Tirar del Hilo | La carrera por la impostura

Por Paola Flores 

En Oaxaca ocurren todo el tiempo todas las cosas inimaginables. Cuando se trata de acontecimientos aquí ha pasado todo, lo hemos visto todo y lo que no, tarde o temprano lo veremos. 

Y no es una queja. Considero que el estado natural del oaxaqueño es la adaptación, que nunca debe confundirse con el conformismo. Somos resilentes. Así lo han demostrado las comunidades afectadas en recientes fechas por los incendios y la ciudadanía que enfrenta la escasez de agua con creatividad y verdadera conciencia ecológica. 

Ambos males: incendios y escasez son hijos de un fenómeno mucho más profundo a nivel local, nacional e internacional. El medio ambiente está cambiando a pasos muy acelerados pero a ello hay que agregarle la negligencia, insensibilidad e hipocresía de las autoridades y empresas. 

Las autoridades no solo han demostrado, sino que han afirmado su ignorancia de los temas ambientales. El secretario de gobierno Jesús Romero López construye frases como “yo no sabía” y justo ahí está el problema, esta administración, como las anteriores, presume su ignorancia como escudo de su descuido. 

Ahora en época electoral alzan la bandera (nuevamente) de la “transformación”, pero el único cambio visible es el de los políticos que van de un color a otro, antes eran rojos o guindas y ahora son verdes, antes eran azules y ahora abrazan con fe ciega la corriente partidista que más les conviene. 

¿De verdad no saben?

En lo ocurrido en San Dionisio Ocotepec, San Pablo Güilá, Santiago Matatlán y San Lucas Quiaviní a la supuesta ignorancia se le sumó la insensibilidad y el cinismo. 

El viernes por la mañana, los cerros en Valles Centrales ardían sin control. Las mujeres de Quiaviní subían a marchas forzadas con los víveres al hombro o sobre la cabeza. La prioridad: concentrar agua cerca de los hombres de la comunidad que se encontraban en la primera línea de fuego. Hombres de todas las edades. 

Cinco de ellos perdieron la vida, los comuneros: Rafael Antonio Morales, José Hernández López, Pedro Curiel Diego, Celso Diego y Felipe García.

El gobernador Salomón Jara se lamentó vía Twitter. ¿Estaba en Oaxaca?

Lo que es seguro es que la titular del DIF Estatal, Irma Bolaños se encontraba en el arranque de campaña de Claudia Sheinbaum. Al igual que la diputada del distrito 17, Haydee Reyes. 

Esa fue la gota que derramó el vaso. Las llamas avanzaban y cinco de sus paisanos, amigos, familiares, vecinos murieron intentando sofocar el incendio. Y de los políticos que en años pasados buscaron su voto ni sus luces. Algo era seguro sus esfuerzos habían llegado a su limite y la estrategia de las autoridades eran insuficiente y ni mencionar su desinterés. 

Para el viernes por la tarde se concentraron en la carretera 190, las mujeres encabezaron la protesta en Santiago Matatlán. La frustración era mucha, exigían un helicóptero. 

Pero nada. 

Las autoridades dicen que eso fue “campaña sucia” que hubo actores políticos detrás “del alboroto”, pero las comunidades persistieron en su exigencia. El helicóptero llegó muchas horas después. 

Ahora en el recuento de los hechos, el mismo secretario que dice no saber, afirmó que el 95 por ciento del avance en el control del incendio se debió a trabajos realizados en tierra. En pocas palabras, el helicóptero no era necesario. 

La conferencia de prensa que ofreció el funcionario fue miel sobre hojuelas. Las comunidades azuzadas se desbordaron en desesperación, pero el siniestro nunca se les fue de las manos a ellos, los que saben, pero no saben. 

Por lo pronto, en San Dionisio Ocotepec, San Pablo Guilá, Santiago Matatlán y San Lucas Quiaviní los habitantes consideran este descuido como una afrenta personal o al menos eso deja ver la resolución en Asamblea de no permitir la instalación de las casillas electorales el 2 de junio. Ni recibir a candidato alguno que se presente. 

Jesús Romero insistió en que ellos no tienen ningún problema con las comunidades. Vive en la impostura, en la ilusión de control que le da sentarse en un patio de Palacio de Gobierno, se vale de la frase: gobierno de territorio, no de escritorio para forzar una percepción de estabilidad. 

Lo mismo a lo que le apuestan las empresas como Coca Cola que ahora ha firmado un convenio con el municipio de Oaxaca de Juárez, encabezado por el candidato/presidente, Francisco Martínez Neri, para el programa: Escuelas Lluvia. 

Este programa busca impulsar la instalación del primer sistema de captación de agua pluvial en las escuelas, que, ¡valla que se necesita en la ciudad de Oaxaca! 

Pero este tipo de practicas caen en lo que se denomina ecoimpostura. Es la forma en la que las compañías limpian su imagen, así disfrazan acciones no sostenibles bajo una fachada ecológica para limpiar su actividad.

En México, un país que sufre de altos niveles de sequía, las empresas dedicadas a la producción de comida ultraprocesada tales como Coca-Cola, Pepsi, Nestlé, Bimbo, entre otras, consumen 133 mil millones de litros de agua en sus procesos de producción de alimentos y bebidas. 

Así la impostura gubernamental y empresarial. 

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