Por Paola Flores

La Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural de Oaxaca organizó un encuentro entre productores, campesinos y autoridades municipales en la Ciénega Zimatlán para conmemorar el Día Nacional del Maíz. La celebración contó con una muestra de milpas de maíz híbrido, algo paradójico en un estado que cuenta con 35 razas de maíz nativo, que representan el 70% de la diversidad biológica del país.

La decisión de promover híbridos de las marcas Syngenta y Novasem, en una fecha destinada a enaltecer el grano ancestral, expone las prioridades gubernamentales y la presencia de la diosa Centétol (diosa del maíz), Enid Azucena Torres Agustiniano en el evento le da forma entera a la contradicción.

El maíz híbrido es el resultado del cruce controlado entre dos líneas parentales puras y diferentes de la misma especie para maximizar su rendimiento, uniformidad y resistencia. Las mismas empresas que los impulsan han explicado que las semillas híbridas tienen desventajas: no son fértiles para resembrar. El grano cosechado pierde vigor o características si se vuelve a sembrar, lo que obliga al agricultor a comprar una semilla nueva cada año.

Y a la larga, el uso extensivo de híbridos comerciales desplaza gradualmente las variedades de maíces nativos adaptados por siglos a los microclimas locales de México.

Sebastião Pinheiro, uno de los máximos exponentes de la agroecología en Latinoamérica, va más allá al señalar que el maíz híbrido representa un modelo corporativo, diseñado con fines estrictamente económicos y de control, situándose en abierta oposición a la soberanía y la nutrición de los pueblos.

En entrevista con paolaflores.org, el experto explicó que el desarrollo de híbridos busca despojar al campesino de su independencia tradicional al imponer patentes y la compra obligatoria de insumos: «¿Por qué creó el maíz híbrido? ¿Para alimentación? No, para ganar dinero.»

Impulsado históricamente por figuras como Henry A. Wallace, quien fundó Hi-Bred Corn Company (conocida más tarde como Pioneer Hi-Bred), el maíz híbrido, detalló Pinheiro, fue pensado para monopolizar la semilla.

«Lo que dijo [Henry A. Wallace] sobre las semillas mexicanas: ‘Si este país continúa teniendo un sistema de comercio de semillas como el actual, jamás tendremos aquí un mercado’, Hicieron el maíz híbrido ¿Con cuál finalidad? Monopolizar la semilla. Nadie va a poder producir aquí a no ser que les pague a ellos… ‘Domina el estómago y dominarás al pueblo’.»

Además Sebastião añadió que frente a las variedades nativas agroecológicas nixtamalizadas que pueden alcanzar hasta un 15% de contenido proteico, el maíz industrial e híbrido no posee ni la mitad de ese valor nutritivo: «Un maíz híbrido no tiene tanta proteína. Cuando nixtamalizas [el maíz nativo], su poder de nutrición sale de 6 a 7% y se va para 15%.»

Es importante señalar también que el cultivo de maíz híbrido exige gastar, aproximadamente, un 20% más de fertilizantes sintéticos y pesticidas. En contraste, variedades nativas oaxaqueñas como el Olotón prosperan de manera natural sin requerir fertilizantes químicos:

«Alguien me dice: ‘Me produce 17 toneladas’. Yo pregunto: ¿a qué costo? ¿Cuánto se gasta para hacer eso? Porque necesito 20% más de fertilizantes, 20% más de venenos…»

Sebastião Pinheiro enfatizó que la introducción de estas semillas fragmenta el sistema tradicional de intercambio y comercio local de semillas nativas, imponiendo un mercado dominado por corporaciones multinacionales.

¿Por qué el gobierno de Oaxaca insiste en introducirlas en nuestro estado? Cabe mencionar que son estas marcas las que la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural reparte como parte del programa Abasto Seguro.