Por Ismael García M./Zona Roja

Al menos cuatro sindicatos de trabajadores irrumpieron en la escena estatal con protestas; el magisterio al tope, como no sucedía desde hace ocho años; bloqueos carreteros al por mayor; irritación social…

Alguien no hace su trabajo en el Gobierno del Estado. O alguien traiciona y engaña al gobernador Salomón Jara Cruz con una falsa estabilidad social.

Porque la semana que pasó, fue de una de las peores en cuanto a protestas y movilizaciones, al parecer de manera concertada y coordinada, que incluyeron múltiples bloqueos carreteros, aunados al “plantón” de la Sección 22 del SNTE, que este lunes cumple 13 días.

“Plantón” que, por cierto, les adelantamos, el miércoles se estaría levantando, pues pese a la “consulta a las bases” y al supuesto rechazo a las respuestas del gobierno al pliego petitorio, desde la semana pasada ya se sabía del desenlace de la movilización.

Por cierto también, finalmente pudieron “convencer” a Yenny Aracely Pérez Hernández y a un reducido grupo —al igual que sucedía en el comité que encabezó Eloy López Hernández—, a que ya deben dejar de afectar a la sociedad y a la niñez con tantas protestas.

En medio de ese caos, que incluyen más protestas por incendios forestales, el proceso electoral está a unos días de concluir, con un IEEPCO finalmente en tregua —que concluirá una vez que pasen las elecciones— y con un ambiente si no terso y blanco, sí tranquilo, listo para la jornada del 2 de junio.

EL CAOS

Pero alguien muy interesado, con mucha influencia (¿desde la Ciudad de México?) y con ganas de encender el ambiente social y electoral, coordinó una serie de movilizaciones en Oaxaca desde la semana pasada.

La Sección 22 del SNTE terminó una semana más de protestas, que incluyeron cierre del aeropuerto internacional y la planta de Pemex, así como de oficinas de gobierno, terminales de autobuses de pasajeros, sedes del Instituto Nacional Electoral.

Irritación social por doquier, suciedad e insalubridad en el Centro Histórico y más afectaciones… pero nadie dijo nada. Ni las cámaras empresariales, antaño acostumbradas a levantar la voz, ahora no dijeron nada.

Pobladores de Tepelmeme Villa de Morelos cerraron desde el pasado lunes y durante tres días la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan, en la exigencia de un helicóptero, para extinguir un fuerte incendio; la Guardia Nacional, primer respondiendo en este caso, simplemente no hizo nada.

El mismo lunes 29 se desató una insurgencia sindical en el Hospital Civil “Dr. Aurelio Valdivieso” de la capital y que amenazaba con desbordarse, aún sin la venia del dirigente de la Sección 35 del Sindicato de Salud, Omar López Sánchez.

La Subsección 07 finalmente fue contenida con “mejoralitos”, pero en cualquier momento volverán a sublevarse bajo cualquier pretexto, ante la incapacidad de los Servicios de Salud de Oaxaca para atender y resolver los problemas.

Y también el lunes, habitantes de Ayoquezco de Aldama cerraron la carretera federal 131, a la altura de ese municipio, en la exigencia de que se desconozca formalmente a su autoridad municipal; hasta ayer la problemática continuaba igual.

El martes 21, dos protestas sindicales de magnitud, como es el caso del personal del ayuntamiento capitalino, afiliado al Sindicato “3 de Marzo”, que paralizó labores y marchó, en la exigencia de aumento salarial.

Por los mismos argumentos, integrantes del Sindicato de Trabajadores de CAO “tomaron” por dos días Ciudad Judicial, oficinas de gobierno en Reyes Mantecón, para exigir mejoras salariales.

Miércoles y jueves, las recetas agresivas del magisterio contra la sociedad subieron con intensidad y ese mismo último día, el personal sindicalizado del Cecyte Oaxaca paró labores y cerró oficinas en la capital.

Cerró la jornada semanal el viernes con la denuncia en San José Cosolapa del paso de una caravana de varias camionetas de lujo, con gente civil armada, presuntamente de un grupo del narcotráfico y que supuestamente intimidó a militantes del PVEM.

El gobierno de Oaxaca dijo que se investigaban los hechos pero que podrían estar relacionados con lo que sucede en el estado vecino, Veracruz, pues a Cosolapa y a Tezonapa los divide una calle.

Y la madrugada del sábado pasado, el candidato de Morena a la presidencia municipal fue golpeado y lo intentaron secuestrar, junto con sus seguidores, presuntamente por parte del edil perredista de Huautla de Jiménez, quien usa grupos armados extrajudiciales para sus fines, según videos difundidos.

EL PROCESO

Tras la enésima reincorporación de Elizabeth Sánchez González a la presidencia del Consejo General del IEEPCO —el pasado 8 de mayo y por intervención del Instituto Nacional Electoral— la situación retornó a una aparente calma.

Las actividades se normalizaron, se han hecho las sustituciones en consejerías municipales, de última hora también se han efectuado las contrataciones de material electoral.

Pareciera que todo es miel sobre hojuelas en el órgano electoral, por lo cual el proceso comicial avanza sin contratiempos.

La agresión denunciada el fin de semana en Huautla y la intimidación de un grupo armado en Cosolapa, así como el conato de enfrentamiento en la capital entre morenistas y verdeecologistas, además de un candidato asesinado en San José Independencia y una edil herida, son los saldos violentos de este proceso.

Salvo ello, en términos generales no ha habido mayores complicaciones durante las campañas políticas en la entidad. De acuerdo con el gobierno estatal, 87 personas candidatas tienen protección policial, en algunos casos con acompañamiento y en otros con recorridos de vigilancia por sus domicilios.

La autoridad ha precisado también que en su gran mayoría, los aspirantes pidieron la protección más por prevención que por amenazas concretas.

Esperemos que así continúe la última semana de campañas y que el comportamiento sea igual en la revisión de las elecciones.

Sí, se puede decir en términos generales, que hay una jornada tranquila, aunque en materia de seguridad de manera general no se puede decir los mismos.

Apenas este domingo, el Arzobispo de Oaxaca hizo un llamado a acudir a las urnas y a votar como consideren, pero sobre todo a que prevalezca la paz.

¿QUIÉN GANA?

Sin embargo, la situación de ingobernabilidad, real o provocada, es un tema que debe revisar a profundidad. No se trata de que la crítica la interprete el gobierno como ataque o sin fundamento.

Se trata de que se haga un profundo análisis a partir de los hechos, no de lo que propalen los opositores o los medios de comunicación, que sólo transmiten lo que ven y el sentir de la gente.

En el caso del magisterio, esta semana regresa a las aulas, con las alforjas llenas, incluyendo un aumento salarial inédito y, otra vez, prebendas extralegales al por mayor. 

Es cíclico su activismo, pero llama la atención este año que por dos semanas pusieran en vilo a Oaxaca, cuando las demandas principales dependen del nivel federal, desde donde por cierto se habría azuzado la andanada magisterial.

Y a todo ello, ¿en dónde andaba Emilio Montero Pérez que no atendió a tiempo las exigencias magisteriales? Sí, en campaña política permanente en la región del Istmo.

Llama la atención también la incapacidad de la Coordinación de Delegados de Paz, que preside un individuo acusado formalmente de acoso sexual, Donato Vargas.

No solamente no hay control ni atención desde las regiones, para evitar que las protestas terminen en la capital de Oaxaca, sino que además se azuzan. 

Nadie conoce a los representantes de esa institución del gobierno en las comunidades; y cuando intervienen para intentar solucionar o encauzar un conflicto, son retenidos.

Supuestamente son los ojos y las manos de la Secretaría de Gobierno —responsable de la gobernabilidad— en el interior del estado, pero sólo hay fallas y malas cuentas. Las protestas no se terminaron el 1 de diciembre de 2022 ni se terminarán. Pero lago debe hacer el “gobierno de territorio” para evitar más gobernabilidad y más afectaciones a la sociedad.

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