Por Paola Flores

El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, luego de 112 días de licencia, ha desatado una tormenta política que evidencia su profundo aislamiento dentro de su propio movimiento.

Mientras el mandatario estatal argumenta su inocencia y el deber de cumplir con su mandato, la dirigencia nacional de Morena, la Secretaría de Gobernación (Segob) y el bloque de gobernadores de la “Cuarta Transformación” se han deslindado categóricamente de su retorno, recordándole que la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene carpetas de investigación abiertas en su contra.

En medio del fuego cruzado, un polémico desliz en redes sociales del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, dejó al descubierto la confusión con la que el oficialismo está procesando esta crisis.

El frío deslinde de Morena y de la Secretaría de Gobernación

La reincorporación de Rocha Moya a sus funciones constitucionales no fue bien recibida por la cúpula de su partido ni por el gobierno federal. En un comunicado conjunto, emitido el 21 de agosto de 2026, la dirigencia nacional de Morena aclaró que no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador de regresar al cargo. Con una contundencia inusual, el partido oficialista declaró: «Por lo anterior Morena se deslinda de esta decisión.»

En la misma sintonía se pronunció la Secretaría de Gobernación, remarcando que la decisión de Rocha Moya «responde exclusivamente a una determinación de carácter personal». Con estas declaraciones, tanto el partido como la administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum, retiraron el arropamiento político del que gozó en los primeros días del conflicto.

FGR mantiene carpetas de investigación abiertas por narcotráfico

El golpe más contundente provino de la confirmación de que la situación legal del gobernador dista mucho de estar resuelta en México. En su comunicado, la Secretaría de Gobernación fue enfática al recordar que «la Fiscalía General de la República informó que mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, entre ellas el gobernador de Sinaloa.»

El origen del caso se remonta a finales de abril de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente ante un tribunal federal de Nueva York a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses. Se les imputan cargos de tráfico de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina en presunta colusión con la facción de “Los Chapitos” del Cartel de Sinaloa.

La acusación estadounidense sostiene que el cartel ayudó a Rocha Moya a ganar la gubernatura en 2021 mediante el secuestro e intimidación de sus rivales políticos, a cambio de protección e impunidad. Entre los otros señalados se encuentran figuras clave de su grupo político, como el senador Enrique Inzunza Cázarez y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendivil. Aunque inicialmente la cancillería mexicana cuestionó la suficiencia de las pruebas de Estados Unidos para fines de extradición, la FGR inició su propia indagatoria penal, la cual sigue activa.

Los argumentos de Rocha Moya para su retorno

Por su parte, Rubén Rocha Moya defendió enérgicamente su reincorporación a través de un extenso mensaje publicado en redes sociales, dijo que regresa “con la frente limpia y en alto”.

El mandatario aseguró que, tras cumplir sus 112 días de licencia (iniciada el 1 de mayo de 2026), la propia FGR informó en conferencia de prensa que “no existen los mínimos elementos de prueba” que sustenten su participación en conducta penal alguna.

Destacó que durante el periodo de su licencia compareció personalmente ante el ministerio público de la FGR como un “ciudadano llano”, habiendo renunciado por convicción personal al fuero de su investidura.

Reiteró que las imputaciones de EU son “falsas acusaciones”, “calumnias” y “patrañas” urdidas por personeros de la “ultra derecha nacional y extranjera” para dañar al movimiento de la Cuarta Transformación, insistiendo en que su regreso se da bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Sostuvo que es su deber cumplir con la voluntad popular de los sinaloenses que lo eligieron para gobernar hasta el 31 de octubre de 2027.

La postura de los gobernadores morenistas y el desliz de Salomón Jara

El aislamiento político de Rocha Moya se acentuó con el pronunciamiento de las Gobernadoras y los Gobernadores de la Cuarta Transformación. En un texto de reclamo ético firmado por 23 mandatarios oficialistas, se advirtió que “los proyectos políticos personales o de grupo no tienen cabida cuando se contrapesan con el bienestar de la Nación”.

En el documento se lee: «Hacemos un llamado al Dr. Rubén Rocha Moya a la madurez y la responsabilidad. La política es un ejercicio de congruencia; la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender.»

Aunque el desconcierto lo despertó la actuación del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz. Al compartir el pronunciamiento de sus homólogos en su cuenta de X, Jara acompañó el documento con un mensaje enfocado en la “soberanía nacional”, el derecho del pueblo a decidir y el rechazo a la injerencia extranjera, respaldando la postura inicial de Claudia Sheinbaum frente a Washington.

Este desliz evidenció una profunda desconexión, pues mientras el texto escrito por Jara intentaba mantener una retórica nacionalista de defensa y rechazo a la intromisión externa, el comunicado que adjuntó era en realidad una reprimenda interna que exigía a Rocha Moya someterse con madurez y responsabilidad a las directrices colectivas del movimiento.

El sinaloense ha quedado políticamente huérfano frente al proceso penal que aún enfrenta.