Por Paola Flores
Decidir no ser madre es una decisión muy personal a la que se llega luego de una concienzuda reflexión sobre los verdaderos deseos. La artista Judith Romero tomó la tarea de buscar los testimonios visuales de 19 mujeres que hicieron esta elección. En su fotolibro Otras mujeres retrata esas historias de vida y también la propia.
En entrevista hablamos de este proceso de búsqueda que la llevo a conocer a mujeres de Brasil, Chile, Argentina, Oaxaca, Puebla, Chihuahua, todas con ocupaciones distintas, de estratos sociales diferentes, pero que comparten esta decisión.
Durante esta mañana calurosa de verano, la artista nos recibe en su estudio para hablar de este proyecto íntimo y sin precedentes.
¿Cómo nace Otras mujeres?
Todo nace a partir de mi experiencia, de mi decisión, me di cuenta que no tuve ningún referente visual ni testimonial en ese momento que estaba pasando por mi decisión. Después de que decidí no tener hijos, mucho tiempo después, comencé a trabajar en el libro. Fue un proceso, entender y comprender cuál era mi deseo, mi verdadero deseo, me llevó tiempo.
No es tan fácil entenderlo porque sí, existe presión social, de amistades, familiar, religiosa, de todos los ámbitos, entonces ¿Cómo en tu intimidad, en tus cuatro paredes tu puedes decir, este es mi verdadero y auténtico deseo?
También tienes que quitarte muchas cosas que aprendes. Porque nos reproducimos de manera automática, hay mucha gente que tiene hijos y no sabe porque tiene hijos si les preguntas a cierta generación no sabe porque tuvo hijos. Ahora ya hay niños deseados, pero anteriormente no, las personas se reproducían sin tener consciencia por eso es que hay tantos niños abandonados, porque también no se había legalizado el aborto, no hay una planeación, no se nos da esa educación. Ahora ya se empieza a abrir un poco, lo que yo estoy tratando de trabajar es un época, son mujeres de distintos estratos sociales, de distintas edades.

¿Quiénes son parte de Otras mujeres?
El proyecto que inicié desde 2014 cierra con el libro, es un proyecto de un década y al final terminé entrevistando 19 mujeres y yo vengo incluida, también viene mi posicionamiento,
Entrevisté a mujeres de 35 años, a partir de mi experiencia, de distintas nacionalidades. También era muy importante no sólo contemplar Oaxaca porque también las grandes ciudades, o ciudades medias, lo viven de una manera distinta.
Cuando te vas a una comunidad es otra la presión, son otras las preguntas, otras cosas que enfrentas también. Entrevisté a mujeres de ciudades grandes, de megalópolis, pero también de las regiones que eso era algo muy importante, ese encuentro.
También me pregunté. ¿Cómo retratas una decisión? Eso fue clave en el sentido de llevarlo hacia lo visual porque normalmente los proyectos visuales que se conocen son más de la maternidad.
Se podría decir que la no maternidad es la gran ausente dentro de las artes. Entonces aquí trato de hacer una propuesta de cómo nos vemos aquellas mujeres que decidimos no tener hijos. También para derrumbar los estereotipos porque se cree que una mujer que no tiene hijos es amargada, incompleta. Lo contrario a lo que vas a ver en este libro, vas a ver mujeres empoderadas, bueno no sé si esa sea la palabra, pero mujeres libres, ejerciendo su emancipación, autónomas, que de alguna manera han logrado esa libertad.
No es nada fácil llegar a una decisión que te va acompañar toda tu vida. Entonces si era necesario reflexionarlo, abrir el tema porque sigue siendo un tema tabú, polémico para cierta sociedad que todavía niega el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.
En Otras Mujeres, Judith enmarca la historia de Fabiana, una antropóloga que ahora vive en París; Carolina, quien disfruta cuidar de sí misma; Mariana, quien vive en una de las islas del delta de Paraná, Argentina y sueña con envejecer ahí; Guadalupe una mujer invidente que viajó hasta Oaxaca para conocer a Judith y el proyecto; Ronda, una talentosa productora de mezcal; Ángela, una artista que vive en Puebla; Natacha, una francesa que estuvo en la cárcel de Santa Martha Acatitla durante 10 años; Gisela, una argentina a quien le fascina coleccionar antigüedades; Deyanira, orgullosa ixhuateca, quien valora profundamente sus vínculos familiares; Zoila, una partera que en 2018 fundó Diosas de la Oxitocina, un espacio para la transmisión de saberes y el acompañamiento de mujeres que desean y no dejan ser madres; Claudia María, argentina que sobrevivió a una operación de corazón abierto; Rufina, artesana alfarera de Atzompa, Oaxaca; Alejandra, una mujer chilena que sobrevivió al cáncer; Lisa, artista argentina que nunca pensó en ser madre, nunca se imagino embarazada; Azucena, quien disfruta caminar por la playa Areamilla, en la ría de Vigo en España; Emilia, quien vive en Oaxaca y fue la primera mujer a la que Judith retrató; Claudia, chilena que sueña con envejecer rodeada de amigos y cuidarse mutuamente; Renata, una mujer polaca con una postura feminista muy firme, para ella no tener hijos es sinónimo de libertad; Norma, cuyo diagnóstico médico la plantó frente a la decisión de no ser madre.

¿Por qué es importante plantear el tema de la no maternidad?
Acá tiene que ver también mucho la cuestión política, no es que estemos en contra de la vida, es sólo un estilo de vida, en la vida hay que estar abiertos a la diversidad. Hay no madres, hay madres. Entonces ahora lo que pasa es que deben ser elegidas, tanto la maternidad como la no maternidad, deben ser elegidas.
En el libro son 20 historias de 20 mujeres que hablamos y dialogamos sobre la decisión. Te das cuenta que es algo que construyes en el tiempo no es algo que hoy amaneces y dices: no voy a ser mamá, no. Tiene que ver mucho con las leyes ganadas, en torno a nuestro país, nuestra ciudad, todas estas luchas feministas que nos han ayudado a derrumbar todos estos estereotipos.
También queremos poner en entredicho esa imagen de que es un trauma, es una decisión, mi decisión ante todo. Es tomar el control de mi vida, decir: yo quiero esto, puedo esto. Se vale no tener hijos.
Judith Romero, autora del foto libro Otras Mujeres
Y no soy egoísta, al contrario, se ve como egoísmo, pero hay que cambiar la moneda, ver el otro lado porque también yo podría decir que los que tienen hijos son egoístas, no se trata de culparnos, no se trata de decir esta es la mejor forma de vivir, no. Se trata de abrir el tema y de decir que existimos. No somos anti niños, es algo más profundo, es una postura de vida y no por eso somos menos mujer o no tenemos ternura.
Me parece muy importante que las nuevas generaciones tengan un referente también porque cuando tú decides es bueno saber que ya hay otras opciones, porque en la intimidad es otra cosa lo que se vive. Si no lo dialogas, si no lo hablas…
Se tiene que hablar, se tiene decir..
Es una decisión de vida y llega a ser un aspecto político de la forma en la que te presentas ante el mundo…
Sí, lo importante de Otras mujeres, son sus implicaciones políticas porque no basta con decir: mi cuerpo es mío, también es importante manifestar que podemos ejercer el derecho a decidir libremente y ahí se une con todo.
El libro tiene un color verde intenso en la portada y contra portada, Judith cuenta que esta es la forma en la que se suma a la Marea Verde.

No es ese verde, pero es mi verde flúor, mi verde propuesta, mi verde de vida, mí verde en el sentido de que sí tiene que ver con esos colores, con esas luchas y no es que queramos abortar, es que no queremos morir… Por ejemplo, en el libro Zoila es una mujer partera que no sólo acompaña a mujeres que deciden tener hijos, sino también a las que deciden interrumpir un embarazo.
Es necesario que se despenalice, no porque se despenalice todas vamos a abortar, no, no se trata de eso, es algo muy delicado. La mayoría de las mujeres que entrevisté hablamos de varios temas: del aborto, el uso de anticonceptivos, como enfrentas la situación ante la madre. La relación de algunas con su madre es muy unida, a otras les costó, pero lograron ya no debatir con ella y al final la madre terminó aceptando su decisión, pero es algo difícil.
Es un tema que atraviesa toda nuestra infancia, nuestra vida, es muy profundo. Tiene que ver mucho con tus padres, tus abuelas. Este tema tiene muchas formas desde donde verlo.
Al final de cuentas la decisión que tomas es íntima y personal, las mujeres que deciden no tener hijos atraviesan un doble juicio, primero el propio y el de su entorno, ¿qué es lo que has encontrado? ¿Hay aspectos positivos, pero también negativos de esta decisión?
Sí, pero no es algo que cambia tu vida, al final son decisiones, tienes que continuar, en algunos casos como el de Ronda, ella se divorció, el tema de no tener hijos y otro problemas que había la orillaron a eso. Terminas aceptando sin forzar ninguna situación.
La decisión es algo que te cuesta, sí, pero no estás siempre con ese problema, lo sueltas porque lo importante es que tú estes segura, precisamente para que no te afecte ni la opinión pública ni la opinión de tus propios familiares. Al final terminas viéndolo de otra manera.
Por ejemplo, Gisela dice: me dan lastima mis padres porque yo sé que serían felices siendo abuelos, me hubiera gustado que tuvieran otra hija que fuera más funcional a sus deseos.
Sí, enfrentas obstáculos en un inicio, pero la vida pasa, por ejemplo Ronda ya se volvió a casar. Al final encuentras la pareja con la que te vas a casar, encuentras a alguien que no te este presionando…
Que también lo acepta…
No es tan fácil a veces encontrar, pero si estas en esa búsqueda lo vas a encontrar, al final terminas relacionándote con gente que tiene más apertura..

Es un viaje de 10 años el que has emprendido para completar esta obra, ¿quién fue la primera mujer que entrevistaste?
Cuando yo empecé con mis propios cuestionamientos, observaba mucho y siempre preguntaba y decía: oye, veo que vives en pareja, ya tienes cierta edad… empezaba a hablar con amigas y una de las primeras con las que hablé fue Emilia Sandoval, ella es artista y con ella empecé el proyecto. A las demás no las conocía, las fui conociendo…
Se llevó diez años porque es un proyecto que es íntimo y por eso mismo, cuando no conoces a alguien, no llegas y tomas la fotografía, tienes que convivir. Con Emilia nos hicimos más amigas, yo creo, platicamos mucho, viajamos juntas, ella es de Chihuahua, fui a su casa infantil, donde vivió con sus padres, yo entré a la vida de Emilia conforme ella me lo fue permitiendo y así como a la de ella, con las otras.
Siempre me plantee ante la pregunta ¿Cómo puedo hacer un proyecto visual cuando no hay algo que te vincule? Cuando tú estas trabajando la maternidad, está el bebé, y ya no necesitas decir más, es madre e hijo, ves la imagen y ya lo sabes. O ves a alguien embarazada y sabes que es una futura madre, hay cosas que ya están en la imagen.
Ahí me di cuenta que el testimonio es muy importante, entonces eran necesarias las charlas, grabar, platicar y vernos muchas veces. Fueron horas de trabajo y reflexión para llegar a ese nivel de confianza.
Algunas de ellas me contaron cosas muy íntimas que no vienen en el libro. Ellas ya sabían que de cierta manera esto iba a ser público entonces ellas también escogían. Empecé con Emilia y así con las demás, se volvió una investigación.
Judith comparte su vida con el doctor en sociología, Abraham Ortíz Nahón, hace un tiempo tuvieron la oportunidad de vivir cuatro meses en Argentina y Judith aprovechó para indagar otras historias.
Tuvimos la fortuna de irnos a vivir cuatro meses a Argentina y ahí con una red de amigas fui preguntando. Y me decían, conozco a fulana, pero la verdad no sé si es porque lo decidió o no pudo, tú ve y pregúntale.
Algunas, muy pocas de ellas me dieron la certeza de que sabían que lo había decidido, pero en otros casos no. Era mandar un correo, trazar todo un esquema porque ¿Cómo te presentas ante alguien y le dices quiero saber porque no tienes hijos? Es muy brusco.
Así que comenzaba contándoles mi historia, les decía: yo lo decidí, soy fotógrafa, estoy haciendo un proyecto documental, me gustaría conocer cuáles fueron tus opiniones, cómo llegaste a decidirlo. Todo eso lleva tiempo.
Por eso no podía ser un proyecto rápido, además de que lo hice con mis propios recursos, no tuve beca, pero continúe porque para mí era un tema muy importante. Es un proyecto de vida precisamente por eso, me interesaba abordarlo y llevarlo a la imagen.
¿Cómo se componen las imágenes que forman parte de este libro?
Los testimonios están inerentemente vinculados a las imágenes porque las imágenes con polisémicas, tu podrías ver a Deyanira y luego lees que decidió no tener hijos y vuelves a ver la imagen porque ya te dice algo.
Otro aspecto también muy importante de las imágenes es que no sólo son retratos, son sus espacios íntimos porque todo eso constituye su decisión, sus altares minuciosamente decorados, sus cocinas, sus espacios donde les gusta ir, sus espacios de trabajo, los objetos que tienen.
Todas participan con algún distintivo, algo que es suyo, que les gusta. Todo eso constituyó la imagen, se podría decir que son indicios de la no maternidad. Me atrevo a decirlo así porque es algo que se está gestando, no sé que vaya a pasar más adelante.

Las imágenes recabadas a lo largo de una década también constituyen la exposición fotográfica Sin hijxs: 20 respuestas que se ha expuesto en Chile, Polonia, Eslovenia y en el Centro Nacional de las Artes de Ciudad de México. Recientemente se presenta también en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, en Oaxaca.
¿En qué momento te diste cuenta que el libro estaba completo?
Este libro tuvo la suerte de unir a más personas, y eso es muy valioso porque lo hablas y llegas a importantes reflexiones, tienes que buscar gente que se complice. Por ejemplo, trabajar con Rían Lozano la curaduría, me ayudó a mirar de otra forma mi proyecto, junto con la editorial argentina, La Luminosa, ellas lo editaron y sumaron su experiencia.
Acá era muy importante la puesta en página ¿Cómo narras una historia de una década? Cuántas imágenes tuvimos que dejar fuera, de hecho hay algunas fotos que no vienen en el libro, pero están en la exposición. Hay muchas formas de hacerlo, la experiencia de mis cómplices fue fundamental.
Regresé a mi archivo, fueron casi seis meses de trabajo, el libro tenía que salir en mayo (de 2024), porque obtuvo el Sistema de Apoyos, en la vertiente de Fomento a Conversiones, tenía yo que cumplir t por eso todo se aceleró, afortunadamente pude conseguir el recurso para la impresión que es lo más fuerte y donde más se gasta, pero si me lo imaginaba así: flexible, sin pasta dura, que se pueda abrir, que se vea el lomo, como esta forma de exhibir lo interno, lo que no se ve.
Otras mujeres es de los primeros foto libros en Latinoamérica que abordan el tema de la no maternidad. Puede adquirirse en Argentina, en Uruguay y en México. Para su consulta en Oaxaca está disponible en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo. Ahí mismo, durante septiembre de 2024 también se exhibe la exposición Sin Hijxs: 20 respuestas.





