Los cambios estaban previstos para este 10 de febrero, pero fueron pospuestos para el 18.

Por Paola Flores

En un intento por retomar la narrativa política, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz anunció un “relanzamiento” integral de su administración para el próximo miércoles 18 de febrero. 

Este movimiento surge tras los resultados de la Consulta de Revocación de Mandato del 25 de enero pasado, un ejercicio que, lejos de ser la ratificación contundente presumida por el oficialismo, ha dejado al descubierto profundas fracturas en la legitimidad del gobierno estatal.

«Soy una persona que sabe escuchar y tengo la humildad suficiente para aceptar que aún tenemos que trabajar mucho para estar a las alturas de las expectativas sociales», aseguró el gobernador en su conferencia de prensa semanal. 

Una victoria con sabor a derrota

Críticos y observadores señalan que el proceso de revocación estuvo plagado de irregularidades, coacción y propaganda millonaria. Denuncias ciudadanas apuntan a un “embarazo de urnas” y a la aparición de votantes que nunca asistieron a las urnas, lo que ha llevado a diversos sectores a calificar el proceso como un “fraude” carente de legitimidad.

Según las cifras oficiales, al menos 357 mil 025 personas, votaron para que Jara dejara el cargo, lo que representa casi el 40% de los participantes, concentrados en la capital, municipios conurbados y decenas en las regiones del estado. 

«Hemos recibido el mensaje de las comunidades, en especial de las grandes ciudades y vamos a actuar en consecuencia», confirmó el mandatario.

Las promesas de un “reajuste de fondo”

Frente a este escenario, Salomón Jara reconoció que el mensaje de la ciudadanía el 25 de enero lo obliga a un ajuste de estrategia. Justificó que su administración concentró esfuerzos en comunidades rurales con mayor rezago, «lo que derivó en que las demandas de los centros urbanos no fueran atendidas con la celeridad requerida.» Y prometió que este relanzamiento incluirá cambios sustanciales en las secretarías, organismos públicos y todo el gabinete legal y ampliado.

El gobernador insiste en que no se trata de “cambios cosméticos”, sino de un giro para enfrentar problemas críticos que han desgastado su imagen, tales como la inseguridad, la crisis del agua, el mal estado de las carreteras (baches) y la deficiencia en los servicios públicos.

«Vamos a profundizar la política de austeridad, la lucha contra la corrupción y el nepotismo», añadió.

Sin embargo, el clima político en Oaxaca permanece tenso. Mientras el gobierno se aferra a la narrativa de la “continuidad de la transformación”, las voces críticas advierten que el movimiento de regeneración nacional se está agotando en el estado. Con las elecciones de 2027 en el horizonte, este relanzamiento se percibe más como una maniobra de supervivencia ante la debilidad e incertidumbre que como una evolución natural de la llamada “primavera oaxaqueña”.