Tirar del Hilo | Nearshoring: ¿oportunidad o riesgo?

Por Paola Flores

En febrero de este año en Ensenada, Baja California Juan José Celaya Villarreal, maquinista de 60 años; Érick Osvaldo Gómez Osorio, jefe de oficina y aprovisionamiento, de 25 años, y Brandon Alfonso Sotelo Velázquez, marinero y asistente, de 20 años quedaron atrapados a 350 metros de profundidad en un barco de la empresa Baja Aqua Farms.

Sus familiares han emprendido una ardua lucha para que los cuerpos de estos tres hombres sean rescatados, hasta septiembre pasado, según informó La Jornada, no habían recibido una declaratoria de defunción, el pago de seguros de vida ni indemnización alguna.

El departamento jurídico de la empresa les dijo que revisaba el caso, aunque les advirtió que la compañía no se dedica a recuperar barcos ni cadáveres, sino a engordar atún. 

Baja Aqua Farms es una de las principales empresas transnacionales de esa región, exporta a consumidores de todo el mundo, desde restaurantes de alta gama hasta cadenas de supermercados y sus operaciones responden a la inversión de australianos y estadounidenses. 

¿La inversión de empresas tansnacionales es una ventaja para los mexicanos? ¿Es una oportunidad de desarrollo económico para todos o para unos cuantos? En Oaxaca la respuesta es automática. Las empresas extranjeras no han traído desarrollo, solo calamidad. 

Por ejemplo, en la Venta los habitantes reportan que a raíz de la instalación de parques eólicos se ha elevado la mortandad por cáncer y en otras comunidades ha disminuido significativamente la capacidad productiva de terrenos agrícolas y de los ecosistemas y ni hablar de los cambios abismales en el paisaje y la vida comunitaria. 

Los aerogeneradores de españoles, franceses y estadounidenses han provocado cambios drásticos y devastadores para la región del Istmo de Tehuantepec, cuyos habitantes desde hace años levantan con valentía piedras en contra de Goliat.

Incluso, en un hecho sin precedentes en 2020 la comunidad de Unión Hidalgo presentó en París una demanda contra la empresa EDF por la violación a sus derechos humanos, el litigio sigue en curso pues la demanda solicita la suspensión de un nuevo proyecto eólico en esa comunidad. 

Y hay que resaltarlo, para llevar esto a cabo los habitantes de Unión Hidalgo acudieron a instancias extranjeras ante la falta de respuesta del gobierno mexicano. Porque aún conociendo estos casos y estas historias, el gobierno no ha hecho otra cosa que  seguir convocando para que más empresas inviertan en nuestro país, en Oaxaca. 

¿Queremos más inversión? ¿Más invasión? 

Justo ahora el proyecto sel tren Transístmico que busca unir las costas del Pacífico y el Golfo de México a través de una red ferroviaria ha colocado a Oaxaca en el ojo de los economistas. 

Ese fue uno de los temas principales en el ciclo de conferencias NearshoringTalks2023 organizado el pasado 16 de noviembre por la Coparmex y el periódico El Financiero en el hotel Four Seasons de la Ciudad de México. 

En el cuarto panel, titulado: Ventajas que ofrece el Nearshoring participó el gobernador del estado Salomón Jara Cruz, Pietro Piffaretti, embajador de Suiza en México, Sergio Loredo, CEO de AlquimiaPey y la diputada priísta Marcela Guerra Castillo. 

Los panelistas coincidieron en que México se encuentra en una inmejorable situación para capitalizar esta tendencia económica y consolidar su participación en el mercado mundial. Se dijo que justo ahora Oaxaca es un gran atractivo geográfico para la reubicación de empresas que buscan invertir en nuestro país. 

El gobernador afirmó que en el pasado, nuestro estado no formaba parte de las grandes discusiones sobre el futuro del país, pero que eso está cambiando porque el sur ha despertado. 

La pregunta importante es ¿de qué clase de desarrollo estamos hablando? Y ya entrando en materia ¿a quién beneficia ese desarrollo?

Durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador se ha hablado constantemente de una deuda histórica con los pueblos indígenas y la nueva administración estatal reitera esta misma idea en cada oportunidad, afirman que la brecha de desigualdad se reducirá cuando el desarrollo económico se siente entre nosotros. 

Pero la llegada de grandes empresas internacionales nunca representa una respuesta digna para las necesidades económicas y laborales de los ciudadanos. Las empresas invierten buscando una reducción de costos y con el fin de explotar los recursos naturales y humanos de un lugar. 

A raíz de la pandemia por covid-19 la economía mundial cambió para siempre. Estamos ante una reconfiguración de la geografía económica. El pasado 30 de agosto, El Economista informó que los países que buscan invertir en Oaxaca son Estados Unidos, Alemania y Corea del Sur. ¿Eso es una oportunidad o un riesgo? 

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