Tirar del Hilo | La primera presidenta 

Por Paola Flores 

Mi abuela siempre dijo que cuando una mujer llegara a ser presidenta se acabaría el mundo. Ella nació en 1953, el año en el que se reconoció el derecho de las mujeres mexicanas a votar y ser votadas. Hoy tiene 71 años y votó a la primera presidenta de la República. 

Ella creció en un México desigual, siempre al filo de la escasez. Suyas fueron las amargas décadas de las devaluaciones. Vio pasar a un presidente tras otro, oía de ellos en la radio, los miraba en la tele, a ninguno lo quiso como quiere al presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Para ella la ecuación es simple, si el presidente confía en Claudia Sheinbaum, ella también, eso fue lo que pasó en las urnas este dos de junio: más de 32 millones de personas refrendaron un compromiso tácito entre ellos y el presidente, un compromiso por la continuidad. 

Hay un aire de triunfo en el ambiente: la primera presidenta, hay que repasar la idea, decirla muchas veces, saborearla en la cabeza, recordar que tomó 200 años de vida independiente llegar a este momento. Actualmente, en los 195 países del mundo sólo hay 26 jefas de Estado. Cinco en el continente americano, ninguna en América del Norte. 

Rusia y Estados Unidos llegaron primero a la Luna, pero México llegó antes que ellos a este hito democrático: La primera presidenta. 

Pero este acontecimiento no desvanece el agrio sabor de boca que nos deja repasar el México en el que vivimos. Uno desigual, violento y polarizado. Este país nuestro, es uno de fosas clandestinas, de madres buscadoras que rasgan el suelo, rogando hallar a sus hijos e hijas. Un país que no se espabila del clasismo, lleno de deudas ambientales. 

El vaticinio de mi abuela no era desacertado, el mundo se está acabando. 

La tarea de Claudia no será sencilla y no habrá quien no la descalifique y juzgue por ser mujer, será distinta la vara con la que van a medir su desempeño y por el bien de México, sólo me queda decirle como Chavela Vargas escribió… Claudia, ojalá que te vaya bonito. 

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