Por Paola Flores

Tres iglesias pertenecientes a la asociación religiosa Príncipe de Paz en México están enfrentando hostigamiento y persecución por profesar una fe distinta a la católica en San Juan Lalana y Santiago Jocotepec. Estos casos se suman a otros dos que siguen vigentes en la Cuenca del Papalopan. 

Andrés Ramirez Telio, representante legal de la asociación en México alertó por estos nuevos casos de intolerancia religiosa y envío un oficio a las autoridades municipales de las comunidades chinantecas: San Vicente Arroyo Jabalí, La Alicia y San José Río Manzo para solicitar que se respete la libertad religiosa de los involucrados. 

Al menos 15 familias de las iglesias Peña de Horeb, Jesús de de Nazaret y Cristo es el Camino están siendo obligadas a prestar servicios personales y contribuir económicamente en las ceremonias, festividades y actos de culto religioso que no son afines a sus creencias. 

La representación legal teme que al negarse a cooperar en estos eventos, las familias sean expulsadas o privadas de los servicios básicos como ocurre con las cinco familias en San Isidro el Arenal, quienes permanecen sin electricidad, agua ni acceso suministros básicos desde diciembre pasado. 

Este tipo de violaciones a los derechos humanos también se han presentando en Santiago Jalahui, localidad de San Juan Lalana y en otras partes del estado en los últimos años: San Juan Mazatlán Mixe, San Juan Yaá, Santa María Yohueche y San José Quianitas. 

Ante el riesgo de desplazamiento forzado, el abogado Andrés Ramírez también turnó esta información al director general de Asuntos Religiosos a nivel nacional, Jorge Eduardo Basaldúa Silva y a Edwin Martínez Espíndola, director de Asuntos Religiosos en Oaxaca. 

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