Por Paola Flores

El patio del IAGO Juárez huele a tierra mojada, pronto va a llover. El guayacán en todo su esplendor nos acoge a la escritora Karina Sosa y a esta reportera para platicar de su más reciente obra: Orfandad, una novela publicada por la editorial Penguin Libro. 

En ella, Karina nos invita al pasado compartido y también al pasado personal de la protagonista de esta historia. La hija del luchador social, Flavio Sosa, rescata de sus diarios los detalles oscuros y dolorosos del 2006 en Oaxaca.

Completar esta novela le tomó un año y medio, fueron siete meses dedicados a la escritura y el resto a la edición. Hubo varias versiones de Orfandad, antes de llegar a la que tengo en mis manos al comenzar la conversación.  

¿Cómo volver al pasado sin salir heridos? Tú volviste atrás y regresaste de esas sombras… 

Abordas el 2006 en Oaxaca desde una mirada muy personal y al mismo tiempo nos invitas a reconocer que es algo colectivo. Las generaciones recientes no saben mucho del tema ¿Cómo involucrarlos en esta parte de la historia de Oaxaca? 

Además hay muchas similitudes de este tiempo con el de entonces y las grandes contradicciones son visibles. Mucho de lo que pasó en ese año pareciera que no tuvo ningún efecto en el futuro. Y es algo que nombras en el libro: siempre pasa, hay una revolución, pero todo sigue igual.

Al final de cuentas fuiste parte de, sin ser parte de…

En varias partes repites: la ciudad no se detenía, la ciudad no se detiene, sino que seguía y seguía… ¿Cómo fue que decidiste volver a este pasado tan doloroso?

¿Qué pasa con la novela cuando tú la presentas? Al momento en el que tus papás, tu familia que forman parte de la historia conocen el texto ¿Cómo fue esa conversación, ese intercambio?

Es como círculo vicioso que nunca termina, creemos ya estar en otro punto, pero regresamos a la misma paradoja, a la misma contradicción… 

La novela comienza con un viaje psicodélico, a través del cual atraviesas el pasado ¿La experiencia fue así como la describes, ocurrió realmente?

También te tomas el tiempo de narrar la muerte de Juan Pablo II, nos trasladas a los lectores de Oaxaca a Roma… de pronto estamos ahí en los últimos minutos de vida del santo padre…

Cuando describes a los personajes más difíciles de esta historia, los miras no sólo como seres siniestros, sino también con sus debilidades ¿Cómo fue acercarte a esos personajes tan siniestros? Por ejemplo la procuradora, los ex gobernadores

Es curioso que la novela surja justo dos semanas después de la muerte de Jorge Franco, secretario de gobierno del ex gobernador, Ulises Ruíz Ortiz y uno de los perpetradores de los crímenes que se cometieron en 2006, además hace unos días se conmemoraban 18 años del desalojo del plantón la mañana de ese 14 de junio… se recuerda, se piensa en el pasado, casi 20 años después de este suceso ¿Cuál es la lectura que tú tienes del momento que vive actualmente Oaxaca? 

En el libro retratas el día a día en un hogar oaxaqueño, donde la mamá prepara la comida, riega las plantas…

Es una herida muy grande, ¿cómo fue el proceso de plantarle cara a esas emociones tan fuertes?

Esta entrevista ocurrió el 17 de junio, día no reconocido oficialmente, pero en el que la autora recuerda que en 2006 fue la primera reunión de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). 

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