Por Paola Flores 

En medio de las laderas de basura que colindan con la Agencia Vicente Guerrero se escucha el gluc, gluc, gluc.. de un liquido negruzco y maloliente, el chorro cae sobre una laguna oscura y se convierte en arterias de este mismo fluido. 

Este brebaje desciende, atraviesa las colonias circundantes al tiradero de Zaachila,  sitio de disposición final que dio servicio por más de 40 años al municipio capitalino y a otros 24 municipios conurbados.

Los vecinos de la zona están acostumbrados a la presencia de los lixiviados, saben andar a través de ellos y sobre terrenos que se sumen bajo sus pies para dejar al descubierto desechos de todo tipo: desde utensilios médicos, jeringas, cubrebocas y mangueras de oxígeno hasta juguetes, chanclas, desechos orgánicos en descomposición e incluso animales muertos. 

La señora Rosario García se toma un momento para descansar de la caminata que hemos emprendido por estas montañas de  basura y —frente a un alud de más de cien metros— nos platica sobre las consecuencias que enfrentan por la falta de saneamiento del tiradero.

“Nuestros niños ya vienen con enfermedades, nuestros adultos mayores ya tienen enfermedades y hay prueba de ello, pues, que sí existen enfermedades por todo este lixiviado”, cuenta Rosario.

Ella dice sin asomo de queja o reproche que se acostumbraron a vivir “o sobrevivir con este basurero, ese era el estilo de vida que teníamos o que tenemos todavía porque a pesar de que ya no se tira basura todavía sentimos la contaminación de los lixiviados, el olor, algunas bolsas que todavía vuelan alrededor de nuestro domicilio.”

Explica que el tratamiento de los desechos “como debe de ser nunca fue” y es por ello que este líquido hoy recorre sus calles, se encharca en sus casas y escuelas, penetra el suelo y brota de los pozos que cavan para solucionar la escasez de agua.

En octubre de 2023, personal de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) realizó un recorrido por el basurero, así como en las colonias cercanas. 

El informe emitido por esta dependencia revela que se detectó un alto grado de contaminación, “se localizó un líquido llamado lixiviado, el cual recorre la calle principal de la colonia Guillermo González Guardado, así como en los arroyos que desembocan en el río Atoyac”, detalla.

Ante ello, la DDHPO dirigió una alerta temprana a la Secretaría de Gobierno, a la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Energías y Sostenibilidad del Estado, a la Dirección General del Organismo Operador Encargado de la Gestión y Manejo Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y Manejo Especial, a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado, a la Comisión Estatal del Agua para el Bienestar del Estado, a la Comisión Nacional del Agua en el Estado.

También a los integrantes del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, y a los integrantes del Ayuntamiento de la Villa de Zaachila, para que, en coordinación con las demás instancias de gobierno, establezcan algún plan o medida integral que atienda la problemática de contaminación. 

La DDHPO informó que las autoridades involucradas ya fueron notificadas. 

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