Por Paola Flores

La familia del maestro, Francisco Toledo, y la asociación civil Francisco Toledo A.C. detectaron fraudes e irregularidades en la comercialización de los emblemáticos papalotes del artista.

A través de un pronunciamiento alertaron sobre vendedores que han incurrido en la falsificación de la firma de Toledo, una práctica frecuente tras su fallecimiento en 2019, y sobreprecios.

En redes sociales han recibido evidencias sobre la venta de estas piezas hasta en 35 mil pesos, lo que calificaron de injusto, considerando que su costo original en las tiendas de los espacios culturales, fundados por Toledo, osciló entre los mil y mil 400 pesos.

En la carta pública explicaron que Toledo concibió esta línea de objetos, elaborados con esténciles y papel hecho a mano, con el propósito de hacer el arte accesible a un público más amplio, manteniendo costos menores a los de una obra única o edición gráfica numerada.

Si bien existen ejemplares firmados por el artista —realizados principalmente para recaudar fondos en favor de los espacios culturales que creó—, se precisó que son muy pocos los papalotes que Toledo hizo personalmente y que no deben ser considerados obras de arte únicas.

Sus hijos que le sobreviven enfatizaron que los papalotes son arte objeto de reproducción y, por lo tanto, no cuentan ni pueden contar con un certificado de autenticidad.

En el mensaje, respaldado por la asociación Amigos del IAGO y del CFMAB, se solicitó a quienes comercializan estos objetos que brinden información transparente a los clientes sobre los materiales empleados y su carácter reproductivo.

De igual forma, hicieron un llamado a abstenerse de afirmar que la familia Toledo o las asociaciones civiles fundadas por el artista certifican, promueven o participan en la venta de estas piezas. Al respecto, aclararon que aunque los cometas se elaboraron en el Taller Arte Papel Oaxaca —cooperativa fundada y equipada por Toledo—, dicho taller no pertenece a la estructura de la familia ni a las asociaciones mencionadas.

La elaboración de papalotes formó parte sustancial de la propuesta estética y del activismo social de Francisco Toledo. Entre sus acciones más emblemáticas destaca la elaboración de 43 papalotes junto a trabajadores del Taller Arte y Papel de San Agustín Etla, cada uno impreso con el rostro de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, elevados al aire como una exigencia de justicia y búsqueda colectiva.