Por Isidoro Yescas

Aún cuando el proceso electoral del 2027 se inicia el 10 de septiembre de este año, muchos y muchas aspirantes a cargos de elección popular ya se promocionan y realizan actos de proselitismo violando así la ley electoral.

Como se sabe, el 2027 será un año crucial pues no solamente se renovarán 17 gubernaturas, sino también el Congreso federal, legislaturas locales y ayuntamientos. En total estarán en disputa más de 20 mil cargos de elección popular.

Además de los partidos Morena, PVEM, PT, PRI, MC y PAN participarán los partidos de reciente registro Somos México y PAZ con un INE cuya autonomía ya está bastante mermada y órganos electorales locales (OPLES) ya también capturados por el nuevo régimen.

En Oaxaca los cambios políticos incluirán solamente la elección de diputados federales y locales y presidencias municipales de 153 municipios que se rigen por el sistema de partidos políticos, en donde participarán los partidos políticos nacionales ya enunciados, así como los partidos locales PRD, Partido Nueva Alianza de Oaxaca (PNAO) y el Partido de la Transformación Oaxaqueña( PETEO), antes Fuerza por Oaxaca.

Aún cuando en nuestra entidad no habrá elección por la gubernatura, el contexto de creciente inseguridad y violencia que vive nuestra entidad y el autoritarismo que ha caracterizado al gobierno jarista, podría complicar el proceso en dos vertientes: dentro de los partidos de la 4t y en la propia contienda con los partidos de oposición.

Dentro de la 4t oaxaqueña se observan dos niveles de empoderamiento y de posibles conflictos: los que ya son visibles desde ahora en Morena, cuyo principal aliado es el PVEM, en donde las corrientes excluídas y hostigadas por la Primavera Oaxaqueña ya están de regreso para disputarle al jarismo espacios legislativos y municipales, y las que se vienen registrando entre el morenismo primaveral y el PT, cuyas diferencias con el gobernador Salomón Jara parecen insalvables.

Y en todo lo anterior un papel fundamental deberán jugar tanto la dirigencia nacional de Morena como la propia presidencia de la república, que ya han enviado señales para equilibrar el juego interno y evitar que la Primavera Oaxaqueña convierta estas elecciones en un reparto de posiciones para amigos, cómplices y familiares.