Por Ernesto Reyes

Las soterradas protestas entre las bases morenistas, a causa de las desacertadas designaciones a diversos cargos de elección popular han logrado, de algún modo, que el gobierno de Salomón Jara no quite el dedo del renglón para perseguir, buscando que se haga justicia a las familias que sufrieron despojos patrimoniales, a la banda denominada popularmente como el “Cártel del Despojo” misma que tuvo su máxima expresión durante el mandato del priista Alejandro Murat. Hoy Murat aparece en las listas de Morena como candidato plurinominal al Senado de la República con lo que, de resultar electo, adquiriría impunidad parlamentaria ante cualquier acusación en su contra.

Algunos de sus ex colaboradores de gabinete: peces menores, charalitos, están sometidos a proceso judicial como es el caso del extitular de Catastro, Jorge Zárate Martínez, hijo del notario público 84, Jorge Zárate Ramírez, detenido esta semana por avalar presuntamente una operación de compra-venta de una propiedad de manera fraudulenta por la sencilla razón de que al momento de “vender” la persona ya no estaba con vida. Dicho procedimiento de “revivir”a alguien para que teste o firme alguna herencia, es práctica muy socorrida entre algunos fedatarios sin escrúpulos. La gente sabe quién es el más popular en estos menesteres en Oaxaca.

Pero el protector o probable participante de estos latrocinios, está cómodamente sentado a la diestra de la absolución guinda de todos los pecados que hubiese cometido porque, contrario a las dificultades que tuvieron varios militantes para acercarse a los mandos nacionales y expresar sus aspiraciones o siquiera que los tomaran en cuenta, en una alianza sui géneris, Murat hijo apareció como prospecto a representar al morenismo nacional, entre éste el de Oaxaca, en la cámara alta. Ser pluri es una posición privilegiada pues, quienes compiten en esta categoría, no están obligados a hacer campaña política porque pertenecen a la elite, es decir, a los mejores cuadros que ofrecen los partidos para el debate y trabajo cameral.

Zárate Ramírez es integrante de una familia muy cercana a la política en sexenios anteriores e hijo del connotado abogado, Jorge Zárate Mijangos, a quien un sector del movimiento estudiantil y popular oaxaqueño de los años setenta le tiene en buena estima, porque su asesoría legal fue muy importante para los jóvenes soñadores de entonces

Muy cercano a José Murat, pues dirigió el Registro Civil en aquél gobierno, Jorge Zárate, alias “El ratón” como es conocido, será uno de los ” judas” que la imaginación popular va a “quemar” el sábado de gloria próximo . El padre y el hijo asumen por su proceder el carácter de “chivos expiatorios”, mientras a su patrón no lo toca el morenismo ni con el pétalo de una insinuación más que las primeras expresiones duras o para satisfacer a periodistas exigentes lanzadas por Salomón al llegar al cargo en 2022; palabrería que poco a poco fue disminuyendo en tanto en las cúpulas de su partido se iba cocinando la alianza más vergonzosa de que se tenga memoria entre las y los oaxaqueños.

La gente espera que, si se les encuentra responsabilidad a todos los implicados, como es la acusación del ministerio público, sancionada por los jueces, es que tengan un juicio justo en beneficio de familias enteras que han perdido sus propiedades. Pero que en el proceso que se les sigue, llegue el momento en que haya oportunidad de señalar a sus socios y a nombre de quién actuaron: o si fue decisión personal en el ámbito de sus responsabilidades públicas y privadas. Y que se animen a señalar al hijo, al padre o a los dos Murat si es que, como se piensa entre  ciertos sectores de la opinión pública, actuaron como cabecillas de un grupo delincuencial muy parecido al Cártel inmobiliario de la ciudad de México que encabeza Santiago Taboada, hoy aspirante a la jefatura de gobierno por la coalición opositora de derecha.

Apenas estuvo el presidente López Obrador en Oaxaca en dos ocasiones este mes. Su cita anual con Juárez en Guelatao fue muy significativa porque es la última de su mandato. La fe juarista que le enorgullece ha sido la guía que traza la ruta de un gobierno más empático con el sector indígena que son los pobres entre los pobres. Y el imán que atrae buenas cosas para la entidad. Un sentimiento de gratitud por la reivindicación al Patricio nos invade en horas en que la República está siendo sometida a presiones internas y externas por los conservadores que nunca se han ido. Jamás soltar el estandarte juarista y predicar con el ejemplo, salvará de cualquier amenaza a quienes tienen la responsabilidad de construir el segundo piso de este gran movimiento. Por ello neceamos con identificar las desviaciones que se están cometiendo.

Tu opinión es importante