Ediciones Era anuncia la reducción al mínimo de sus operaciones tras 66 años de historia
Por Paola Flores
Marcelo Uribe, quien, desde 1991, dirige Ediciones Era señaló un cambio drástico en los hábitos de consumo cultural, como uno de los principales factores en la crisis de la casa editorial: «El libro, al menos en nuestro país, ha sufrido mucho frente a las pantallas», expresó en una sentida carta en la que compartió los pormenores de la situación actual de la casa editorial y luego dieron de baja de su sitio web.
Esta transformación en los usos del ocio, acelerada por la pandemia, se suma a un entorno financiero hostil que ha llevado a la institución, tras 66 años de historia, a tomar la decisión de reducir al mínimo sus operaciones comerciales y su actividad editorial.
El director explicó que el “inestable equilibrio ecológico del libro” que sostenía a la editorial se desplomó en marzo de 2020. Con el cierre de librerías por la pandemia, los ingresos se detuvieron de inmediato, una situación que no ha logrado revertirse en más de seis años. Uribe detalló que sus principales clientes han dejado de pagar o han reducido drásticamente sus compras; específicamente, su mayor comprador adeuda una suma “enorme” desde hace tres años, mientras que el segundo ha reducido sus ventas de títulos de Era en un 60-70%.
Desdén institucional
A la crisis de mercado se suma, según Uribe, un desinterés por parte del Estado como comprador de libros de arte, literatura y saber. El director denunció que las instituciones han abandonado el estímulo a los escritores del país y han adoptado políticas de pago que califica como “extorsión” en las librerías culturales estatales.
«Las cadenas de librerías “culturales” del Estado dejaron de ser clientes por sus políticas de extorsión (“o firmas aquí y aceptas un pago reducido o te quedarás sin nada”), y cuando volvimos a venderles, sólo recuperamos el 20% de las ventas anteriores», explicó.
Marcelo Uribe
El Estado como comprador se refugia ahora en los saldos y los regalos, incluso al extranjero.
Esta asfixia financiera obligó a la editorial a vender su histórica sede en Mérida 4, en la colonia Roma, para enfrentar deudas de derechos de autor y sanear las cuentas antes de que se vuelvan impagables.
Una última oportunidad para los lectores
En medio del «dolor más hondo», expresado por su director, Ediciones Era ha decidido liquidar su fondo editorial para cumplir con sus obligaciones financieras. En los próximos meses, se llevará a cabo una campaña pública de venta en librerías y ferias, donde se ofrecerán incluso ejemplares de archivo de títulos agotados de sus primeros años.
La despedida formal de los eventos masivos será en la Feria del Libro del Zócalo, que representará la última oportunidad para que el público acceda al catálogo histórico completo de una casa que ha sido fundamental para la cultura mexicana. Con esto, concluye lo que Uribe describe como un «viaje largo y hermoso» compartido con millones de lectores.




