*La 24a Bienal de Sydney inició en marzo y finaliza el 10 de junio 

Redacción

En la edición número 24 de la Bienal de Sydney, que lleva por título Ten Thousand Suns (Diez mil soles) se presenta la obra del artista Francisco Toledo, junto a otros 115 artistas de diversos rincones del mundo.

Inti Guerrero, co-director artístico de la Bienal detalló que la selección de obras de Toledo se pensó para que cada pieza se revele como un portal hacia un espacio-temporal diferente.

“Logramos formar con la obra de Toledo un cuerpo de trabajo significativo para así poder mostrar en Australia la complejidad de su universo y sus múltiples referencias, las variadas formas en que este gran artista creaba imágenes de mundos que contestaban a éste”, agregó. 

La edición 24 de la Bienal de Sydney ocurre en seis espacios, una mezcla de museos, instituciones, así como en una antigua planta de electricidad que ha reabierto como espacio cultural para el público.

En una de esas salas, desde inicios de marzo y hasta el 10 de junio se exhiben como constelaciones los intrigantes autorretratos del maestro Toledo, sus divertidos collages ante las grandes construcciones pre-coloniales, así como su iconografía mitológica de los animales-ancestros de la cosmogonía zapoteca.

Francisco Toledo Autorretrato con chapulin 1989.

Guerrero precisó que apostaron por poner en diálogo la multiplicidad del mundo:  “En Sydney estamos celebrando esa multiplicidad, desde diferentes perspectivas, no como un guiño en torno a la diversidad cultural, sino para reunir la forma en que los artistas revelan las fricciones y complejidades de los contextos que habitan, e igualmente los lugares imaginados a través de sus creaciones”.

Mencionó además que el maestro fue más que un artista de estudio, fue alguien que realmente movilizó las redes humanas, comunitarias y que se trata de un ícono que existe en el imaginario colectivo de México y América Latina. “Toledo fue más allá de la idea de un artista, fue un agitador cultural, místico y activista”.

Inti dijo que también querían mostrar algunas de las cerámicas que hizo en relación a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, “Toledo capturó inmediatamente ese momento, lo que muestra esa diversidad de práctica que tenía el maestro de ser tanto un artista que le interesaba cierto formalismo, o cierta experimentación con lo visual, pero también era alguien que generaba denuncias de lo que estaba pasando en su presente, no dejando de ser un artista contestatario, político”.

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