Por Paola Flores 

Estamos a 32 grados que se sienten como 45. En las calles del centro de Oaxaca, turistas y locales buscan refugio ante el calor inclemente. Hay pocos árboles, pero una a una se enfilan las tiendas, restaurantes y galerías. 

En una de éstas tiendas nuestra entrevistada vende y diseña textiles, prefiere el anonimato porque quiere evitar represalias: “algunos me conocen, yo no tengo partido, tengo clientas de todos los partidos”, dice precavida. 

Empezamos a platicar sobre la crisis del agua, cómo afecta su día a día y qué soluciones ha implementado de manera personal. 

La carencia de agua aquí está terrible desde hace algunos años. Yo compro pipas de agua cada semana y tuve que construir una cisterna con mis propios recursos porque los dueños de los inmuebles de aquí del Centro pues no le quieren invertir a ese asunto, ni a la captación de agua de lluvia que sería lo más viable. 

Y por ejemplo, nosotros que nos dedicamos a los textiles, muchas tiendas textiles de la ciudad de Oaxaca, necesitamos agua para poder lavar las telas antes de usarlas, de manejarlas, de confeccionarlas para que puedan encoger, sí se requiere más agua y por más que tratemos de economizar y de ahorra y de reciclar, yo en mi casa reciclo, pero aún así la carencia es terrible. 

Con lo que lavo, reciclo, tengo unos tambos ahí para usar en el baño y cositas así, o para las plantas. 

Esta es una situación en la que cada quien se ampara a su manera y con sus propios recursos. Los dueños de las casas del Centro no proveen a sus arrendatarios el recurso hídrico.

Ellos también tienen su propio uso de agua, por ejemplo, el dueño de acá vive aquí mismo y él tiene su uso personal y para su familia y ellos nos dicen: conserven la poca agua que queda y ya si ellos tienen la posibilidad de comprar tomamos de ahí y si no, pues nos dejan sin agua. 

Otra tienda, unas cuadras más arriba, sobre M. Bravo pasa por una situación similar. Ahí solo necesitan agua para uso personal de quienes atienden a los compradores, en su mayoría extranjeros, pero al compartir el inmueble con un piso disponible para su renta en Airbnb, la poca agua con la que disponen se agota totalmente cuando hay inquilinos temporales. Así que también compran pipas. 

Nuestra entrevistada advierte que el agua que los Servicios de Agua Potable envía no es suficiente. 

Abres la llave y no llega el agua,  hace semana y media que nos llegó por última vez, pero ha pasado últimamente que esperamos hasta cuatro semanas. 

La pipa de agua más chica cuesta 350 pesos y se incrementa dependiendo de la demanda, ella ha llegado a pagar hasta 450 pesos. Compra mínimo dos pipas por semana, lo que vienen siendo tres mil 600 pesos al mes.  

El recibo del agua sigue apareciendo en su puerta puntualmente y el monto a pagar ronda los 400 pesos. 

Tu opinión es importante