Ismael García M./Zona Roja.

Sí, es cierto, no es responsabilidad única de las autoridades federales, estatales y/o municipales.

La sequía y las cada vez más catastróficas respuestas medioambientales son culpa y responsabilidad de todos. 

Las razones son muchas pero el resumen es uno: el hombre contribuye día, con día, segundo a segundo, con el deterioro del medio ambiente y está acabando con el planeta.

La polución, la tala inmoderada de bosques, la creciente población mundial que requiere servicios básicos como el agua, el excesivo uso de combustibles fósiles y más, nos tienen al borde del colapso.

Y pese a ello, nos quejamos de un intenso sol en invierno; de los devastadores incendios forestales —como los registrados la semana pasada en Chile— y la cada vez menor precipitación pluvial. 

¿Y qué estamos haciendo al respecto? ¿Qué está haciendo usted? En todos los desastres es muy fácil responsabilidad al gobierno, de cualquier nivel, pero nos exculpamos también de manera fácil.

No obstante, por parte de las autoridades también hay mucho qué hacer, pero actúan con omisión o lentitud.

Más calor

El año pasado se registró una menor cantidad de lluvias, en México y en muchas zonas del mundo, lo que trae como consecuencia el incremento de las temperaturas y a su vez una creciente escasez del vital líquido para el uso humano.

Por ejemplo, de acuerdo con la ONU, los últimos seis años han sido los más cálidos registrados desde 1880, según un comunicado de prensa del 15 de enero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y 2016, 2019 y 2020 fueron los tres primeros. 2020 estuvo 1,2°C por encima de las temperaturas de la era preindustrial (1880).

La OMM predice que hay 20% de probabilidad de que el aumento de las temperaturas supere temporalmente los 1,5°C a partir de 2024.

“La velocidad a la que aumentan las temperaturas es alarmante”, dice Pascal Peduzzi, director del GRID-Ginebra del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

“A este ritmo, podríamos alcanzar + 1,5 ° C en los próximos 15 años”, advirtió Peduzzi, según la información difundida por Programa para el Medio Ambiente de la ONU.

Enero de 2024 fue el enero más cálido a nivel mundial, con una temperatura media del aire en superficie de 13,14 °C, 0,70 °C sobre el promedio 1991-2020 y 0,12 °C más que el récord anterior, de 2020, refiere el sitio “Expansión”.

Según el último boletín climático mensual del Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S), este es además el octavo mes consecutivo más cálido registrado para el respectivo mes del año. 1,66 grados Celsios sobre el periodo preindustrial.

Sí, es cierto, hemos tenido en los últimos días intensas lluvias, por los últimos Frentes Fríos, como ocurrió la semana pasada en Baja California, pero es también resultado de los desequilibrios climáticos y, por supuesto, del aumento en las temperaturas.

Más sequía

De acuerdo con el «Monitor de Sequía de México» de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los estados que presentan problemas de abastecimiento de agua este año son Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Según la Comisión Nacional del Agua, de los dos mil 471 municipios que hay en el país, más de la mitad no tienen agua; en resumen, son mil 565 municipios con sequía; 499 anormalmente secos y solamente 407 sin afectación.

En información publicada por Infobae, aún faltan algunos meses para que México comience a sentir los estragos del fenómeno de “La Niña” y aproximadamente el 60.45% del territorio nacional se encuentra en alerta por la sequía, de acuerdo con el Sistema Meteorológico Nacional (SMN), situación que se agrava frente a la crisis hídrica que también atraviesa el país.

“La mayoría de los estados de México tuvieron menos lluvia de lo normal, sobre todo en las costas del Pacífico y en el centro del país. Esto hizo que aumentaran las zonas con sequía en lugares como Sonora, Sinaloa, Durango, la región de las Huastecas y Oaxaca.

Al finalizar enero de 2024, el 60.45% del territorio mexicano sufría de sequía en algún nivel, un porcentaje solo un poco menor al reportado a principios de ese mismo año. Sin embargo, el futuro no es alentador, según expertos”, refiere la publicación.

¿Y las autoridades?

En lo que sí podemos responsabilizar directamente a las autoridades es en emprender pocas o muy pocas acciones para retener el agua de lluvia temporal y para abastecer el vital líquido.

Es lamentable, por ejemplo, que a nivel nacional, que se haya disminuido en los últimos 11 años un 12.7% el presupuesto a la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

En 2013, la Conagua ejerció un monto de 71 mil 804 millones de pesos mientras que para este año tendrá un presupuesto de 62 mil 674 millones de pesos. 

Apenas el año pasado, el presupuesto de Conagua tuvo una recuperación, después de años de ir a la baja no solo en esta administración federal sino también en la anterior, al pasar de un monto ejercido de 53 mil 407 millones de pesos en 2022, a un presupuesto de 71 mil 772 millones de pesos en 2023, según un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Pero la mayoría del incremento del año pasado se fue a solo tres proyectos de infraestructura que acapararon en total un monto de 25.8 mil millones de pesos, mientras el programa S074 Agua Potable, Drenaje y Tratamiento tuvo apenas un presupuesto de 3.4 mil millones de pesos, refiere el organismo civil.

¿Y Oaxaca?

En Oaxaca, la Comisión Estatal del Agua (CEA), ahora con nuevo nombre, y el organismo SOAPA, antes SAPAO, han recibido anualmente cientos de millones de pesos. 

Pero han recibido más de organismos internacionales, como por ejemplo SAPAO con un crédito del Banco Mundial por 55 millones de dólares, para 19 municipios del estado, que nadie sabe dónde fue a parar en el sexenio que encabezó Alejandro Murat.

En el caso de este organismo, fue encabezado por Laura Vignon y Reynaldo Hernández Cuevas y ninguno ha sido llamado a cuentas para aclarar si se aplicaron, se devolvieron o se hicieron obras “fantasma”.

En las conferencias matutinas que encabeza semanalmente el gobernador Salomón Jara Cruz se han vertido una serie de señalamientos sobre probables desvíos de recursos respecto a temas del agua y saneamiento, pero a 14 meses, no hay sancionados.

En materia presupuestal, durante el 2023, primer año de gobierno de la llamada “Cuarta Transformación”, lo que era la Comisión Estatal del agua recibió 313 millones 153 mil pesos, mientras que SAPAO, ahora SOAPA, 336 millones 805 mil pesos.

Este año, la ahora llamada Comisión Estatal de Agua para el Bienestar, cuenta con 339 millones 213 mil pesos, mientras que lo que ahora es SOAPA tiene 400 millones 644 mil pesos. 

Cantidades extraordinarias de recursos financieros pero hay poca claridad en el manejo de éstos y poco se sabe de de las obras que se ejecutan.

El problema de la sequía, que conlleva el desabasto de agua potable, sí ha preocupado a las autoridades, pero sólo en el papel y con acciones menores.

Por ejemplo, a través de SOAPA la gran idea es llevar tinacos-cisterna que se ponen en la banqueta o a media calle, para que los colonos se surtan del vital líquido.

Apenas la semana pasada hubo una conferencia de prensa específica, para detallar que entre otras acciones, habrá también rehabilitación de pozos. Pero nada más.

El sueño guajiro es seguir trayendo agua para la capital desde decenas de kilómetros; primero con el fracasado proyecto “Paso Ancho”, en la región Sierra Sur, con inversiones multimillonarias que al final no se concretaron, porque se eligió un terreno en litigio agrario.

Por cierto, en ese sexenio de Gabino Cué, el secretario de las Infraestructuras era Netzahualcóyotl, y ahora repite con Salomón Jara Cruz.

Mientras que el mandatario estatal ha anunciado que ahora se traería para los Valles Centrales, agua desde la Sierra de Juárez, pero tampoco hay mucha claridad en ello. 

En el Presupuesto de Egresos hay una partida especificada como “Abastecimiento de agua”, por 225 millones 123 mil pesos, pero hasta ahora no se ha especificado la utilización. 

La advertencia

En 1960 la disponibilidad (de agua) ascendía a 10 mil metros cúbicos (m3), mientras que para el año 2000 se había reducido a 4 mil m3. Actualmente se encuentra en 3.2 mil m3 y de continuar la tendencia se estima que para 2030 se ubique por debajo de 3 mil m3”, refiere un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Pero la realidad es que a nivel nacional como estatal, hay pocos planes efectivos para primero, hacer frente a la crisis del agua. 

Y la otra realidad es que todos nos quejamos pero nadie hace nada desde su casa. La grave problemática apenas inicia este año y estará llena de protestas, bloqueo de vialidades, cierre de carreteras en todas partes… pero esto último no resuelve nada.

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