Por Ismael García M./Zona Roja

Al igual que el año pasado, y al igual que en los sexenios priistas, la Guelaguetza no cambia para bien del pueblo. 

Sigue siendo para los pudientes; sigue siendo negocio para algunos; sigue lleno de errores y acarreados; sigue siendo para los visitantes, explotando al máximo lo que se pueda del pueblo… todo por una pésima organización por parte de las áreas responsables.

Es el caso, principalmente, de la Secretaría de Turismo estatal, y luego de la Secretaría de las Culturas y las Artes; de pilón, la Secretaría de Economía y la Secretaría de Pueblos Originarios.

Un segundo año al que a la “Primavera Oaxaqueña” le tocar organizar la fiesta folclórica, pero sin beneficiar a los pueblos, más que para traerlos a bailar y a exhibir ante turistas nacionales e internacionales.

Una serie de pifias envuelve también la festividad, además de probables actos de corrupción, en la venta y reventa de boletos, con la misma empresa predilecta de los priistas.

PROTAGÓNICA

Un claro ejemplo es la Secretaría de Turismo y su titular, Saymi Pineda Velasco, que hace apenas un mes vivió prácticamente por varios días en su natal Pochutla por el proceso electoral, todo con tal de aferrarse al poder municipal.

La secretaria ha estado envuelta en una serie de escándalos y polémicas prácticamente desde el inicio de su gestión, como cuando tuvo que recular en la elección de la imagen de la Guelaguetza 2023, después de que se revelara un probable plagio.

O como cuando, durante los lunes del cerro, se llenó el auditorio con acarreados de la priista CTM, para tapar huecos de inasistencia.

O como la contratación fastuosa y cara de una empresa para un festival culinario al que sólo fueron funcionarios y gente que podía pagar los caros platillos.

O con la polémica por el manejo y presuntos negocios con la renta del auditorio del cerro del “Fortín”, o las jugosas ganancias por la reventa de boletos para la Guelaguetza, así como la contratación de grupos musicales para entretener al pueblo bueno y sabio.

La secretaria regresó apenas hace una semana del extranjero, San Antonio Texas, para un supuesto tianguis de pueblos mágicos… olvidados en Oaxaca en su infraestructura, seguridad y desarrollo.

A finales de abril estuvo ni más ni menos que en Francia y en Turquía, como parte del programa “Operación toca puertas” de cuyo viaje de “promoción” no se sabe si hubo logros.

A inicios de abril estuvo una semana en Acapulco, Guerrero, por el Tianguis Turístico (por cierto, a inicios de ese mes, de nuevo otra polémica, por una fotografía en que se ve a Saymi Pineda con un presunto miembro de la delincuencia organizada).

Otro viajecito más al extranjero, a finales de febrero a Colombia; la lista de recorridos por el mundo es larga…. Pero los resultados extremadamente cortos.

Y de remate, el pasado jueves, una fastuosa y millonaria fiesta en un local de lujo, para festejar su cumpleaños, además de hacer que los empleados de la Secretaría de Turismo grabaran un video para ensalzar su figura. 

Quizá por esos gustos caros y la necesidad de refutar a la “Cuarta Transformación”, Saymi Pineda organiza ahora un festival de los moles para millonarios, cuyo acceso para disfrutar de los platillos tendrá un costo de ¡mil 250 pesos!

INEFICIENTE

Será, como lo hemos reconocido, un experto lingüista y promotor del zapoteco, pero solamente en su tierra natal, Juchitán, porque como funcionario estatal, ha sido un sonoro fracaso.

Un ejemplo de la ineficiencia del secretario de las Culturas, Víctor Vásquez Castillejos (Víctor Cata, como gusta que le llamen), es tener cerrado ¡un año! el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, que sigue envuelto en líos por pésimas decisiones del funcionario.

No sólo no lo ha abierto al público, para que sea operado y ofrecido a propios y visitantes, tal cual fue el legado de los fundadores, Francisco Toledo y otros notables creadores.

Lo mantiene cerrado y ni siquiera ha podido intervenir para finiquitar el problema laboral; ahora se metió en otro más: desaparecer el nombre del MACO y el logotipo que inventó Vicente Rojo.

Promover un concurso para una nueva imagen… que al final resultó otro plagio, por lo que tuvo que recular.

Por cierto, ofreció recuperar y reabrir también el museo Frissell ubicado en la Villa de Mitla, pero tampoco hay avances al respecto.

Por el contrario, en año y medio constantemente se ha peleado con los trabajadores de base y con la comunidad artística. Y ahora, se ha limitado a hacer lo mismo de siempre, explotar el folclor y las tradiciones de los pueblos, los mismos que privilegiaban los priistas.

¿QUIÉN AYUDA?

Si la Guelaguetza no avanza ni destaca, efectivamente es por la escasa capacidad de las instancias de gobierno que intervienen, además de las secretarías de Turismo y de Cultura.

Es el caso de la Secretaría de Economía, que preside un hotelero, Raúl Ruiz Robles, pero cuya labor se ha centrado en acciones mínimas para el desarrollo del estado; en cursos, en gestión de pequeños apoyos, en reuniones al por mayor, sin que se concreten verdaderas actividades que garanticen el progreso económico.

En la Guelaguetza, se ha limitado a hacer lo mismo que antes: una feria del mezcal, que sigue privilegiando a las grandes marcas y a los poderosos empresarios, que sólo envasan y etiquetan la bebida, mientras que los verdaderos productores siguen en el olvido y tienen que buscar sus propios canales de difusión y promoción.

Otro caso es la Secretaría de Pueblos Originarios, que encabeza Bertha Ruth Arreola, que destacaba más en la procuración de justicia en sexenios priistas que en promover auténticamente a los pueblos indígenas.

Ahora se ha dedicado a hacer lo mismo que hacían en sexenios pasados —recuérdese a Cándido Coheto—, lucrar con la cultura y tradiciones, traerlos a la ciudad para que la conozca, explotar su identidad, pero nada más.

Acaso la única diferencia en este sexenio es que ahora se ha tomado más en cuenta a la Diosa Centéotl y se le lleva a toda clase de actividades; también, unas supuestas Guelaguetzas en las regiones, pero sin ningún impacto y mucho menos provecho turístico. 

Quizá Saymi Pineda y Víctor Cata se aburrieron pronto del cargo y requieran de un descanso.

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