Por Paola Flores 

Los habitantes de Capulálpam de Méndez, en la Sierra Norte de Oaxaca denunciaron el abatimiento de 13 manantiales en su territorio, la contaminación de su río por la minera La Natividad, filial de la empresa canadiense Continnum Resources LTD; y la extracción de minerales hacia la zona norte de la mina, donde atraviesa la Cuenca de la “Y”, última reserva de agua de la comunidad. 

La presencia de la mina data de 250 años atrás aproximadamente.  Entre los años 1770 y 1780 se constituyó como la principal actividad económica de esa región. En su momento de mayor auge llegó a emplear hasta mil 200 personas, provenientes de las comunidades aledañas y del municipio de Capulálpam de Méndez.

En 1990 la minera cerró sus operaciones y en 2002 apareció nuevamente “el fantasma de la minería”, así lo describió Francisco García López, presidente del Comisariado de Bienes Comunales, en entrevista. 

Entre 2002 y 2005, la empresa Continnum Resources y Arco Exploraciones S.A de C.V elaboraron un nuevo programa de inversión en exploraciones y extracciones de minerales en su territorio. En Asamblea la comunidad determinó no permitir dichos trabajos de prospección minera. 

Desde entonces y pese a las denuncias interpuestas ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Comisión Nacional del agua (Conagua),  la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Economía, la empresa extranjera ha actuado en absoluta impunidad.

“Nuestros abuelos decían, no puede ser que nuevas generaciones vivan lo que nosotros vivimos en términos de explotación minera, no nada más de minerales, sino de la fuerza laboral. Lo hemos dicho por causa de la industria minera, las comunidades perdimos muchas cosas porque son imposiciones que las empresas hacen hacia las comunidades; muchas veces en su forma de vestir, en el cambio de su lengua, diferentes aspectos, hasta culturales…”, detalló Francisco García. 

La comunidad inició su lucha en 2003 y descubrieron que el gobierno de Felipe Calderón entregó a empresas extrajeras, concesiones en al menos 50 mil hectáreas del territorio de la sierra oaxaqueña, sin el consentimiento de las comunidades. 

Durante 20 años se ha denunciado en reiteradas ocasiones las consecuencias del extractivismo que sufre Capulálpam de Méndez, entre ellas destacan: 

  • Aguas contaminadas que la minera desecha al río de Capulálpam, además de las aguas que utilizan para la extracción de los minerales (oro y plata, principalmente).
  • Contaminación de suelos y fuentes de agua con desechos de la minera: En 2010 se derrumbaron tres presas de jales con toneladas de desechos tóxicos, sin ningún control que permanecen así hasta el presente.
  • Contaminación con bienios policlorados de transformadores eléctricos de la minera que estuvieron abandonados por décadas. Estos compuestos químicos no son biodegradables y causan efectos dañinos a la salud como cáncer y otras enfermedades graves. 
  • Contaminación de plomo, arsénico y cadmio en suelos y cuerpos de agua que son bioacumulables. 
  • Instalaciones abandonadas con emisión de contaminantes en territorio de Capulalpám. 
  • Contaminación de río Grande que cruza la Sierra Juárez porque el río Capulalpám es afluente del río Grande. Estas aguas ya no son aptas para el consumo humano porque están contaminadas con desechos tóxicos. 

En 2020 los habitantes de Capulálpam ganaron un amparo donde el Juzgado Tercero de Distrito canceló todas las concesiones mineras en su territorio, sin embargo, la minera canadiense Continuum Resources LTD desacató este mandato judicial federal.

El primero de junio de 2024 la Asamblea de Capulálpam declaró alerta máxima tras identificar dos camiones de carga que transportaban minerales extraídos en su territorio. Lograron retener uno de los vehículos y bloquearon la carretera a Tuxtepec y las salidas de su comunidad como medida de protesta. 

También determinaron no permitir la instalación de las casillas para la jornada electoral del dos de junio.

Ante ello el gobierno estatal prometió dar atención al asunto. “Decidimos levantar el boqueo carretero y asistir a la reunión”, explicó don Francisco. “Desafortunadamente se vuelven a burlar de nuestras comunidades, trayendo funcionarios de segundo y tercer nivel para solucionar este problema. Ante tal situación decidimos ya no tener el diálogo y solicitar que sea con autoridades de dependencias del gobierno federal”, añadió.

Esto lo dieron a conocer en una conferencia de prensa el cuatro de junio en la capital oaxaqueña. Al día siguiente (cinco de junio) se desató un incendio en sus montañas. La comisión que se encontraba en Oaxaca para participar de las reuniones con el gobierno federal regresó a Capulálpam para sumarse a los esfuerzos de mitigación.

Mujeres protestan contra la minera La Natividad.

Francisco García aseguró que el incendio fue una represalia, una forma de afectarlos: “Lamentablemente como la mina está dentro de nuestro territorio… ellos inician un incendio en territorio de Capulálpam. En el Día del Medio Ambiente ellos deciden iniciar este incendio, que hasta ahora lleva unas 400 hectáreas afectadas.”

La comunidad exige el cierre y clausura de la minera Natividad y que se haga responsable de los daños causados al patrimonio de la comunidad, y buscan hacer visible que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador “ha encubierto a esta empresa minera a través de sus dependencias. 

A su exigencia se han sumado otras comunidades de la Sierra Norte, entre ellas: Santiago Xiacuí y Lachatao.

“Pedimos el cierre definitivo y lo pedimos porque hemos demostrado los daños que ha causado y que puede causar a la vida misma de Capulálpam”, dijo don Francisco finalmente. 

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