Tirar del Hilo | La degradación del poder 

Por Paola Flores 

En su libro El fin del poder Moisés Naím dice que el poder se ha degradado. Degradar significa que algo ha perdido los honores o dignidades que tenía, que se ha desgastado. Eso pasa con el poder político en Oaxaca, en México y en el mundo. 

Pero para la video columna de ésta semana, quedémonos en Oaxaca, en la capital específicamente. Estamos a poco menos de 30 días para la elección del dos de junio. Y los aspirantes a gobernar la principal zona metropolitana del estado están definidos, al menos por sus colores y siglas.

Morena optó por Francisco Martínez Neri, presidente municipal con licencia, cuya gestión se caracterizó por la crisis de la basura, problema millonario que continúa sin resolverse y la nula regulación del espacio público en el Centro Histórico, además de su relación ríspida con el gobernador. 

El PRI ha postulado a Martín Vasquez Villanueva, señalado por corrupción cuando fue secretario de salud en el sexenio del ex gobernador, Ulises Ruiz Ortíz. Además de ser cuestionado por elegir como su suplente a Gilma Gamboa Escobar, hija del ex director del Instituto de la Función Registral, Gilberto Gamboa Medina, vinculado al cártel del despojo que operó en el sexenio de Alejandro Murat. 

El Partido Verde ha postulado al “amigo” y notario Ray Chagoya, cuya campaña comenzó desde el año pasado, ofreciendo “ofertas” de trámites notariales en los autobuses. Su familia es cuestionada por prácticas corruptas e irregularidades en la obtención de sus patentes. 

El Partido del Trabajo de la familia Robles Martínez, optó por la ex priísta Jocabed Betanzos Velásquez, actual regidora (con licencia) de Juventud y Deporte y de Atención a Grupos en Situación de Vulnerabilidad.

Actualmente su campaña recurre a la apropiación de símbolos y prácticas religiosas similares a las de otros candidatos que predican llegar de la mano de Dios a las urnas. Esto, pese a que la laicidad es una cualidad democrática que implica tanto la separación del Estado y las confesiones religiosas, como la exclusión de todo contenido religioso de las instituciones y del discurso político. Eso es lo que establece la Ley.

Pablo Puga, hijo de Pablo Puga padre, priista hasta el hueso es el candidato del partido Movimiento Ciudadano y su apuesta es repetir el gastado discurso que nació allá en el lejano Monterrey con la pareja fosfo fosfo. Asegura que si votas por lo “nuevo” el agua mágicamente llegará a tu vivienda. Su propaganda se basa en pasos gastados y el rídiculo. 

El partido de Nueva Alianza postuló al empresario José Urbieta y el PRD al ex diputado, Jaime Larrazábal, pero hablar de ellos es gastar inútilmente el tiempo. No los conocen ni en su casa. 

Volviendo a Moisés Naím, sí, el poder se ha degradado. Entendiendo el poder en su definición más simple: la capacidad de dirigir o impedir las acciones actuales o futuras de grupos o individuos. Porque hay que ser honestos, detrás de las grises y repetidas propuestas de campaña de cada uno de los candidatos se encuentra la ambición por el poder. 

Este siglo nos ha enseñado que cualquiera puede ir tras él, ya no importa la experiencia, ni las habilidades, quizá es por ello que todas las encuestas de opinión revelan que una importante tendencia mundial es la pérdida de confianza en los líderes políticos y en las instituciones públicas.

El punto aquí es el papel que jugamos los ciudadanos porque para que el poder se ejerza es necesaria un interacción, un intercambio entre dos partes: gobernantes y ciudadanos en este caso. Lo que me lleva a preguntarnos ¿cuánto es el poder que estás personas realmente tienen? 

En el caso de la capital no parece que sea tanto, más bien se percibe que son otros poderes los que han rebasado al gobierno. Éste dos de junio hay que elegir. Es trágico buscar al menos peor, pero es lo que toca. 

Tu opinión es importante