Por Paola Flores
A solo un año y medio de su creación, el proyecto Oaxaca Jazz Lab, ha sido seleccionado para participar en un festival de música internacional en Belfort, Francia. La agrupación logró destacar entre cientos de postulantes de todo el mundo para unirse a este evento que el director, y fundador, Francisco Gómez describe como una “guelaguetza mundial” del arte.
Para el artista, este logro es un hito que rompe estigmas sobre la música en el estado: «Normalmente los que salen tocan música de aquí… pero el reto es que muchachos toquen jazz en Oaxaca y digan: “sí, acéptalos”; es algo poderoso.»

El proyecto, que nació de una beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) en 2024, se ha consolidado como un referente de talento y disciplina artística que ahora busca proyectar el “swing” oaxaqueño en Europa.
Sin embargo, la agrupación enfrenta una carrera contra el tiempo: deben recaudar fondos para 23 boletos de avión antes de mayo. “El límite para juntar el presupuesto es muy corto, estamos hablando de dos meses”, señaló Gómez.
Para lograr el viaje, han iniciado una serie de actividades de recaudación: rifas, donaciones, gestión gubernamental, tocarán puertas para hacer posible este sueño. En entrevista, el maestro nos cuenta cómo llegaron a este punto.
Es muy motivante ver tanta curiosidad por tocar esta música; es muy retribuyente para los estudiantes. El público y los padres de familia se la pasan muy bien en los conciertos. Es una música a la que no estamos tan acostumbrados a escuchar acá. Ya habían existido destellos de proyectos de jazz en la historia de Oaxaca, pero la continuidad es algo difícil. No digo que ya llegamos para quedarnos, pero la forma en que llevamos el proyecto va por muy buen puerto.
¿Cómo han llevado la gestión para que, tras terminar el apoyo de PECDA, el proyecto tenga continuidad y sea auto sustentable?
Paco Gómez: Ya estaba la semilla. Me he inspirado en otros grandes músicos para crear este espacio en Oaxaca; hay que retomar lo mejor de los grandes y aplicarlo aquí, adaptándolo a nuestro pensamiento, nivel económico y contexto social. Al final, este es un proyecto artístico, pero tiene un fin social sí o sí.
El compañerismo ha funcionado y los chicos han fluido muy bien. Actualmente trabajamos con los cursos de Big Band y cuatro ensambles adicionales, que son “células” que salen de las Big Bands para los chicos que tienen más disposición de practicar, porque muchos tienen trabajos o vienen de comunidades alejadas.

Ahora irán a Francia. ¿Cómo dieron el salto internacional?
Es un gran desafío. Yo ya había estado en ese festival en dos ocasiones anteriores. La primera fue cuando estudiaba en la Superior de Música en la Ciudad de México y me cambió la vida; fue mi primer viaje a Europa y descubrí otro mundo y otra mentalidad. El festival en la ciudad de Belfort es como una “Guelaguetza mundial” de música: clásica, folclórica, tradicional y jazz.
Intenté aplicar con un proyecto durante cinco años y siempre me rechazaban. Este año apliqué de nuevo, envié la aplicación y, en diciembre, me avisaron que pasamos el primer filtro, y a inicios de febrero recibí el correo de confirmación: Oaxaca Jazzlab ha sido aceptado para participar en el FIMU 2026. Fue emocionante porque van cientos de postulantes de todo el mundo.
¿Qué impacto tiene esto para los jóvenes músicos de la banda?
Es algo poderoso. Para alguien que está en Oaxaca, tener la oportunidad de ir a tocar música que está aprendiendo a otro país es una experiencia de vida que te cambia todo. Normalmente, quienes salen del estado a tocar fuera llevan música regional, lo cual es increíble, pero esto es un reto distinto: jóvenes de Oaxaca tocando jazz en Europa.
¿Quiénes integrarán la delegación y cuál es el plan para lograr el viaje?
Iría la Big Band con la que inició Oaxaca Jazz Lab, que es con la que registramos el material para la aplicación. El gran desafío es que tenemos muy poco tiempo para juntar el presupuesto de los boletos; estamos hablando de unos dos meses, porque el festival es del 21 al 23 de mayo.
Lo que nos corresponde ahora es hacer actividades para recaudar fondos. Ya lanzamos nuestra primera rifa de una litografía que nos regaló el artista Ezequiel Ortega. También planeamos conciertos, venta de mercancía y buscar patrocinios. Abrimos una cuenta en GoFundMe para donaciones voluntarias. Vamos a tocar todas las puertas de Oaxaca para que esto se logre.
En cuanto a lo musical, ¿qué repertorio presentarán en Francia y cómo se preparan?
Presentaremos un repertorio que ya sentimos maduro y de alto nivel. En cuanto a la preparación, además de las sesiones de los lunes, haremos ensayos por secciones (saxofones, trombones, trompetas, rítmica) para pulir detalles. Un músico de Big Band dedica muchas horas; entre los ensayos aquí y el estudio en casa, es mucha preparación. Contamos con el apoyo de maestros como Pablo Díaz, Hugo Martínez y Jake Sanders para instruir a los chicos y en la gestión, la aportación de la maestra Ana Palacios es imprescindible.
Francisco Gómez reafirmó que el objetivo final de Oaxaca Jazz Lab es crear un “círculo virtuoso” donde los jóvenes músicos no solo tengan experiencias internacionales, sino que puedan capacitarse, vivir dignamente de su arte y fortalecer el tejido social en Oaxaca.




