Por Doña Queta
Ramon nunca imaginó que teniendo una esposa y tres hijos, conocería a la que fue el amor de su vida.
Él, hecho a la antigua, a pesar de vivir un matrimonio tormentoso a lado de una mujer intolerante, prometió no terminar la relacion por el bien de sus tres hijos.
Su pensamiento no cambió incluso cuando conoció a Rosaura, quien también venía de un matrimonio complicado con hijos.
Ramon encontró en Rosaura lo que no tenía en casa: comprensión y amor; sin embargo durante 10 largos años, en las apariencias ellos solo fueron colegas y amigos.
Después que su hija, la mas pequeña terminara la universidad, a sus 55 años, Ramón pudo separarse y empezar a vivir con Rosaura.
Ya sin ninguna obligación, comenzaron a disfrutar su vida juntos. Hasta que seis años después a Ramón le detectaron cáncer terminal; destrozados decidieron no rendirse, sin embargo después de unos meses Ramón murió.
Rosaura ahora vive sola y está tranquila, sabiendo que pese a que fue muy poco el tiempo que vivieron juntos, Ramón vivió fiel a sus principios.
Comprendo que el amor y la desdicha van de la mano, ya que lo uno no puede existir sin lo otro; no obstante, muchas veces me pregunto si ese intercambio es justo.
— Nicholas Sparks





