Tirar del Hilo | Oaxaca, en una espiral peligrosa 

Por Paola Flores 

En sólo cinco meses Oaxaca ha experimentado (según el último informe de la Comisión Estatal Forestal) 169 incendios en al menos 71 mil 115 hectáreas al corte del 5 de mayo, esto coloca a Oaxaca como el estado con mayores afectaciones en todo el país. 

Hasta ahora la constante ha sido una intervención tardía por parte de las autoridades. Los comuneros son los primeros en entrar en el combate, luego llegan los combatientes, nunca suficientes. Se exigen helicópteros. Las comunidades desesperadas bloquean carreteras para presionar por más ayuda. Silencio, omisión, insensibilidad. 

En 2022 se publicó el Análisis espacio temporal de la ocurrencia de incendios forestales en el estado mexicano de Oaxaca y como voz profética el doctor Bartolo de Jesús Villar-Hernández vaticinó que los incendios sólo irían en aumento. Él analizó los datos espacio-temporales y determinó que en lo últimos 20 años la incidencia aumentó en un 42.2 por ciento. 

En una entrevista para esta video columna dijo que la tendencia es alarmante porque apunta a que sólo va a incrementarse. En los siguientes años podría aumentar en un 29 por ciento, salvo que haya una intervención de las autoridades. Son muchos los factores que intervienen, pero el descuido de los protocolos, de la prevención y la capacidad para combatir este tipo de siniestros es determinante. 

Este fin de semana se perdieron 4 mil hectáreas del área protegida del pueblo San Pablo Villa de Mitla y Villa de Díaz Ordaz y el fuego continúa. También se registró un incendio en San Miguel Cajonos, los comuneros informan que se encuentra fuera de control, otro más en San Francisco Telixtlahuaca, más los que estaban activos en la Mixteca. 

No es exagerado decir que Oaxaca arde. Los políticos mientras tanto están en la recta final de las campañas electorales y el gobierno estatal parece estar desarticulado para brindar una respuesta a la altura de las circunstancias. 

El sábado por la mañana mientras los cerros de Mitla se consumían y los pobladores urgían atención y apoyo aéreo, la Secretaría de Turismo ofertaba la comunidad como un pueblo mágico para visitar.

La directora de Coesfo, Magdalena Coello aseguró que se realizan acciones para minimizar el impacto de los incendios, pero ese esfuerzo es insuficiente. 

A los incendios se suma la escasez de agua y las altas temperaturas, sin precedentes en el estado. Ésta es una espiral peligrosa: si los bosques no se preservan y desaparecen a causa de incendios, la recarga de los acuíferos también se ve afectada. Viene la sequía, el aumento en la temperatura atmosférica y como pilón, una contaminación preocupante en el aire que respiramos. 

Pues con la destrucción de los ecosistemas o su degradación se libera a la atmósfera el carbono que alguna vez fue almacenado. Oaxaca es una de las primeras cinco entidades con más emisiones de carbono negro y de carbono orgánico derivados de incendios forestales.

También hay que tener en cuenta las emisiones de bióxido de carbono por la falta de regulaciones en transportes contaminantes y la quema de basura como solución ante la falta de un sitio de disposición final para los residuos. 

Urge adoptar políticas de manejo de incendios más eficientes para detener ésta tendencia peligrosa. De continuar el aumento, en las próximas décadas cientos de hectáreas de bosque y su biodiversidad estarán amenazadas; impactando en la vida y salud de todos nosotros. 

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