El caso de Josué Ramírez Vázquez evidencia la crisis hospitalaria en la entidad, donde autoridades recurrieron a la fuerza pública para desalojar una ambulancia y rechazaron una notificación judicial
Por Paola Flores
El sistema de salud de Oaxaca negó atención médica a Josué Ramírez Vázquez, un joven diagnosticado con enfermedad renal crónica, en etapa 5, en estado grave. Ante ello, el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto, A.C. promovió una suspensión de oficio y de plano que el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO) no sólo rehusó recibir, sino que solicitó una patrulla para desalojar la ambulancia en la que el paciente fue trasladado.
Este caso expone una vez más la severa crisis de capacidad y respuesta en los hospitales públicos de Oaxaca, caracterizados por la negativa de atención en situaciones de extrema urgencia. Actualmente Josué requiere hemodiálisis, oxígeno permanente y atención especializada.
La historia
El viernes 2 de octubre, el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO), perteneciente al sistema IMSS-Bienestar, dio de alta a Josué sin garantizar la continuidad de su tratamiento y con sólo una nota de contrarreferencia hacia el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”.
Pocas horas después de abandonar el nosocomio, su estado de salud empeoró drásticamente y acudió al Hospital Civil, donde le fue negada la atención médica a pesar de registrar una saturación de oxígeno de solo 66 y una frecuencia cardiaca de 117.
Ante la falta de auxilio, el paciente regresó a su domicilio, pero horas más tarde su familia tuvo que solicitar el apoyo de paramédicos para trasladarlo nuevamente en ambulancia al HRAEO. Josué arribó cerca de las 11:30 de la noche conectado a un tanque de oxígeno y sin la capacidad física de permanecer sentado o ponerse de pie. Tras horas de espera, el personal del hospital comunicó de manera definitiva que no lo recibiría.
En lugar de brindarle asistencia médica, la administración del hospital solicitó la intervención de la fuerza pública del municipio de San Bartolo Coyotepec para retirar la ambulancia del lugar. Alrededor de las dos de la mañana, arribó una patrulla con al menos ocho elementos policiales.
Simultáneamente, una actuaria del Juzgado Quinto de Distrito en el Estado de Oaxaca se dirigía al nosocomio para notificar formalmente una suspensión de oficio y de plano dictada a favor del joven. Sin embargo, la ambulancia se vio obligada a retirarse, las puertas del hospital fueron cerradas y a la funcionaria judicial se le impidió el ingreso cuando llegó, obligando a Josué a retornar a su casa en condición sumamente delicada.
No fue sino hasta el domingo, tras un nuevo deterioro de su salud y diversas gestiones, que el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” aceptó recibirlo, ingresándolo inicialmente en una camilla colocada en un pasillo antes de poder trasladarlo a piso.
Un amparo para ser atendido

Frente a la gravedad de los hechos, el Centro Flor y Canto tramitó un juicio de amparo que fue admitido por el Juzgado Quinto de Distrito bajo el expediente 1295/2026. La autoridad judicial ordenó de manera categórica al IMSS-Bienestar, a los Servicios de Salud de Oaxaca, al Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” y al HRAEO proporcionar de inmediato atención médica integral, medicamentos, tratamiento y valoración por especialistas.
Asimismo, la resolución mandata que, si alguna de estas instituciones carece de la capacidad para atenderlo, deberá garantizar su recepción en otra unidad médica adecuada.




