Redacción

El gobierno federal anunció el relanzamiento del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), con un presupuesto inicial de 500 millones de pesos para apoyar a comunidades artesanas de Oaxaca y Guerrero. El objetivo, según autoridades culturales, es rescatar técnicas tradicionales, garantizar precios justos y facilitar la comercialización de productos hechos por pueblos indígenas y afromexicanos.

Durante la presentación del programa, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que se trata de una estrategia para “recuperar y promover” el arte popular, cuya continuidad está en riesgo por la falta de relevo generacional. “La artesanía en muchos lugares está desapareciendo”, dijo, señalando que este proyecto busca hacer frente a esa pérdida cultural.

La iniciativa contempla la entrega de créditos sin intereses, apoyo técnico y un nuevo rol para el Fonart: convertirse en un comprador directo que pague a precio justo, sin intermediarios, y que distribuya las piezas tanto dentro como fuera del país.

“El Fonart será un espacio de venta, pero también un intermediario que garantice ingresos dignos. Además, si los artesanos lo desean, habrá capacitación para estilizar textiles u otras técnicas, siempre con respeto a sus formas de desarrollo”, señaló la secretaria de Cultura, Claudia Curiel.

Sin embargo, hasta ahora no se ha detallado cómo se seleccionará a los beneficiarios ni qué criterios se utilizarán para distribuir los recursos. La subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez, anunció que se realizará un censo para trazar un mapa de territorios artesanales, con el fin de diseñar planes de capacitación enfocados en técnicas tradicionales, innovación, diseño, comercialización y educación financiera.

El programa arrancará en comunidades amuzgas de Guerrero y Oaxaca, donde se entregarán “créditos a la palabra” para mejorar talleres, adquirir materias primas y fortalecer la producción. No obstante, tampoco se explicó cómo se garantizará la transparencia en el uso de los fondos ni qué mecanismos se implementarán para medir el impacto del proyecto.

Aunque la intención de fondo es preservar el conocimiento ancestral y generar mejores condiciones para los artesanos, el gobierno aún enfrenta el reto de aterrizar el plan en acciones concretas, con reglas claras y sin repetir modelos asistencialistas que han fallado en el pasado.

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