Por Ernesto Reyes

Carlos Cervantes Pérez y Leandro Hernández Romero nosregalaron el viernes 19, una tarde pletórica de testimonios sobre cómo se reporteaba en los años 60 y 70. El primero,reportero del periódico Carteles del Sur y el segundo del Oaxaca Gráfico. Ambos con 60 años de trayectoria profesional.  

En la Hemeroteca Pública “Néstor Sánchez Hernández”, fueron desvelando algunas de sus experiencias, cuando en el palacio de gobierno cabían casi todas las dependencias del poder ejecutivo. Incluso el poder legislativo allí sesionaba.Ocurrió en el marco del Tercer Conversatorio de Periodismo 2024.

Era la fresca mañana del 3 de enero de 1974, hace más de medio siglo, contó Leandro:

“Caminábamos con el fotógrafo José Antonio Hernández (a) El chino, cuando observé que por el hotel Marqués del Valle, rumbo a avenida Hidalgo, iba pasando Jacqueline Kennedy y tres personas más. Supe después que realizaba una visita de carácter privado a Oaxaca de Juárez, acompañada de su esposo, el magnate naviero Aristóteles Onassis. Aunque mi compañero primero no dio veracidad a mi observación, para corroborarlo marqué al hotel Oaxaca Courts. El empleado,quien ya me conocía, confirmó que, en efecto, la viuda del presidente John F. Kennedy estaba realizando unas compras en la tienda de artesanías”. En el periodismo la suerte y las circunstancias, además de la tenacidad ayudan.

“Emocionado por este hallazgo, le pedí a don Eduardo Pimentel, que nos facilitara su camioneta con el chofer y nos apoyara para comprar tortas, porque íbamos a salir de la ciudad. Calculamos que tendría que llegar al aeropuerto internacional y hacia allá nos dirigimos. Pero antes buscamos a Miguel Ángel Chávez, quien era guía de turistas,a fin de que nos sirviera como intérprete.

“Cuando llegó la pareja a la terminal aérea, con sus guardiasprotegiéndola, descendió de un elegante auto conducido por Jorge Hamilton Gómez, su anfitrión. Apurada llegóConcepción Rojas Walls con un regalo enviado por la señora Martha Audiffred, esposa del gobernador, Fernando Gómez Sandoval. Era una cruz de Yalalag. Jacqueline se colocó el collar en el cuello y en ese momento le solicitamos la entrevista.

“Oh sí’, dijo en español, flanqueada por Onassis, quien por su lado reveló que ya había visitado anteriormente Oaxaca.Y comenzamos a preguntar para conocer sus impresiones sobre su recorrido que incluyó la zona arqueológica de Monte Albán, además de probar la comida oaxaqueña en el restaurante de doña Elpidia y comprar artesanías,agradeciendo las atenciones recibidas en la tierra de un gran hombre, don Benito Juárez”. En la nota el reportero describe el atuendo de la célebre señora y su marido, y da más detalles de la breve conversación. Partieron en avión privado rumbo a Acapulco.

Le pidieron al intérprete que no fuera a compartir el hecho, con otros periodistas, porque querían mantener en secreto la exclusiva. En la edición del Oaxaca Gráfico del día siguiente se leía en el cintillo:“Jacqueline y el multimillonario Onassis en Oaxaca”, causando revuelo en la sociedad oaxaqueña. El Gobernador llamó para felicitar al propietario del periódico, comentó Leandro.

De izquierda a derecha, los periodistas: Leandro Hernández, Wilfrido López Torres y Carlos Cervantes.

En la práctica periodística era común mantener la secrecía:“Aunque nos lleváramos bien con otros compañeros casi nunca compartíamos nuestras exclusivas. El orgullo era ganar la nota de ocho columnas”, refirió Carlos. Leandro comentó otras historias como sus encuentros con María Sabina, sus inicios como reportero en el periódico El Día, de la ciudad de México, después de estudiar en el Seminario, y su incorporación a tareas de comunicación social, siempre sin dejar de escribir.

Carlos nos convidó algunas noticias que divulgó enexclusiva, como el anuncio oficial, en el año de 1966, de la fundación del Instituto Tecnológico Regional, luego de que alumnos de la vocacional 14 se enfrentaran a pedradas con los de la preparatoria número uno de la Universidad Benito Juárez. El motivo: su rivalidad futbolística.

Participó difundiendo “campañas” a favor de causas, como exigir la devolución del Teatro Macedonio Alcalá por parte de la compañía que lo rentaba al gobierno para proyectar películas; igual, el abortado intento de Rufino Tamayo por pintar un mural en palacio de gobierno. Las broncas entre dos grupos del mercado o la demanda de obras para contener las avenidas del río Atoyac en la zona oriente; igual con el entubado del otro afluente, el Jalatlaco, que partía la ciudad en dos. Ofreció detalles sobre los crímenes de Nancy Audiffred y la señora Amira Tanús, en los que intervinieron un funcionario local y el jefe de la policía judicial, delitos que por influencias quedarían impunes.

En los testimonios de los dos periodistas hay materia para describir la práctica informativa y el Oaxaca de ayer que tanta falta nos hace.

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