Por Ernesto Reyes 

Está abierto el análisis de los atributos de cada una de las seis personas invitadas al próximo gabinete presidencial, a saber: la consejería jurídica, las relaciones exteriores, la agricultura, el medio ambiente, la economía y una secretaría que, por su larga denominación, resulta una apuesta notable para englobar en ella las ciencias, las humanidades, las tecnologías y la innovación.

No me sorprende el nombramiento de Marcelo Ebrard. Recuérdese que de las pasadas “corcholatas”, fue el único que no se allanó inmediatamente a reconocer el primer lugar que obtuvo Claudia Sheinbaum. Hoy Marcelo se traga la desafortunada expresión de “no me voy a someter a esta señora” cuando pretendía hacer presión para obtener posiciones en las cámaras para su equipo. Esto no descalifica la probada eficiencia que Marcelo ha tenido en su desempeño como canciller, ni tampoco que no pueda manejar una dependencia como Economía.

Pero es arriesgado pretender mantener un proyecto personal dentro de otro de mayor envergadura que es construir el segundo piso de la Cuarta Transformación ya sin el liderazgo de Andrés Manuel. Por lo demás, en torno a promover tratados comerciales y atraer capitales, Marcelo estará en su “mero mole” con los sectores del dinero y las empresas.

Quedó sobradamente pagado, lo que no sucede, por ejemplo, con Gerardo Fernández Noroña, un activista de izquierda y probado parlamentario, quien como coordinador de las vocerías fue en la campaña una pieza muy eficiente para quitarle golpes a la candidata triunfadora. A los otros ya recompensados (Adán Augusto López y Ricardo Monreal), siempre se les vio fuera de foco, como sintiendo que merecían mayor abundancia política.

De Ernestina Godoy, no me queda duda de que estará manejando con eficacia temas jurídicos que requiere la presidencia en torno a iniciativas, leyes, etcétera. Pero se vería mejor al frente de la fiscalía general de la República en lugar del fallido Alejandro Gertz Manero. Con Omar García Harfuch harían excelente dupla si éste, como se espera, se hace cargo de la Secretaría de Protección Ciudadana. Temblarían los delincuentes comunes y los de “cuello blanco”.

De los seis nombramientos, más el ratificado titular de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, quiero hacer énfasis en Rosaura Ruiz quien nunca pudo avanzar en su carrera por la rectoría de la UNAM, pues fue a contrapelo siempre de la mafia que controla dicha casa de estudios. Ahora tendrá una súper secretaría que, de algún modo, tratará de recomponer la deteriorada relación de un sector que se sintió lastimado por la limpieza que empezó a realizarse en el Conacyt para desterrar vicios que allí prevalecían. Atendiendo con mayor presupuesto temas como la innovación y la investigación científica, México tendrá la oportunidad de no quedarse rezagado en torno a su propio desarrollo.

Del nuevo titular de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, espero que cumpla con su cometido de favorecer nuestro maíz, sin que se repita el fallido desempeño del actual. De Alicia Bárcena: que en verdad atienda temas de la agenda ambiental y los recursos naturales que hace falta fortalecer. El exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, ya conoce el terreno diplomático; ahora, con tantas tensiones a nivel internacional, y debido a nuestra cercana y conflictiva relación con los Estados Unidos, se espera mantenga una voz firme y soberana en el concierto de las naciones.

Por otro lado, los encuentros de la doctora Sheinbaum con representantes de los poderes económicos, se enfocan a un sector que espera beneficiarse también de la prosperidad compartida, como reza el eslogan del nuevo gobierno. Sin embargo, a la nueva presidenta le falta interactuar, de manera más directa, con otros sectores como los pueblos indígenas, mujeres, movimientos sociales, sindicales y populares, el mismo magisterio y los deudos de víctimas de la violencia, etcétera, cuyas acciones tienen un gran peso en la gobernabilidad.

Los primeros nombramientos retratan el nuevo perfil de la administración entrante, donde se observa el peso de universitarios, académicos y especialistas, más que políticos de trayectoria de izquierda, salvo la virtual presidenta. Los más dedicados a estos menesteres estarán en el Congreso, Gobernación y en el partido, haciendo una tarea que no es menor para sacar adelante reformas como la judicial. ¿Y Noroña pues? ¿Es más peligroso que Marcelo?

Lo más icónico en la semana: la foto del magnate Claudio X. González padre, aparecida en La Jornada, pidiendo una audiencia exclusiva con la inminente titular del Poder Ejecutivo, a ver si caía en algún acuerdo en lo oscurito. Primera tentación y prueba para Claudia. Al principal responsable de las campañas de odio contra AMLO, le falló. Quedó humillado.

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