Por Fernando Camacho Servín

A menos de tres meses de que se celebren las elecciones más grandes en la historia del país, el investigador Filiberto Vázquez Dávila, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), trabaja a todo vapor junto con su equipo de colaboradores para entregar a tiempo uno de los elementos que se han vuelto icónicos de los comicios en México: la tinta indeleble que los votantes presumen en el pulgar derecho para comprobar su asistencia a las urnas.

Y aunque se le conoce popularmente como tinta, en realidad es un pigmentador de piel que Vázquez creó en 1993 y se ha utilizado desde las elecciones de 1994. Desde entonces a la fecha, ha sido uno de los sellos de seguridad de seis elecciones presidenciales y seis intermedias. Su composición química es un secreto y el académico de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN sabe que carga con la responsabilidad de guardarlo celosamente.

–¿Y qué sustancias contiene el pigmentador? –se le pregunta para ver si ahora está distraído.

–¡Quiere que le dé la fórmula! Pero es del Poli y tiene un secreto industrial, y si todo el mundo lo supiera, ya no sería un sistema de seguridad. Con nadie puedo compartir el secreto, porque somos muy chismosos.

Aunque de pocas palabras, Vázquez es enfático al señalar que el pigmentador es totalmente eficiente para evitar que, como sucedía en décadas pasadas, pueda haber personas que voten una y otra vez.

“Lo único que hay que hacer para quitárselo es quitarse la piel misma. No es magia, pero debe garantizarse que al menos 12 horas les dure absolutamente a todos. Es una garantía de indelebilidad absoluta. Con esto desaparece la posibilidad de un fraude. Si no lo ponen o lo aplican mal, ya es otra cosa, (pero) doy el pecho por la efectividad del proceso.”

Es apenas la primera semana de marzo, pero el equipo de Vázquez ya entregó al Instituto Nacional Electoral (INE) el primer lote de 170 mil aplicadores –cada uno de 15 mililitros– que se usarán en los comicios del 2 de junio. Los restantes 170 mil deben estar listos a más tardar a finales de este mes o inicios de abril.

Tenemos que entregarlos con tres meses de anticipación, trabajando hasta sábados y domingos, y a veces en la noche, porque los tiempos del INE ya están establecidos y no los podemos alterar, recalca. En cada centro de votación del país se entregará un paquete con dos pigmentadores y un instructivo de uso.

Aunque desconoce cuánto le reporta al IPN la venta de este dispositivo de seguridad en el exterior, el docente sí recuerda que su desarrollo ha sido utilizado en varios países de Centroamérica y el Caribe. Gracias a él ha sido invitado a dar conferencias a muchas ciudades.

Cuando se le pregunta si se siente orgulloso de haber creado un elemento tan importante para las elecciones, el investigador lo aborda con sencillez y humor: “Qué bueno que cooperamos con la democracia. En este país se requiere mucha para poder estar todos a gusto y contentos. Por eso hemos bautizado a la tinta como ‘la mancha de la democracia’”.

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