Por Ismael García M.
¿Qué tan poderoso es el crimen organizado en Juchitán que nadie puede contra este flagelo? Es la pregunta inicial que hicimos en la columna que se debió publicar el pasado lunes y que por cuestiones técnicas en el sitio web, no fue posible difundir.
Y ese municipio istmeño, uno de los cinco más inseguros del país, volvió a detonar este miércoles con la aprehensión del presidente municipal, Miguel Sánchez Altamirano, y uno de sus presuntos compinches.
Pero no es el único ni es el probable cabecilla de los grupos delictivos que reinan en Juchitán; tampoco estas detenciones acabarán con la grave inseguridad, con asesinatos cotidianos y extorsiones al por mayor.
¿Y qué pasó con Emilio Montero Pérez, jefe político del edil juchiteco conocido como “Miguel Quetu”? Porque se decían hasta hermanos de sangre; caminaban juntos políticamente y administraban el ayuntamiento.
Curiosamente, dos semanas antes, el titular del Instituto Estatal de Educación Pública se ausentó, supuestamente por un padecimiento físico. Curiosamente, el lunes reapareció en el Palacio de Gobierno y este jueves, presidía un acto público en San Bartolo Coyotepec, cuando surgió la noticia bomba.
Pero, insistimos, ¿quién o quiénes son los cabecillas de los grupos delictivos en Juchitán? ¿Irán contra ellos? ¿O las detenciones de ayer solamente son para intentar calmar los ánimos sociales y mediáticos?
Pudrición total
Juchitán se terminó de podrir en dos trienios del gobierno de Morena; apenas en abril pasado, el fiscal General, Bernardo Rodríguez Alamilla, reconoció que era el quinto municipio con más homicidios dolosos, sólo superado por dos municipios de Sinaloa, uno de Irapuato y uno de Morelos.
De acuerdo con cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a agosto de este año, en Juchitán se habían cometido 44 asesinatos.
Juchitán se pudrió totalmente con gobiernos morenistas pero hay muchos antecedentes de la grave violencia y de la presencia de grupos del crimen organizado, como los Terán, e incluso algunos integrantes de esa familia llegaron al ayuntamiento.
Tenía y no tiene razón Alejandro Murat, cuando en febrero de 2022, en plena efervescencia política electoral, dijo que el Cabildo estaba infiltrado por capos de la mafia. Pero no se acordó que en su sexenio se cometieron muchos crímenes incluyendo en junio de 2018 los de Pamela Terán, hija del presunto capo; de la fotoperiodista María del Sol Cruz Jarquín y del chofer Adelfo Guerra.
Y no hizo más que pantomimas, con su fiscal de entonces, Rubén Vasconcelos Méndez, para atender la grave problemática; por cierto, esos tres crímenes siguen en la impunidad. ¿A qué grupo delictivo protegió Murat para que no se revelaran las causas de esos homicidios y permanecieran en la impunidad? Por cierto, ahora es morenista.
Emilio Montero recibió así de delicada la situación de inseguridad en Juchitán; incluso en un acto público al inicio de su administración, recurrió a iglesias evangélicas para orar por la paz.
Pero no hizo nada más. Dejó el ayuntamiento para irse como titular del IEEPO en el actual sexenio que encabeza el morenista Salomón Jara Cruz; Montero dejó como encargado de la autoridad municipal a Miguel Sánchez Altamirano, quien en las pasadas elecciones compitió de nuevo por Morena y ganó; este era su segundo año de gobierno hasta que fue detenido.
Limpia total
No. La violencia criminal en Juchitán no se terminará con estas dos detenciones. Hace falta mucho más para alcanzar la paz.
Evidentemente que la policía municipal está infiltrada pues incluso, de manera inédita, este miércoles intentaron impedir la detención del edil juchiteco y luego fueron a bloquear el acceso al aeropuerto de Ciudad Ixtepec para intentar frenar el traslado.
¿Cesarán a los uniformados involucrados en hechos delictivos, pues hasta utilizaron vehículos oficiales? Lo dudamos porque en junio de 2025, fuerzas estatales y la Fiscalía General de Oaxaca tomaron el control del centro de videovigilancia y de la policía local.
Incluso los policías estuvieron suspendidos por más de un mes mientras se revisaba sus expedientes y se les aplicaban los controles de confianza. ¡Pero no les hallaron nada! Y prácticamente todos volvieron a sus puestos.
Vienen los reacomodos de las células delictivas pero el o “Los Cromos” siguen operando de manera impune, desde fuera de Juchitán; está también un sujeto conocido como Rafael de Jesús Álvarez Palma, “Fallo” o “Comandante Renco”, que sin duda no dejarán la plaza. Y vienen también las represalias por las aprehensiones.
Apenas el lunes, la Fiscalía General y el gobernador Salomón Jara anunciaron un nuevo grupo de élite, con 100 elementos y equipamiento de alto nivel y este miércoles se estrenaron al participar en las aprehensiones en Juchitán.
Sin embargo, se requerirían más elementos para frenar la ola delictiva en el Istmo y otras regiones del estado, como la Costa.
¿Qué hará el Estado? Por principio, revisar también la Policía Estatal, la PABIC y la Vicefiscalía Regional del Istmo, pues nadie, ningún grupo delictivo, opera sin la protección y complacencia de éstos. Una limpia general urge.
Tuvo que suceder el intento de extorsión en contra Elvis Guerra, el diseñador de la Presidenta Claudia Sheinbaum, para que Omar García Harfuch actuara de manera contundente, de manera coordinada con Oaxaca.
Pero, repetimos, ¿irán hasta el fondo y combatirán toda la estructura delictiva y los cabecillas? O sólo están contribuyendo a limpiar la plaza para que el denominado “Bogar” se apodere de todo el estado y lo controle.
Por cierto, con situaciones como ésta (y en muchos municipios más), ¿cómo le irá a Morena en las elecciones de ediles y diputados el próximo año? Porque la gente no está nada contenta con el partido.




