Por Paola Flores 

El Monitor de Sequía en México (MSM) determinó que Oaxaca de Juárez se encuentra en un periodo anormalmente seco al corte del 15 de febrero. Esta clasificación representa un déficit de humedad considerable, pero no es sequía. 

Más bien, ésta categoría se presenta al inicio o al final de una sequía: al inicio puede ocasionar el retraso de la siembra de los cultivos anuales, un limitado crecimiento de los cultivos o pastos y existe el riesgo de incendios. Al final provoca un déficit de agua y los pastos o cultivos pueden no recuperarse completamente.

En un análisis comparativo de los últimos cuatro años se puede observar las variaciones de este fenómeno en la ciudad capital: En 2020, según los reportes del MSM, se presentaron condiciones anormalmente secas de marzo a julio y el resto del año no hubo sequía ni sequedad. 

En 2021 la constante fue la falta de sequía y sequedad a excepción de marzo y finales de diciembre de ese año, meses en los que se reportaron condiciones de sequedad anormal. 

Para 2022 las condiciones anormalmente secas se presentaron en enero y del 15 de abril al 31 de agosto. En 2023, durante febrero marzo, abril y mayo hubo sequedad anormal, al igual que en julio y la mitad de septiembre. Luego, del 30 de septiembre al 30 de noviembre se reportó sequía moderada y desde ese momento a la fecha atravesamos una condición anormalmente seca. 

Lo anterior se ha visto reflejado en un aumento de las quejas por la falta de agua en las colonias, fraccionamientos y barrios de la ciudad. 

Oaxaca de Juárez se conforma de 185 colonias, 81 fraccionamientos y 14 barrios.

Gerardo Aldeco Pinelo, presidente del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO) explicó en entrevista que la inconformidad de la ciudadanía por la escasez va en aumento. 

El COAO ha insistido durante los últimos años en la gravedad de este problema, que sin embargo, no afecta a todos de la misma forma. Lo que pasa siempre, dice Don Aldeco, las personas que pueden se van acostumbrar a comprar el agua. 

Pero señala que eso está generando otro tipo de problema más fuerte porque: “¿Esa agua de dónde viene? Regularmente viene de pozos privados, esos pozos privados se están sobre explotando.”

Sumado a ello, actualmente la demanda es tal que cuando llamas para pedir una pipa no llega el mismo día que la solicitas. Pasan de tres a cuatro días para que surtan tu pedido.

Las autoridades han respondido con programas emergentes. El director general del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Soapa) Omar Pérez Benítez informó a inicios de este mes que se instalaron 30 hidrantes móviles en lugares en los que se dificulta la distribución del vital líquido.

Estas cisternas de 10 mil litros de capacidad, serán abastecidas con 23 pipas y se mantendrán durante cuatro meses.

Gerardo Aldeco señala que esa no es la mejor forma de enfrentar una crisis hídrica:

Hay muchas soluciones, asegura, “el problema se vuelve más agudo por las personas que no tienen ninguna idea de cómo hacerle frente.” El ambientalista advierte que la escasez también se ve impactada por la llegada de turistas a la capital y el arribo de nuevas empresas.

En 2021 Miguel Angel Martínez Cordero, director general del Organismo de Cuenca Pacífico Sur de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) dijo que si bien Oaxaca se encuentra dentro de los estados que cuentan con mayor disponibilidad de agua; también es cierto que, en materia de agua potable, drenaje y saneamiento, la cobertura de estos servicios no es el esperado. 

En ese mismo año, la Conagua realizó un informe en el que apunta que la población de la Región Hidrológica Administrativa V, Pacífico Sur ascendía a 5.16 millones de habitantes, equivalente al cuatro por ciento del total nacional. El 65 por ciento habita en zonas urbanas de la región y el 35 por ciento restante en zonas rurales. 

En el texto destacan siete centros urbanos: Acapulco, Chilpancingo y Zihuatanejo en Guerrero, la ciudad de Oaxaca de Juárez, Juchitán de Zaragoza, Santa Cruz Xoxocotlán y Salina Cruz, en Oaxaca.

Una persona en promedio utiliza unos 200 o 300 litros de agua desde que se levanta hasta que se duerme.

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