Por Paola Flores

A propósito de la exposición ¿Qué hacer? de Alfredo Jaar (Santiago, Chile, 1956), instalada desde septiembre en el Centro de las Artes de San Agustín, activistas, escritores, periodistas y artistas se dieron cita para la charla que pretendió responder la pregunta: ¿Qué es lo público? 

En la galería (planta alta) del CaSa, bajo la intensa luz roja que atravesaba los pensamientos y también la piel de los asistentes Ángel Sulub, Carla Escoffié, Paloma Contreras y Hugo García Marín conversaron sobre lo público. Moderó Nicólas Medina Mora, editor de la revista Nexos. 

En el encuentro surgieron temas como el dolor compartido; las ciudades, en donde lo público no es accesible para todos;  la diferencia entre lo público y lo comunitario; el territorio; el imaginario colectivo en el que habitamos todos por medio de las redes sociales; el concepto de ciudadanía y de cómo sólo la participación y el uso de la voz propia dota a la persona de resignificado dentro de una sociedad. 

Medina Mora lanzó la pregunta: ¿Qué pasa con lo público cuando los individuos no comparten la misma lengua, no participan de la misma cultura, ni comparten intereses de clase, sino que son millones de personas de diferentes orígenes y (con frecuencia) con intereses antagónicos? 

Ángel Sulub, integrante del Congreso Nacional Indígena, compartió que “lo público es lo que se escucha, lo que se dice y lo que se enseña, lo que se escucha mientras se muele el nixtamal, lo que se dice en las asambleas comunitarias, lo que se enseña en la milpa, lo público es lo que atañe a la comunidad, lo que es importante para el pueblo y eso es el territorio”. 

Por su parte Carla Escoffié, colaboradora de Animal Político, inició su intervención advirtiendo que ella se ha visto beneficiada por el privilegio de haber nacido blanca y en la capital de Yucatán, “en la ciudad de Mérida, muchas personas decidieron que esa zona era ideal para nuevos asentamientos y así se fue desplazando a la población maya, hasta que quedó rebasada por la mancha urbana”. 

Dijo que esta práctica de desplazamiento para que el status quo prevalezca sobre la población se replica constantemente. En ciudades como Monterrey, por ejemplo, los vehículos acaparan todo el espacio, “la ciudad misma está diseñada para el aislamiento entre unos y otros, puede ocurrir algo y nadie se va a dar cuenta”.

Mientras que Paloma Contreras, artista radicada en la Ciudad de México, hizo énfasis en cómo la realidad actual es pasada por un flujo infinito de imágenes. Para ella, lo público hoy en día atraviesa las pantallas, pero lo que está ahí no es la realidad.

 “La pantalla me atraviesa y me observa diariamente, en consecuencia las sensaciones corporales que me produce están lejos de ser ficticias, las millones de imágenes que inundan nuestra subjetividad cada día son son completamente reales, pero dentro de un imaginario hegemónico que es condicionado geopolíticamente y forman parte de la construcción de gran parte de nuestros deseos, sexualidad y afectos”. 

Estas reflexiones la han llevado a acuñar una nueva terminología, que delimita estos nuevos espacios públicos: Espacios Públicos Forenses Digitales (EPDF), Paloma detalla que aunque son espacios relativamente novedosos, ya comienzan a diferenciarse por determinadas características, la principal: una fantasmagoría de imágenes. 

Hugo García Marín, colaborador de la revista Presente, quiso abundar en los males de nuestra sociedad contemporánea y en el espacio que ocupan en la conversación pública, la forma en la que respondemos al dolor compartido.

“Este encuentro me toma en medio de una reflexión personal sobre el dolor que nos atraviesa a todos en este país, pero ¿realmente los vemos? ¿los sentimos? A veces pareciera que el dolor no tiene lugar en el orden social”. 

Por espacio de poco más de una hora, los asistentes y los ponentes disertaron sobre estas interrogantes y concluyeron que lo público, lo auténticamente público está desligado del Estado, que la participación no basta y que comenzar a hablar de lo público en público es una forma de avanzar hacia la construcción de espacios dignos y habitables para todas y todos. 

El conversatorio y la muestra se dan en el marco de Promised Land, segunda edición del Festival Hacer Noche, iniciativa de Paola Plaza, Francisco Berzunza y Darío Yazbek.

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