Por Paola Flores 

Este 25 de abril Oaxaca de Juárez conmemora su 492 aniversario. ¿Qué pasa en sus calles, plazas y avenidas? La investigadora Mabel Yescas Sánchez afirma que el espacio público del Centro Histórico está en disputa.

La investigadora oaxaqueña precisa que existe un choque de intereses por el uso del espacio público entre dos grupos: gobierno, empresarios y asociaciones civiles  versus organizaciones sociales, docentes y comercio informal.

El primer grupo apuesta por un objeto mercantil y los otros por un referente identitario-simbólico. Hay dos visiones: patrimonialista-turistificadora versus lucha y rezago social. 

Por un lado las acciones y obras del gobierno se enfocan en políticas patrimonialistas y en la oferta de un espacio turístico. A la par las protestas sociales, que han caracterizado a la entidad, son vistas como algo negativo, como acontecimientos anti-turísticos. 

El gobierno municipal y estatal construyen discursos y trabajan para que los visitantes encuentren un espacio atractivo y seguro. Un ejemplo de esto es el “embellecimiento” de la calle José María Bustamante. Donde el municipio de Oaxaca de Juárez ha invertido 14 millones 621 mil 394 pesos. 

La justificación es que la parte sur del Centro debe lucir tan bonita como la parte norte. Eso dijo el presidente municipal Francisco Martínez Neri, pese a que según cifras del ayuntamiento por la ciudad circulan más de 122 mil vehículos de motor todos los días, por lo que el cierre de la circulación en dicha vía, entorpece el tráfico. 

“Se registra una coexistencia de dinámicas que se enmarcan en una privatización del espacio del placer que no elimina la conflictiva social permanente sino que la reconfigura en nuevos escenarios y contextos”, señala Yescas Sánchez en su ensayo El espacio público del Centro Histórico de Oaxaca, México: Entre turismo y movimientos sociales. 

Lo anterior se traduce en una ciudad segmentada, en la modificación de la vida para los residentes locales y las quejas van en aumento. 

Los ciudadanos que se dedican a actividades comerciales, por ejemplo, se ven obligados a hablar en inglés. Uno de ellos (que prefiere permanecer anónimo) comenta: “Nuestra lengua materna es el español, yo no hablo ninguna otra ni el zapoteco ni el mixteco ni nada, pero sí tengo que hablar inglés porque sino se me recrimina.”

Explica que hay extranjeros que visitan Oaxaca y que no saben ni una gota de español y se molestan cuando no se les responde en inglés, “eso es forzarnos a los que estamos acá a adaptarnos a esas nuevas dinámicas.”

Ahora que en la ciudad se agudiza el problema de escasez de agua, escucha a muchos quejarse porque en su Airbnb no hay agua caliente: “me doy cuenta que los visitantes no tienen la disposición de sacrificar nada,  en mi casa la última vez tardo 36 días en llegar el agua, pero ellos se quejan de si hay agua caliente.”

Recuerda además la marcha contra la gentrificación de enero pasado o la marcha del ocho de marzo, “parece que esos segmentos de la población no tienen el derecho a la ciudad porque sino, no habría habido esos niveles de represión.”

Mabel Yescas afirma que las múltiples confrontaciones desarrolladas entre grupos sociales y el gobierno nos demuestran que la apropiación del espacio público nunca es un hecho consumado, sino un proceso en constante disputa y puesta en juego de capitales, posiciones y disposiciones socialmente estructuradas y estructurantes, que se entretejen en la vida cotidiana. 

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