Por Porfirio Flores
La edición 2026 de la Copa Mundial de fútbol será recordada por la abierta y grosera intromisión del presidente, Donald Trump, para nulificar la regla de que una tarjeta roja o expulsión de un jugador lo vetaba para el siguiente encuentro de su equipo, y por la sumisión absoluta del dirigente federativo, Gianni Infantino.
Siempre se había sospechado de las subrepticias intenciones de los poderes gubernamentales para que sus equipos se alzaran con el máximo trofeo en la competencia del balompié, como sucedió en 1978 con el dictador, Jorge Rafael Videla para que Argentina fuera campeón y con Jacques Chirac, de Francia en 1998.
Pero lo acontecido en la Copa del Mundo 2026 sobrepasó lo anterior desde el momento en que Gianni Infantino otorgó la Copa FIFA de la Paz a Donald Trump el 5 de diciembre de 2025 durante el sorteo oficial celebrado en Washington, D.C., un galardón que se inventó justamente para agasajar a un mandatario que de pacífico nada tiene.

Es notorio que el dirigente que suplió a Joseph Blatter después del operativo que el FBI montó el 27 de mayo de 2015 para detener a integrantes de la dirigencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociación le tiene pavor al presidente Donald Trump.
El terror de Infantino es de tal magnitud, que la petición de anular la tarjeta roja al jugador de EE. UU., Folarin Balogun, fue atendida sin reticencias. Sin importar la inconformidad de muchas federaciones, que se exacerbó por la forma en el presidente, Trump, relató el incidente en el Salón Oval de la Casa Blanca. En esa ocasión, Trump reveló que le habló a Infantino para que revirtiera esa “injusticia.”
A la derogación del castigo por expulsión del jugador estadounidense hay que agregar el trato indigno que se le dio a la selección de la República Islámica de Irán, a la que no le permitieron pernoctar en las ciudades que fueron sede de su participación y, además de obligarla a volver a Tijuana, fue objeto de revisiones inhumanas e interrogatorios.
Y como si eso fuera poco, Gianni Infantino no permitió al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan pitar en la Copa del Mundo, después de que las autoridades de Estados Unidos le negaran la entrada al país, a pesar de contar con sus documentos y visado en regla.
El sueño de Diego Armando Maradona, que fue quien acuñó la frase “la pelota no se mancha”, es una quimera en la FIFA de Infantino, que ha dejado en claro que su puesto bien vale embadurnar de coimas a quien debería velar por un deporte que, tan solo en el partido México vs Inglaterra, fue visto por más de 60 millones de personas.




