corresponde participar en la mesa Misioneros protestantes desde el siglo XIX a la actualidad. Estrategias, vivencias en la evangelización. La exposición versará sobre John C. Keener, misionero de la Iglesia metodista del sur de Estados Unidos, quien, para su sorpresa, a principios de 1873 se topó con núcleos evangélicos/protestantes en la Ciudad de México cuyos liderazgos estaban en manos de nacionales.

Keener y otros misioneros que arribaron a la capital del país hallaron que fueron condiciones internas y personajes endógenos los que prepararon el terreno sobre el que ellos incidieron. Los misionados no fueron meros receptores de un mensaje exógeno, con su trabajo habían logrado, desde 1861, avances y consolidar espacios para diferenciarse de la religión dominante y mayoritaria.

Además de la ponencia he sido invitado para presentar el libro de Kathleen M. McIntyre, Protestantismo y formación del estado en Oaxaca después de la Revolución. La obra está enfocada básicamente en el protestantismo y su impacto en las identidades indígenas oaxaqueñas. Hace bien la autora en hablar de identidades y no de identidad, porque son múltiples las expresiones identitarias entre la población originaria de México.

También es un acierto que en su investigación haya procurado ejercer una mirada multidimensional, por lo cual tienen cabida en el estudio numerosas voces. Esto es importante dada la inclinación en el mundo académico a basarse en prejuicios para explicar la pretendida anomalía de los indígenas protestantes al elegir una identidad alternativa, la que es juzgada como ilegítima y/o insuficientemente indígena.

Lo religioso no es etéreo ni, necesariamente, una fuga del mundo. Se inserta en vidas de personas y grupos que ya nada más con internalizar ciertas propuestas religiosas, y externarlas de distintos modos, están dando la lid porque socialmente se tengan por legítimas sus creencias. En buena hora las investigaciones sobre el campo sociorreligioso mexicano continúan creciendo y fructificando.

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